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El Atlético de Simeone siempre puede llegar un poco más lejos

Con el 1-1 ante Leicester, el Cholo llevó al equipo a la tercera semifinal en los últimos cuatro años; cambió la historia de un club

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LA NACION
Miércoles 19 de abril de 2017
Diego Simeone
Diego Simeone. Foto: Reuters
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Si el sorteo le había hecho un guiño al ponerle a Leicester en los cuartos de final, Atlético de Madrid le correspondió al destino como acostumbra: con los cinco sentidos metidos en la serie para seguir avanzando. Habituado a ser sorpresa y un mata-gigantes, el equipo de Diego Simeone no iba a caer en el pecado de la subestimación y dejarse tomar por asalto por un rival que se vestía con sus mismas ropas, a las que le puede faltar algún brillo, pero nunca el sudor del trabajo.

El Atlético vuelve a estar en las semifinales de la Champions League por tercera vez en los últimos cuatro años, y Simeone recicla el discurso de otras tantas noches de festejo: "Me viene a la cabeza ilusión, orgullo.... Después de un partido que fue muy duro, ante un rival contra el que da gusto competir, que nunca bajó los brazos, que nos tuvo en vilo toda la noche... El primer día que llegué mi única ilusión era hacer un Atlético competitivo y que molestara en todas las competiciones que jugara".

Fue una eliminatoria bastante cerrada, como se esperaba, y terminó clasificándose el Atlético, como se presumía. Siempre estuvo adelante, desde el 1-0 en el Vicente Calderón con el penal de Griezmann (una suerte que en la temporada le viene siendo adversa al equipo, con ocho penales desperdiciados de 13 ejecutados) hasta el empate 1-1 en el King Power Stadium. Se puso 1-0 con un gol de cabeza de Saúl y en el segundo tiempo empató Jamie Vardy, un delantero batallador que se hizo de tan abajo que parece de la estirpe colchonera. El Cholo lo fue a saludar al final. Hubo algún sofocón en la última media hora por el sostenido empuje de Leicester. Un sufrimiento que el Atlético está acostumbrado a asumir y contrarrestar. Mucho peor la pasó hace una temporada en el Allianz Arena y sobrevivió a la furia ofensiva del Bayern Munich. Leicester venía con la misma medicina que hace rato patentó Simeone en el Aleti: orden, organización, humildad y sacrificio. Pero la receta magistral que da mejores resultados sigue llevando el sello y la firma del Cholo.

Atlético de Madrid es el único equipo que en este quinquenio alteró las jerarquías históricamente establecidas en la Champions League. Lo acaba de confirmar al clasificarse a la tercera semifinal en los últimos cuatro años. Una productividad y constancia reservadas para unos pocos, para los clubes-tanques que disponen de un abultado presupuesto y el mandato de una tradición en el que la gloria siempre está en el horizonte. A este selecto grupo no tenía acceso el Atlético, cuyos recursos económicos son más acotados y su paso por las canchas estaba sembrado de muchas ilusiones marchitas. Así lo era hasta que Diego Simeone cambió el destino del Aleti, lo elevó a una grandeza que sin él nadie se anima a explicar y justificar, desde el presidente del club hasta el encargado de levantar la valla del estacionamiento del Vicente Calderón. El director técnico, en medio de la euforia, enfatizó sobre un matiz: "Nosotros, en lo deportivo, somos competitivos, no grandes. Grandes, sobre todo en lo económico, son Bayern, Real Madrid, Barcelona. Entiendan la palabra, somos un equipo competitivo".

Atlético sigue adelante con su columna vertebral, su guardia de hierro: Juanfrán (salió lesionado en el segundo tiempo), Godin, Filipe Luis, Gabi y Koke. Para administrar la ventaja de la ida, Simeone colocó al joven zaguero uruguayo Giménez ("fue de lo mejor", lo elogió el DT) en el doble pivote junto con Gabi, y Griezmann fue el único delantero, acompañado por Carrasco, más adelantado.

Un planteo conservador que al Atlético le permitía llevar el desarrollo con tranquilidad, y también adelantar las líneas para ocupar el campo rival. Un ejemplo fue el gol: Koke combinó cerca del área local con el lateral Filipe Luis, que cruzó el centro que definió de cabeza Saúl, un volante de la nueva generación. Y que se está curtiendo en una cultura ganadora: fue su tercer gol en una serie eliminatoria de Champions en las últimas dos temporadas, tras los que convirtió ante Bayern Munich y Bayer Leverkusen.

Atlético es lógico en un deporte lleno de imprevistos: nunca en los 46 cotejos por Champions desde que lo dirige Simeone perdió por un resultado que ayer lo hubiera dejado eliminado (un 0-2 o un 1-3). Y en más de la mitad de esos partidos (27 en 46) no recibió goles.

Hace casi un año, minutos después de perder por penales la final contra Real Madrid, Simeone dudó en si valía la pena seguir, si su ciclo no estaba agotado, si no había entregado todo. Lo pensó unos días y más de 10 meses después se escucha diciendo: "La única forma de ganar la Champions es insistir y volver a insistir".

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