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Una pareja taquillera para un momento donde el teatro necesita refuerzos

Florencia Peña y Diego Peretti -junto con Julieta Vallina y Rafael Ferro- son los protagonistas de Los vecinos de arriba, una comedia que habla del desgaste de una pareja, dirigidos por Daulte

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PARA LA NACION
Domingo 16 de abril de 2017
Foto: Patricio Pidal/AFV
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Es mucho lo que está oculto debajo de una superficie de aparente calma en la vida del matrimonio que Florencia Peña y Diego Peretti interpretan en Los vecinos de arriba. Y de pronto todo eso aflora, inesperadamente, a partir de un suceso simple, teóricamente inofensivo: la visita de otra pareja que vive en el mismo edificio (Julieta Vallina, Rafael Ferro), detonadora de una serie de conflictos que pondrá en jaque a los dueños de casa. De gran éxito en España (primero en Barcelona, luego en Madrid), esta comedia agridulce escrita por el catalán Cesc Gay (también director de películas muy interesantes como Krampack, En la ciudad y Ficción) llega a la calle Corrientes de la mano de Javier Daulte, director ya consagrado como todo un experto en buenas adaptaciones, algo que ha quedado refrendado recientemente con el boom local de la obra francesa Nuestras mujeres (Guillermo Francella, Arturo Puig, Jorge Marrale), de pronto reestreno.

Aun cuando ha sido cientos de veces transitado, el vector principal de Los vecinos de arriba, definido por Daulte como "la llegada de ese demonio llamado desgaste, al que pocas parejas pueden exorcizar", siempre es material atractivo para la ficción. Mucho más si "la historia termina en un lugar que uno no imaginaría al principio", como adelanta Florencia Peña, quien también opina que "son muchas las parejas que, como ésta, están pasando por una crisis y no lo saben, o no se hacen cargo de modificar las cosas y solucionarlas". Según su compañero, Diego Peretti, "la principal discusión entre ellos tiene que ver pura y exclusivamente con la sexualidad", un asunto siempre importante en la vida de las personas. "En mi caso particular, la sexualidad es primordial -dice Peña-. Pero no porque si no tengo sexo no vivo. Lo que digo es que hay una energía en mí que necesita fluir y tener reciprocidad. Considero que la energía sexual es muy creativa y muy importante en la vida de un ser humano. La gente con problemas en la sexualidad es gente que lo pasa muy mal. La sexualidad nos define." En una línea similar, Peretti agrega: "Muchas veces la energía sexual, o las dificultades que aparecen en una pareja si no funciona bien, se subliman por otro lado. Hay gente que igual lo pasa bien y tiene buen humor. Para mí es un asunto existencial. No puedo no tomarlo en cuenta. La vivo como energía vital pura".

En torno a la sexualidad hay abundantes preceptos y convicciones. Una idea que suele generar discusiones, siempre atravesadas por el mandato moral, es el de pensarla sólo estrictamente relacionada con el amor. "Si la sexualidad tiene que cumplir determinados roles, estamos fritos -asevera Peretti-. Si aparece un situación de deseo sexual fuera de tu pareja, no hay por qué salir corriendo a resolverla. También podés ir surfeando y viendo cómo encarar ese tema y conversarlo. De ahí tiene que salir una oportunidad para ser mejor persona. No sirve negarlo, juzgar o etiquetar." Y Los vecinos de arriba, justamente, plantea esa situación, como confirma Peña: "Uno de los temas de la obra es qué hace una pareja frente a un deseo nuevo que aparece, movilizado por un tercero. Y te das cuenta de que cada uno resuelve según su filosofía de vida. Para mí, la fidelidad es un acuerdo social que nos ha hecho muy mal. No somos naturalmente monógamos. Las culturas que asumen eso me parecen más inteligentes que la nuestra, empecinada en catalogar a la infidelidad como una traición. Eso sólo puede producir dolor. Creo que ya estamos en condiciones de pensar que deberíamos optar por otros caminos, más abiertos, menos prejuiciosos".

