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Los jugadores sólo creían en el factótum Tinelli

Martes 18 de abril de 2017

Los futbolistas de la selección saben que representan el principal activo de la AFA. Ellos son el canal que garantiza los millones. Especialmente Lionel Messi. Imaginar una selección sin él obligaría a revisar cada contrato y aceptar, también, que la cifra perdería varios ceros. Engranajes centrales del fútbol europeo, donde la mercadotecnia y la imagen movilizan el producto como dos gurús incuestionables, el packaging de la selección los trasladaba a eras paleozoicas. La ferretería de Grondona, como metáfora de un tiempo oxidado. Marcelo Tinelli era la esperanza para rejuvenecer y profesionalizar algunas áreas. Messi y la mesa chica sólo confiaban en él, tanto que habían intervenido en su designación. Sin el conductor televisivo, una tormenta sepia vuelve a asolar al grupo, que apostaba por el postergado aggiornamento. Necesitaban otro concepto de gestión y apostaban por un trato más intimista.

Lionel Messi y Angel Di María con Marcelo Tinelli, en una de las concentraciones de la selección
Lionel Messi y Angel Di María con Marcelo Tinelli, en una de las concentraciones de la selección. Foto: Archivo

El vacío de gobernabilidad de un comité ejecutivo despedazado por el grondonismo residual hasta lo había impulsado a estallar por las redes sociales a Messi en el final de la Copa América del año pasado ["Qué desastre son los de la AFA..."]. Por negligencia o desapego, la selección también había caído en la telaraña de una AFA derrumbada. Se sentían abandonados. Por entonces, al menos a Claudio Tapia le valoraban que era el único que daba la cara. Estuvo en la Copa América de Chile, volvió a acompañarlos en los Estados Unidos y solía aparecer por el predio de la AFA. Por cierto, un lugar al que otros dirigentes no sabían llegar sin GPS. Tapia no agilizaba soluciones, pero no se escondía.

Los miles de tironeos políticos posteriores acentuaron esa percepción de desamparo. El 38-38 los frustró porque la refundación seguía pendiente. Habían estado lejos de Luis Segura. Y también se sintieron lejos de Armando Pérez, que nueve días antes de marcharse designó a Tinelli factótum de selección. Breve alivio, ni un mes duró la tarea. Se contabilizará que la última obra de Tinelli fue propiciar el encuentro de Tapia con Messi en Casteldefels, en las afueras de Barcelona. La presencia de Tinelli le generaba al capitán una sensación de esperanza que Tapia no podrá igualar. La desconfianza volverá a entrometerse como un puñal entre los futbolistas y la AFA.

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