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La tele del futuro no parecerá una tele

Gracias al diseño, los productos electrónicos se mimetizan cada vez más con la decoración de la casa. Televisores que parecen cuadros y con una definición de imagen revolucionaria llegan de la mano de la tecnología QLED

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PARA LA NACION
Domingo 23 de abril de 2017
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La sucesión de cuadros simétricamente dispuestos sobre una enorme pared blanca del Carrousel du Louvre es fotografiada por cientos de personas de todo el mundo. Cuesta creer que lo que fotografían es un aparato al que seguimos llamando televisor, aunque la tecnología indique que se trata de mucho más que eso. Los marcos contienen obras de arte clásico, fotografías de paisajes, piezas de street art y hasta retratos de una calidad tan vívida que parece real. No hay cables que remitan a pesados aparatos empotrados en bibliotecas o racks de cadenas departamentales de muebles, no hay mesas de TV convencionales, parlantes a los costados, un antiestético conversor de cable ni nada que nos haga pensar que eso que vemos no son cuadros, sino pantallas, amplísimas y delgadas capaces de recrear imágenes de paisajes u obras de arte con un realismo que impresiona. Colgados en el Louvre nos hacen sentir protagonistas de una película futurista donde la vida ya no es una realidad palpable, sino pixeles capaces de reproducir cualquier cosa que a nuestro cerebro on demand se le ocurra. Queremos agarrar un cuadro, descolgarlo, tocarlo y probar que eso no puede ser una tele, pero un guía especialista se nos adelanta y toma una de estas obras de arte, la quita de la pared y así, como si nada, la dispone sobre una especie de atril, coloca un cómodo sillón enfrente, se sienta y switchea a modo TV poniendo play a un documental de especies exóticas tan brillante y high definition que nos deja inmersos en ese desconocido paisaje selvático.

Este paso de comedia, más allá de su inherente espíritu marketinero, plantea algunos interrogantes en el acelerado universo techie: ¿cómo cambió la forma de ver televisión en la era digital? ¿Qué importancia cobra el diseño y el lifestyle en los aparatos que nos rodean? ¿Por qué la tele ya no es más tele y los cuadros o piezas de arte fotográficas pueden transformarse en pixeles que cuelgan de nuestras paredes con un realismo alucinante?

El usuario promedio consume cuatro horas de contenido variado en una pantalla de formato tradicionalmente televisivo. En este contexto, el televisor deja de ser un mero proyector de TV shows o películas para transformarse en una forma de ambientar la casa, de escuchar música de fondo, de proyectar obras de arte y expresar nuestro estilo de vida. Así, el nuevo escenario tecnológico y doméstico propone un televisor centralizando gran parte de nuestros consumos culturales -en sintonía con el celular-, que a su vez funciona como pieza de diseño en armonía con la decoración. "Todo comienza con el usuario, intentando dilucidar cuáles son sus necesidades a la hora de consumir contenido. Las viviendas son cada vez más pequeñas en las ciudades, y la gente ya no tiene la oportunidad de contar con una sala de TV exclusiva para ese uso, con el espacio de cables, muebles y accesorios que esto implica. La TV de ahora está integrada a nuestros livings, a nuestros cuartos y nuestras cocinas. ¿Cómo lograr que sea lo menos molesta para el diseño de nuestros ambientes y se adapte de manera estética y funcional a nuestro estilo de vida? Ese fue nuestro gran desafío", explica Yves Behar a la nacion revista. El reconocido diseñador suizo trabajó una vez más en colaboración con Samsung -el gigante tecnológico responsable de The Frame, el famoso tele-cuadro- para crear un artefacto que entre las particularidades de diseño, liviandad y movilidad mencionadas cuenta con marcos de materiales y colores adaptables a los gustos del comprador.

"El modelo The Frame viene con más de cien art works de distintos artistas del mundo, bajo una curaduría especialmente creada por el equipo de diseño, que encuentran en este soporte una nueva manera de hacer llegar sus trabajos al gran público. Fotógrafos, grafiteros y artistas plásticos participaron de la propuesta, aunque también se hicieron deals con museos para incluir obras de arte clásicas de todos los tiempos en el catálogo de base", puntualiza el diseñador. Sin embargo, la propuesta es que el usuario cree sus propias playlists de imágenes, replicando en la pantalla la experiencia de sitios musicales como Spotify, que ofrecen al cliente la experiencia de escuchar un combo de canciones curadas por una plataforma más la posibilidad de armar listas propias. Así como los smart TV abrieron el juego para ver Netflix o YouTube en nuestras pantallas, estas nuevas tecnologías proponen crear comunidades de artistas y fotógrafos para conectarlos con los usuarios y que cada televidente pueda crear su propia experiencia.

Un televisor-cuadro encendido las 24 horas plantea de manera ineludible la cuestión del consumo de energía. Al preguntarle sobre este asunto, el especialista responde: "Cuando estás en tu casa, la tele permanece prendida; cuando salís, se activan los sensores de ahorro de energía y automáticamente se apaga. Así, uno siente que la imagen está constantemente ahí, como una obra de arte itinerante o una ventana que nos transporta a los paisajes más extraordinarios, pero lo cierto es que dejamos la casa y todo se apaga". Bienvenidos al futuro.

La tendencia de mimetizar tecnología y decoración encuentra eco también en Sony, que, si bien aún en etapa de prototipo, trabaja en televisores ultrafinos y carentes de marco que los harán pasar desapercibidos en las paredes del hogar. Philips es otra marca que desarrolla productos en el mismo sentido, aunque en otro rubro: el de la iluminación.

La calidad de imagen juega un papel preponderante en la televisión del futuro. Si los televisores inteligentes con sus características interactivas y su definición HD vinieron a revolucionar un mercado estático de TV por cable en una calidad de imagen que hoy se nos hace borrosa, una nueva tecnología -que Samsung lanzará en junio en nuestro país- llega para derribar los estándares televisivos que conocemos. Se trata de la QLED TV, un televisor premium que se enfoca en tres puntos: Q Picture, Q Smart y Q style. Q Picture ya no mide en pixeles, sino en quantum dots, un nuevo sistema que aborda todos los aspectos principales de calidad de imagen, incluyendo ángulo de visión, volumen de color, brillo y contraste, pudiendo expresar colores que condicen cien por ciento con la realidad. En materia estética, Q Life ofrece dos grandes novedades para los amantes del orden y para quienes vivimos en ciudades y somos víctimas del espacio reducido: un cable de conexión invisible (incorporado a The Frame, de ahí su parecido real con un cuadro), y un nuevo soporte imperceptible llamado No Gap Wall, para instalar la tele directamente en la pared en sólo 15 minutos y sin ayuda de un handy man que venga a complicarnos la existencia con martillos y enduidos.

En términos de televisión inteligente, Q Smart ofrece un One Remote Control que unifica todas las experiencias televisivas, es compatible con más dispositivos y ofrece las capacidades de control de voz, para darle órdenes a la tele como si fuera un asistente personal de carne y hueso, y que no se nos olvide que 2020 está acá a la vuelta y la vida de los Supersónicos puede atraparnos repentinamente, aunque por momentos sólo querramos sentarnos a mirar por una ventana real, sentir el aire fresco, escuchar un vinilo y escapar de tanta tecnología con el ambicioso deseo de no estresarnos.

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