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La ultraizquierda sube y todo es incierto en Francia

Melenchon crece en los sondeos; cuatro candidatos pueden llegar al ballottage

Martes 11 de abril de 2017
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LA NACION

PARÍS.- La Francia moderna nunca asistió a un episodio igual: cuando faltan 12 días para la primera vuelta de las elecciones presidenciales, cuatro candidatos parecen en condiciones de pasar al ballottage. Mientras las intenciones de voto de los favoritos -Marine Le Pen, Emmanuel Macron y François Fillon- se congelan o incluso retroceden, el candidato de la ultraizquierda, Jean-Luc Melenchon, registra una vertiginosa dinámica.

"Asistimos a un auténtico match entre cuatro jugadores, donde todas las combinaciones son posibles. Esta campaña se ha transformado en un triángulo de las Bermudas", afirma Jérôme Fourquet, director del departamento de opinión del instituto Ifop.

Desde un punto de vista absolutamente aritmético, así es. Según el último sondeo difundido ayer por Ifop, la presidenta del Frente Nacional (FN), de extrema derecha, Marine Le Pen, perdió medio punto, pero se mantiene al frente con 24% de intenciones de voto. El mismo fenómeno registra el líder centrista de En Marcha, Emmanuel Macron (23%). El candidato conservador de Los Republicanos (LR), François Fillon, sigue estable con 18,5%, mientras que Jean-Luc Melenchon, de La Francia Insumisa (LFI), llegó a 18%. Otros sondeos lo colocan incluso por delante del candidato de la derecha. Lejos detrás, con apenas 8,5%, se ubica el socialista Benoît Hamon.

Si la tendencia se mantuviera, el líder de LFI enfrentaría a Emmanuel Macron o bien a Marine Le Pen en la segunda vuelta. "Hace días que los dos primeros ganan o pierden medio punto y Fillon no se mueve, mientras que Melenchon ganó siete puntos en tres semanas y sigue subiendo. En los próximos días veremos si se desinfla o si su calificación para la segunda vuelta es verosímil", señala Fourquet.

En carrera desde hace más de un año, Melenchon cosecha el fruto de un trabajo de largo aliento. En una campaña marcada por escándalos de corrupción, su neologismo degagisme (adaptación de la expresión "que se vayan todos") asumió -según él- una nueva dimensión.

Melenchon promete derogar la flamante ley laboral, aumentar el número de empleados públicos, reducir la jubilación a 60 años, abandonar la energía nuclear, renegociar los tratados europeos y crear la VI República. Cada uno de los puntos de su proyecto presidencial representa una ruptura brutal con el quinquenio que está por concluir, durante el cual el diputado europeo encarnó una virulenta oposición de extrema izquierda a François Hollande. Sin embargo, hubo en él un cambio fundamental: se terminaron la agresividad y el furor que eran su marca de fábrica. Melenchon suavizó su imagen: "Me convertí en una figura tranquilizadora", confiesa.

En 2012, candidato presidencial del Frente de Izquierda apoyado por el Partido Comunista, era el terror de los periodistas. Para él, cada pregunta representaba una agresión. En sus actos, siempre multitudinarios gracias a sus cualidades de orador sin par, se cantaba "La Internacional", se levantaba el puño y flameaban las banderas rojas. Su mayor referencia era Hugo Chávez, a quien admiraba por su "revolución ciudadana", que abría "un nuevo ciclo que hace progresar la condición humana de los ciudadanos", afirmaba.

Ahora todo cambió. En una Francia acosada por el miedo al futuro, al desempleo, al terrorismo y a la pérdida de identidad, Melenchon consiguió convencer a la gente de que está cerca de sus preocupaciones y su audiencia desborda ampliamente el perímetro de la izquierda. El ex socialista habla de Victor Hugo y de Emilio Zola, en sus actos cambió el rojo por el azul cielo, hace cantar "La Marsellesa" y reivindica como referencia... al general De Gaulle.

"Yo soy el candidato de la paz", afirma. Y muestra el pequeño ramo de olivo que lleva en el ojal, "nuevo símbolo" de su campaña.

Una y otra vez se felicita de que, gracias a su candidatura, Francia haya dejado de estar "condenada a escoger entre dos extremos". "Si quieren la paz, el 23 de abril no se equivoquen de boleta." Y "si escogen una para la guerra, no se sorprendan si ésta termina por llegar", advirtió en Marsella el líder de La Francia Insumisa (LFI).

En ese mismo momento en París, el candidato de Los Republicanos atacaba a su adversario en el terreno económico: "Melenchon -ironizó-, capitán del acorazado Potemkin, terminará negociando los restos del Titanic".

Por el momento, la hipótesis más creíble para la segunda vuelta es un enfrentamiento Macron-Le Pen, donde el ex ministro de Economía de Hollande triunfaría con 58% de los votos.

Jean-Luc Melenchon

La Francia insumisa

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