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Belgrano-Talleres: el clásico cordobés volvió a Primera con un vibrante empate

En el Mario Alberto Kempes, igualaron 1-1 luego de 15 años sin jugar entre sí en la máxima categoría; Jonathan Menéndez marcó para el Matador y Guillermo Farré empató para el Pirata

Sábado 15 de abril de 2017 • 15:13
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El delantero Sebastian Palacios, de Talleres, lucha por la pelota con el defensor Lucas Aveldano, de Belgrano
El delantero Sebastian Palacios, de Talleres, lucha por la pelota con el defensor Lucas Aveldano, de Belgrano. Foto: LA NACION / Diego Lima

CÓRDOBA.- Belgrano y Talleres produjeron un reencuentro emotivo, después de 15 años de mirarse desde categorías distintas. El contexto estuvo a la altura del acontecimiento, de absoluto tono celeste, ya que Belgrano era el local, con tribunas sin ningún espacio libre en el estadio Mario Kempes.

Hubo algo de deuda en los jugadores con el espectáculo. Ambos hicieron gala de demasiada previsibilidad en un ambiente que se prestaba para las sorpresas y el sacudón; para la genialidad o para salir de un molde que sólo pudo mostrar a dos equipos demasiados limitados por las exigencias de un partido especial.

Fue un 1 a 1 en el que Belgrano se abrigó en el vigor y el temperamento para no mostrar la desnudez de sus limitaciones técnicas. Su gente parecía resumir esos tres lustros de espera en una demanda atada a su realidad: penúltimo y en franco retroceso, para los hombres de Sebastián Méndez no había requisitos a la hora de conseguir la victoria. Eran los tres puntos y lo demás resultaría aleatorio.

Muy por debajo del vaticinio más pesimista, con un primer tiempo con tiros débiles a los arcos y sin ninguna emoción, la zozobra tuvo epicentro en la tribuna Willington, en donde se vio bajar raudamente por los golpes de algunos hinchas a Emanuel Balbo, un chico de 22 años, que finalmente se precipitó al piso por la parte superior de una boca de acceso. Sufrió un paro cardiorespiratorio cuando era trasladado al hospital de urgencias, en donde anoche se encontraba en estado crítico a causa de un traumatismo de cráneo. Que era simpatizante de Talleres; que la pelea fue por una vieja disputa, eran las especulaciones que rodeaban al triste caso.

Con esa lamentable antesala, se esperaba un segundo capítulo más atractivo. En sus casas y en los bares la gente de Talleres anhelaba reeditar el 3 a 1 a favor del Clausura 2002, la última vez que se encontraron en primera división. Pareció que lo iba a conseguir cuando desde Ramis hasta Menéndez armaron un contragolpe que también pasó por los pies de Reynoso y Palacios y que terminó en la red de Acosta.

Talleres parecía darle más profundidad al pozo en el que viene cayendo su adversario desde que empezó el campeonato. Sin otras armas que la voluntad, atizado por su público, Belgrano tomó aire, volvió a inflar sus pulmones y pareció proponerse dejar en la cancha hasta los últimos retazos de dignidad para llegar, al menos, a un empate.

No había duda que no lo lograría su continuaba evidenciando limitaciones en la generación de juego y errores en las pocas veces que pudo acercarse a Herrera. Talleres, mientras tanto, parsimonioso y también peleado con el balón, ya parecía haberse olvidado de Acosta. Recluido en su territorio, presionado por el ímpetu pirata, apostaba a la jerarquía inoxidable de Guiñazú para ordenar a sus compañeros que en conjunto, empezaban a mostrar desequilibrios.

Sin pasar casi la mitad de la cancha, la visita, por algunos minutos, se dejó llevar por la marea celeste. Acertó Sebastián Méndez al incluir a Márquez y a Aquino. Belgrano tuvo en ellos algo de precisión para darle más vida y claridad al juego. En un par de ráfagas, los 15 años de espera se concentraron en el área de Herrera. En una de ellas, tras un centro y una serie de rebotes, Farré, resucitado por Méndez tras una serie de bajas actuaciones, puso las cosas iguales.

Lo demás fue conformidad. Talleres sigue sumando puntos para no tener problemas con el descenso y para aspirar, si es posible, a alguna copa internacional; Belgrano continúa en el penúltimo peldaño, solo encima de Arsenal, en su campaña más pobre desde su regreso a primera. Por encima de todo eso, quedó demostrado que aun sin haber hinchada visitante, la gente sigue mostrando signos preocupantes de violencia e incivilidad.

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El historial marca que se enfrentaron oficialmente 19 veces en la máxima categoría, con cinco triunfos de los Piratas, cuatro victorias del Matador y diez empates.

El gol de Menéndez

El empate de Farré

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