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La revolución de Shenzhen: adiós a la copia, bienvenida la innovación

La ciudad china vecina de Hong Kong se convirtió en un polo tecnológico que le presenta batalla a Silicon Valley, a fuerza de una inversión récord en investigación y desarrollo

Miércoles 19 de abril de 2017
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Foto: AFP

Un reciente fin de semana varios cientos de académicos y abogados se reunieron en una sala de hotel en Shenzhen para participar en un debate sobre "innovación, inclusión y orden", un evento organizado en forma conjunta por las facultades de derecho de las Universidades de Pekín, Oxford y Stanford. Las conferencias legales pueden ser soporíferas, especialmente en China, y un académico de Pekín estableció el tono al afirmar que "el orden es importante en el mercado". Pero uno de los oradores locales avivó las cosas haciendo una sorprendentemente sólida defensa de la innovación disruptiva. Xu Youjun, vicepresidente de la división de Shenzhen de la Conferencia Política Consultiva del Pueblo de China, un ente asesor del estado, dijo que Shenzhen debía su éxito no al gobierno o el Partido Comunista sino a su política de permitir que la gente "vaya más allá de la economía planificada".

Entre 1980 y 2016 el PBI de Shenzhen en términos reales creció a una tasa anual de 22 por ciento. El distrito Nanshan de la ciudad, que alberga a alrededor de 125 firmas que cotizan en bolsa con un valor de mercado sumado de casi US$ 400.000 millones, tiene un ingreso per cápita más elevado que Hong Kong.

La ciudad además gasta más del 4% de su PBI en investigación y desarrollo (I&D), lo que es el doble del promedio de China. La mayor parte del dinero proviene de firmas privadas. Compañías de Shenzhen registran más patentes internacionales (que son en su mayoría de alta calidad, a diferencia de muchas que se presentan localmente en China) que las que registran las compañías de toda Francia o Gran Bretaña.

La historia oficial atribuye el éxito de Shenzhen a valientes líderes partidarios y políticas visionarias. Se aplaude a Deng Xiaoping por liberalizar la economía de la región. Líderes políticos posteriores reciben alabanzas por inversiones en infraestructura que permitieron un rápido crecimiento. Esa es una versión incompleta de la historia.

Un nuevo libro incisivo, Aprender de Shenzhen, editado por Mary Ann O'Donnell, Winnie Wong y Jonathan Bach, revela que muchos de los avances que se vieron en la ciudad a partir de 1980 vinieron desde abajo y provocaron conmoción. Por ejemplo, los primeros reformistas concretaron acuerdos de inversión no autorizados con compañías de fuera del territorio continental y retroactivamente desarrollaron el marco legal necesario para proteger firmas extranjeras. Una y otra vez innovadores que venían "de abajo" encontraron mejores maneras de hacer las cosas, aunque no lo tenían formalmente permitido. Cuando se demostró exitoso que corrieran riesgos, los líderes comunistas como es habitual se atribuyeron el acierto. Por lo que la mejor manera de estudiar la innovación en Shenzhen es examinarla a través de los ojos de sus firmas emprendedoras.

El primer punto a tener en cuenta es la revisión de la percepción generalizada acerca de que China es incapaz de generar innovación. Según un estudio ampliamente citado, publicado a comienzos de esta década, el valor agregado en el territorio continental a los iPod de Apple (casi todos los cuales son armados allí) representa menos del 5% del total, reforzando el estereotipo de las fábricas chinas como talleres de baja tecnología donde se explota a la gente. Sin embargo, un estudio más reciente de la Universidad de Sussex en Gran Bretaña para la Comisión Europea concluye que el ejemplo del iPod "está lejos de ser representativo". Estos investigadores calculan que el valor promedio que China le agrega a sus exportaciones es el 76% (el de la UE es el 87%).

Las compañías de la región del Delta del Río de las Perlas, que aportan una parte inmensa de la innovación en China, han estado subiendo la cadena de valor. Las firmas locales que antes dependían enteramente de conocimientos y partes importadas han comenzado a trabajar en sus propios inventos y métodos. Las compañías extranjeras que antes venían a la región para aprovechar su músculo ahora también aprovechan su cerebro. Hoy Shenzhen está atrayendo a muchos emprendedores ansiosos por desarrollar nuevas maneras de hacer las cosas. Los innovadores están transformando toda la región en un centro de manufactura avanzada. Muchas multinacionales tienen representantes en la ciudad para estar al tanto de las últimas tendencias.

Hacerlo, mejor

Foxconn, un fabricante por contrato taiwanés que emplea más de 1 millón de trabajadores en el territorio continental, muchas veces es considerado un explotador de mano de obra de baja tecnología. En realidad, tiene patentes internacionales en áreas que van desde la maquinaria eléctrica, pasando por computación hasta la tecnología de audio-video. Está expandiendo sus instalaciones en Shenzhen para poder soportar la producción rápida de prototipos del nuevo centro de I&D de Apple en la ciudad. Su joint venture con Sharp de Japón está invirtiendo US$ 8800 millones en Guangzhou para fabricar pantallas de cristal líquido avanzadas. También está desarrollando robótica industrial en Shenzhen.

BGI, conocido antes como el Instituto de Genómica de Pekín, se mudó a Shenzhen para alejarse de los burócratas del norte. Hace siete años fue declarado una "superpotencia del ADN" por Nature, una revista de ciencias, luego de que comprara tantas máquinas de secuenciación del genoma que terminó teniendo más de la mitad de las que existen en el mundo. Pronto hará su lanzamiento inicial de acciones.

Mindray, una firma de dispositivos con ventas globales de US$ 1000 millones, está desarrollando nuevas tecnologías para respiradores artificiales, quirófanos digitales y robots quirúrgicos. Es relevadora la experiencia de la firma con la conducción de investigadores estadounidenses y chinos. Sus investigadores en Silicon Valley no sólo están enseñando a sus contrapartes en Shenzhen, sino que también aprenden de ellos. Cheng Minghe, el presidente de la firma, observa que los occidentales producen investigaciones de alta calidad pero tardan mucho, mientras que los locales son mejores para el desarrollo acelerado de nuevos equipos.

Huawei gasta más en I&D que Apple. La firma de capital privado de Shenzhen se hizo conocida como vendedora de equipos de telecomunicaciones, pero ahora es una fuerza importante en celulares y también en la computación en la nube. Se calcula sus ingresos para 2016 en 520.000 millones de yuan, un incremento del 32% respecto del año pasado. Dedica un llamativo 15% de sus ingresos y 82.000 de sus 180.000 empleados a I&D.

Shenzhen ha hecho más que ningún lugar en el territorio continental por acabar con el mito anticuado de la "China copiona", convirtiéndose en un centro global de innovación en hardware y manufactura. Sus emprendedores están creando industrias completamente nuevas. Ha sido el motor detrás de la modernización que debiera ayudar a la región Delta a enfrentar la competencia. Ahora, el interrogante es saber qué significa su ascenso para Hong Kong, que ha sido el catalizador de la inversión y el crecimiento de sus vecinos durante décadas.

Traducción Gabriel Zadunaisky

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