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El libro de quejas del arrabal

Las letras sociales estuvieron presentes desde la década del 30

Martes 18 de abril de 2017
Homero Manzi
Homero Manzi. Foto: Archivo
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"Hay que rastrear la historia del tango político en autores como González Castillo, un letrista anarquista que se jugó mucho en un momento bastante tremendo como la década del veinte", advierte el director y joven músico Agustín Guerrero sobre el padre de Cátulo Castillo y autor de temas populares del género, como "Silbando" (1923) y "Griseta" (1924). Mucho más atrás, en 1901, un tango anarquista de autor anónimo llamado "Guerra a la burguesía" decía: "Querrá la gente burguesa/sin distinción de color/que chupa la sangre humana/del pobre trabajador".

Ese espíritu rebelde ya respiraba en los primeros tangos. Además de "Cambalache", de Discépolo, otros autores se posicionaron frente a la década infame. El joven compositor Celedonio Flores (uno de los preferidos de Gardel, a quien le grabó "Mano a mano") escribió el tema "Pan", que cuenta la historia de un hombre que cae preso por salir a robar comida para su familia. Otro que hablará de la época de "mishiadura" será Enrique Cadícamo en "Al mundo le falta un tornillo". Y Homero Manzi retratará como nadie el barrio pobre suburbano. Los poetas del tango siempre usaron la realidad como escenario. Lo dijo Pugliese: "El tango es el gran libro de quejas del arrabal".

Discépolo
Discépolo. Foto: Archivo
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