La actuación, el país

Foto: AFP / Patricio Pidal/AFV

Profesionales de larga trayectoria, Florencia Peña y Diego Peretti trabajan con regularidad desde fines de la década del 80. Hoy, con toda esa experiencia acumulada, pueden apelar a una amplia variedad de recursos para construir sus personajes. "La actuación es una actividad muy compleja -explica Peña-. Mucho más de lo que la gente, por lo general, suele creer. Es importante, y no del todo simple, conseguir que lo que querés contar realmente suceda. Es fundamental que no se vean los hilos de toda esa construcción tan cuidadosa que lleva a que le imprimas un carácter al personaje que interpretás."

Peretti, quien confiesa haber sufrido bastante durante sus primeros pasos en el teatro, ahora disfruta especialmente subir al escenario y con sus propios métodos: "Estoy empezando a querer más al teatro con el paso del tiempo. Siempre fue lindo para mí, pero también sufriente, porque es puro presente, una exposición total de cuerpo, alma, voz, sentimientos... Si venís medio rayadito, puede salir todo mal. Ahora lo tomo con más liviandad, puedo reírme más y no uso mecanismos tan complejos para subir bien afinado al escenario. Llegué a la conclusión de que lo más simple es lo mejor. Establecer cómo estás en el momento y salir con eso. Por supuesto que también tenés un plan. Pero la simpleza te deja más libre, más directo para encarar algo que no es grave, que es diversión, cosa lúdica. Mi sueño es poder llegar al teatro cinco minutos antes de empezar. Pero todavía no lo pude hacer. Ya voy a poder".

Embarazada de tres meses, Peña no tiene, fuera de su participación en Los vecinos de arriba, más planes de trabajo para este año. Peretti, en cambio, se prepara para colaborar en la promoción de Mamá se fue de viaje, la nueva comedia cinematográfica de Ariel Wynograd, en la que que tuvo como compañeros de reparto a Carla Peterson, Muriel Santa Ana y Guillermo Arengo y que se estrenará en junio. También será parte del elenco de una obra independiente que programará antes de fin de año la sala Timbre 4.

Y si de trabajo se trata, las opiniones de dos actores de tanto renombre merecen ser escuchadas, en un momento al que buena parte de sus colegas caracterizan como complicado. "Hay una crisis evidente -asegura Peña-. El teatro se cayó muchísimo, por eso muchos actores grosos este año van a hacer teatro, como una apuesta al resurgimiento de la actividad. Y esto también se nota en el cine. Y en la televisión, donde casi no hay ficciones. Yo trabajo desde los 7 años, tengo 42 y no recuerdo una época así, tan mala. Esta semana hice un poco de zapping en la tele y encontré todas novelas extranjeras dobladas al español. Me dio mucha impresión. Y nuestra industria, al estar tan alicaída, no se arriesga a invertir. Entonces es obvio que la gente va a elegir una novela turca, con grandes escenarios naturales y 70 personajes, en lugar de las producciones hechas con dos pesos. Ya no estamos pensando en una televisión fox export, como lo hicimos en otras épocas. Es un momento difícil del país, se nota una gran desazón en la gente. Y la gran pregunta es hacia dónde estamos yendo. No pareciera que hacia un lugar donde esto pueda revertirse, la verdad. Y también es difícil opinar. Yo apoyé a la gestión anterior y me sentí tan perseguida antes como ahora, porque los medios hegemónicos son los mismos. Si tenés un poco de sensibilidad, te das cuenta de que mucha gente la está pasando muy mal. Es el peor momento del país desde 2001. Y la mayoría de los medios no están contando esto. Más bien lo ocultan."

Peretti, por su lado, pone el acento en "la gran confusión reinante porque ya no se puede creer en la Justicia ni en los medios de comunicación. Está todo copado por los negocios -señala-. Y también creo que hay que separar los tantos: muchos creímos en un modelo de país determinado, pero eso no nos vincula directamente con la mala praxis que evidentemente hubo. Podría creer en algunas políticas del gobierno anterior, pero no puedo justificar a los que estuvieron involucrados en casos de corrupción y hoy están procesados por eso. La gente del campo popular debe convivir con la gente de centroderecha, no se puede echar al otro. Y hay que tener políticas de Estado. La verdad es que soy pesimista, no creo que yo vea un país así. Los argentinos somos creativos, pero políticamente muy ignorantes. Quizá con cuarenta años más de democracia aparezcan políticos que entiendan esto".

Los vecinos de arriba

de Cesc Gay.

Miércoles a domingos

Metropolitan Sura, Corrientes 1343.

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