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Juan Ignacio Chela, el renacido

Retirado del deporte profesional, el tenista está descubriendo una vida nueva entre su hogar y sus afectos, la televisión y -por supuesto- también un poco más de tenis

Domingo 09 de abril de 2017 • 19:23
Juan Ignacio Chela, un tenista aprendiendo a vivir su nueva vida (no tan) lejos de las canchas
Juan Ignacio Chela, un tenista aprendiendo a vivir su nueva vida (no tan) lejos de las canchas.
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Tras muchos años de entrenar, viajar y competir sin descanso, Juan Ignacio Chela se encuentra disfrutando de pequeñas cosas antes impensadas, como levantarse a las diez de la mañana, salir a tomar un café y estar presente en los cumpleaños de sus amigos. "Retirarme fue un cambio de vida rotundo, viví 20 años con un ritmo, y de golpe frené completamente. Así que un poco lo extraño", admite. "Cuando dejé de jugar hace cuatro años, estaba feliz de no tener que ir a Ezeiza ni cargar raqueteros en el avión. Ahora le estoy volviendo a tomar el gustito a viajar, pero con otra mentalidad. Voy a los torneos y veo los partidos que quiero, charlo con todos y lo disfruto". Cuando se trata de viajar por placer, la compañera ideal es su mujer, Verónica. Juntos han recorrido España y Estados Unidos y suelen escaparse a Uruguay o a la costa los fines de semana. En tanto, la rutina porteña incluye salidas a comer, idas al cine, comidas con sus familiares más queridos y algún que otro delivery.

Si no está entrenando a Diego Schwartzman o haciendo ESPN redes, este ex tenista disfruta de salir con su mujer, juntarse con amigos y relacionarse con gente nueva. "Cambiar totalmente de ambiente me hizo conocer un montón de gente. Para mí solo existía el circuito y los tenistas. No podía creer que alguien no conociera a Federer o no se volviera loco cuando jugaba. Ahora voy haciéndome amigos de otros rubros", cuenta de esta nueva vida a la que se está acomodando. Claro que conserva sus afectos del tenis y a aquellos de la infancia. Suelen juntarse a jugar al paddle e incluso al fútbol, deporte que Juan disfruta mucho pero que no podía correr el riesgo de jugar mientras era profesional, para evitar lesiones. También son frecuentes los asados, los recitales y las salidas al teatro.

El Flaco también tiene su lado solitario. "Desde chico me acostumbré a estar solo y viajar solo, después le tomé el gustito", explica. Cuando está en soledad aprovecha para quedarse en su casa, ver alguna serie, ponerse al día con las redes o leer un libro. O bien salir a pasear a sus perros o entrenar un poco. Eso sí, solo por placer.

Ping Pong

¿Las vacaciones ideales? No importa a dónde, pero con el tiempo suficiente para no tener que estar apurado. Cuando me voy de vacaciones, quiero tranquilidad, tomarme mi tiempo, levantarme a la hora que quiero y dormir la siesta si tengo ganas.

¿Alguien a quien admirás? Roger Federer.

¿Alguna buena decisión que tomaste en tu vida? Ser tenista. O por lo menos intentar ser tenista, en su momento.

¿Un hábito bueno? Soy muy puntual.

¿Un hábito malo? Qué difícil reconocer lo malo de uno, ¿no? Debe ser eso mismo. Me cuesta reconocer lo malo en mí mismo.

¿Un viaje inolvidable? En 2012, cuando decidí que no iba a jugar más, nos quedamos en España y recorrimos toda la zona del Mar Mediterráneo en auto durante 20 días. Fue muy lindo.

¿No salís de tu casa sin...? Celular. ¡No me lo olvido jamás!

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