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Mauro Bono: "Emprender es animarse a pensar fuera de la caja"

ADN emprendedor: los creadores explican las claves de su éxito

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PARA LA NACION
Miércoles 12 de abril de 2017
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Origen: Mauro Bono nació en El Tío, una localidad a 130 kilómetros de la capital de Córdoba, donde también está el complejo industrial de su empresa.

Inicios: fundó el laboratorio Savant en 1993, a los 22 años, y un día antes de recibirse de la carrera de Farmacia.

Crecimiento: con ayuda del gobierno de su pueblo natal, que le brindó un terreno a cambio de que construyera un laboratorio y generara empleo, Savant apostó fuerte a la industrialización y hoy exporta a América latina, Asia y África.

Expansión: Mauro Bono desea crecer dentro de la región y consolidarse en Chile y Brasil, dos mercados que dan la posibilidad de obtener ingresos "en monedas fuertes".

Faltaban 24 horas para que se sentara frente a los profesores y volcara por última vez todo el conocimiento que había estudiado durante semanas. Mauro Bono tenía 22 años y un objetivo por delante, pero decidió emprender otro. Sabía que le gustaba la parte industrial de su carrera de Farmacia y lo aprovechó: fundó su propio laboratorio, Savant, que hoy cuenta con 350 empleados y exporta a 10 países de América latina, Asia y África.

En 1993, el emprendedor oriundo de la localidad cordobesa de El Tío comenzaba un proyecto que hoy cuenta con oficinas en la provincia de Buenos Aires y un complejo industrial en aquel pueblo de 1903 habitantes donde nació. Hoy afirma que el entorno nunca debe ser un limitante y que el impulso personal es la clave para emprender contra todos los pronósticos.

1 - Éxito o fracaso: cuestiones personales

Bono sintetiza el espíritu del self-made man, el hombre que triunfó a pesar de las adversidades. A su juicio, el éxito y el fracaso son obra de un mismo creador: uno mismo. Sobre el primero, afirma que el origen está en la capacidad de las personas de traducir ideas a la acción. "En el terreno de las ideas no se pone nada en riesgo, pero tampoco se gana", relata.

Cuando comenzó, dice, no conocía nada sobre finanzas, manejo de capital humano, planes de negocios ni aspectos jurídicos, todos factores decisivos a la hora de iniciar un proyecto empresario. Sin embargo, no se dejó amedrentar por el desafío que implica empezar un emprendimiento desde cero. "Tenía simplemente una visión que me guiaba y una perseverancia enorme -apunta-. A medida que me enfrentaba con cada desafío, me daba cuenta de que no sabía nada: eso era lo más frustrante y lo más motivante a la vez."

Los fracasos también son responsabilidad de las personas, dice, y asegura que su empresa logró crecer porque, a pesar de haber cometido muchos errores, su equipo y él lograron capitalizarlos.

2 - Pensar en escala

"Siempre fue difícil -afirma-. La Argentina se caracteriza por ser inestable, compleja. Es un mercado chico, pero difícil. Tiene muchísimo potencial, pero siempre es conflictiva." ¿Cómo sobrevivir todos estos años en ese entorno? Bono se guía por dos claves. La primera, no esperar a que todo esté alineado para tomar decisiones. La segunda, pensar en escala: la Argentina, América latina y el mundo.

En la actualidad, Savant vende sus productos en más de diez países de América latina, Asia y África, y su titular asegura que el objetivo estratégico es apostar a la regionalización del laboratorio cordobés. "Estamos enfocados en expandirnos en Brasil y Chile, ya que eso no solamente nos da un ingreso en monedas más duras, sino también un entrenamiento para ser una organización que tiene estándares de calidad más altos y que busca ser siempre más sustentable", sostiene el empresario.

3 - Capitalizar las desventajas

Su proyecto no contó siempre con apoyo: "La probabilidad de que avanzara era más cercana a cero que a cien", rememora. Las principales voces en contra le señalaban como obstáculos su corta edad a la hora de fundar la compañía y el hecho de haber nacido en el interior.

Sin embargo, Bono transformó esos obstáculos iniciales. "La inconsciencia que tenía y el desconocimiento de los problemas eran muy grandes, entonces inicié un camino casi sin pensarlo. Ser joven, equivocarse, volver a empezar y no tener nada que perder son motores muy válidos", explica, sobre el primero.

Sobre su nacimiento en El Tío, Córdoba, detalla que tuvo que esforzarse por vencer una barrera inicial contra aquel prejuicio, pero que, una vez que la derribó, encontró "un sí para hacer rodar la pelota".

4 - Sin miedo a los saltos

Tenía un objetivo de emplear a 90 personas en diez años, pero en un año y medio reclutó a 140 y hoy cuenta con 350 colaboradores. Bono no le teme a los saltos y a rebuscárselas. Cuando estaba por comprar un terreno en Arroyito, Córdoba, para expandir su empresa, la localidad donde nació, El Tío, le ofreció un predio de cinco hectáreas donde finalmente montó su primer laboratorio.

El miedo tampoco lo paralizó cuando tuvo que invertir en la adquisición de tecnología para su proyecto. "En la Argentina no existía ningún laboratorio que produjera sus propias cápsulas blandas. Desarrollamos todo el know-how, nos rodeamos de proveedores y junto a nuestros ingenieros pudimos habilitar la primera planta en todo el país para desarrollar este tipo de cápsulas."

5 - El contexto no es el límite

Según datos del último Censo Nacional, El Tío tiene 1903 habitantes. "Me crié en un pueblo muy pequeño y tuve una educación muy simple", recuerda. Para el emprendedor, su historia de vida y la de muchos que se criaron en entornos similares son una oportunidad para demostrar que "no hace falta tener todos los recursos y todos los conocimientos", porque "todo puede mejorar".

Además de la planta industrial de El Tío, Savant cuenta con oficinas en la localidad de Florida, en el norte del conurbano bonaerense, y planea continuar creciendo en otros mercados de América latina. "Emprender es salir del statu quo -resume-. Es animarse a más, pensar fuera de la caja, encontrar un sí a todos los no", sostiene Bono.

"Lo más importante es que, cuando uno va logrando aquellas metas que se propuso, pueda compartir los logros de crear una mejor empresa y una mejor sociedad, y pueda transmitírselo a sus hijos y a todo su entorno, para que ese círculo virtuoso que se generó se extienda", concluye el emprendedor.

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