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Las razones por las que Schwartzman se convirtió en el mejor tenista argentino de la temporada

Con el triunfo sobre Bautista Agut en Montecarlo, el Peque alcanzó por primera vez los octavos de final de un Masters 1000; la exigente preparación física con el ex profe de Del Potro y la química con Chela, su entrenador, las claves

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LA NACION
Jueves 20 de abril de 2017
Diego Schartzman, en ascenso
Diego Schartzman, en ascenso.
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MONTECARLO.- El reloj del Court Des Princes de Montecarlo marca una hora y 45 minutos de partido. Diego Schwartzman sirve 6-3, 6-6 y 5-2 en el tiebreak frente al peligroso Roberto Bautista Agut (18º del circuito y 12º favorito del certamen). Tras un peloteo de 14 tiros, el español ensaya un drop, el Peque sale disparado hacia la red y alcanza a devolverlo, pero el europeo responde con un globo quirúrgico, el argentino no da la pelota por perdida, retrocede como un rayo, hace una Gran Willy y Bautista Agut deja la volea en la red. El público delira en la fresca tarde/noche del Principado y ovaciona al jugador surgido en Náutico Hacoaj. La cámara enfoca al entrenador del Peque, Juan Ignacio Chela , que sonríe y dice: "Ah bueno.". Dos minutos después, Schwartzman cerrará el segundo set 7-6 (3) y el partido, para clasificarse por primera vez en su carrera a los octavos de final de un Masters 1000 (hoy, en el cuarto turno -aproximadamente en el mediodía argentino-, se medirá con el alemán Jan-Lennard Struff). En un mismo punto quedaron resumidos los aspectos en los que evolucionó el tenista de 1,70 metro: reacción, explosión física, claridad conceptual y confianza. Hoy disfruta de su mejor ranking, 41º, y ya se aseguró mejorarlo después de Montecarlo. Schwartzman es el mejor tenista nacional del año (11 victorias, 9 derrotas) y no es casualidad.

El 5 de diciembre de 2016 fue una fecha importante para el Peque. Ese día comenzó una fuertísima pretemporada supervisada por Martiniano Orazi (el hombre que perfeccionó la maquinaria de Juan Martín del Potro durante más de siete años) y Juan Manuel Galván (preparador físico, entre otros, del bahiense Guido Pella). Fue en Sports Lab, un centro de alto rendimiento que funciona en Parque Norte; allí se empezó a gestar el crecimiento atlético que hoy ostenta Schwartzman y que tanto se advierte en los courts de tenis. "Con Diego charlamos sobre sus objetivos y él quería salir del estado de confort, estaba convencido de ir por más. Es un chico con una buena base de trabajo y coordinado debido a su estructura física, pero tenía que mejorar la resistencia, la potencia y la explosión. Allí pusimos el foco. Trabajamos la intensidad, los desplazamientos y los apoyos. Una cosa es correr 10km. sobre el llano y no cansarse, pero otra es correr 10km. en la cancha, explotando cada apoyo, frenando, etcétera", describe Orazi. Así fue como durante tres semanas y media Schwartzman se sometió a un entrenamiento furioso. Hoy recoge lo cosechado.

Orazi, que en 2008 fue convocado por Franco Davin para sumarse al equipo de Del Potro, destaca la influencia de Chela en la evolución de Schwartzman: "A Juan Ignacio lo admiro como jugador, porque con las armas que tuvo logró una carrera brillante, le sacó el máximo jugo a su carrera. A él le gusta mucho el tenis, lo analiza bien y por eso jugó hasta que el físico se lo permitió. Es un gran entrenador. Y a Diego le transmite tranquilidad, lo relaja, no lo carga de cosas. Trabajar distendidos no significa que no lo hagan con autoridad y seriedad".

Además del progreso físico, hay un estado emocional muy positivo que lo acompaña al tenista. "Estoy conociéndome más a mí mismo. La lesión del año pasado (fractura en el pulgar izquierdo) hizo que tuviera tiempo para pensar, ver tenis por TV y estudiar qué era lo que más me convenía. Encontré el punto justo del profesionalismo dentro y fuera de la cancha; estoy más relajado, sabiendo tomar bien las victorias y las derrotas", le cuenta el Peque a La Nacion, desde Montecarlo. El tenista tenía entradas para ir ayer al Stade Louis II a ver el partido entre Mónaco y Borussia Dortmund por la Liga de Campeones, pero terminó cansado tras su partido frente a Bautista Agut y prefirió quedarse en su hotel a distenderse.

La familia Schwartzman atravesó diversas dificultades económicas durante la etapa de desarrollo del Peque. Lograr que pudiera viajar a competir no fue una tarea sencilla. Inclusive en los tiempos en los que Diego era junior, Silvana, su mamá, iba a los torneos cargando bolsos llenos de pulseras de goma hechas por papá Ricardo para venderlas y tratar de obtener una ayuda económica extra. A los 16 años un sponsor privado empezó a ayudarlo. En el presente, debido a su crecimiento profesional, ya no tiene que lidiar tanto con ese aspecto. Es un asunto menos que posee para preocuparse a la hora de competir. Ya no debe estar pensando que tiene que ganar sí o sí para juntar dinero y devolver. "Obvio que ese tema también influye en mi actualidad, porque estoy más tranquilo. El aspecto económico en el tenis es algo fundamental y los argentinos, sobre todo, solemos tener complicaciones en el arranque de la carrera. Poder tener un equipo grande que me ayuda y me acompaña es fundamental para mi crecimiento", explica Schwartzman, que trabaja con el kinesiólogo Luis D'Alessandro y el nutricionista Luis Spena.

Su vínculo con Chela (ex número 15 del circuito en 2004), además, le aportó una suerte de orden descontracturado que lo nutre. "Diego juega muchas pelotas por punto, entonces físicamente tiene que estar muy bien y eso consiguió. Además, trabajamos más en el manejo de situaciones tensas, en los cierres de sets y en cómo jugar los break points que en cuestiones técnicas. Sí tenemos la costumbre de analizar a los rivales, charlar entre los dos y a partir de allí surgen las tácticas", cuenta el Flaco Chela, que cuando no puede acompañar al Peque a los torneos por sus compromisos en la cadena ESPN, es reemplazado por Leo Olguín o Diego Dinomo. "Desde hace un tiempo Diego está entrando en los mejores torneos, donde todos tienen un ritmo alto y él se sumó a esa línea. Subió un escalón en ese sentido. Los rivales lo saben y en algunos partidos se terminan apurando porque saben que si se extiende el juego van a terminar corriendo muchísimo", aporta Chela.

A los 24 años y después de superar durante su carrera muchas limitaciones -físicas y financieras-, Schwartzman es puro disfrute. Y no es por una situación fortuita. Al contrario. Hay una búsqueda de superación.

Nadal, para desempatar con Vilas

Persigue su 50ª conquista en superficie lenta

Rafael Nadal arrancó la gira europea sobre polvo de ladrillo -la etapa más importante para el español- con una incómoda victoria sobre el británico Kyle Edmund (número 45 del mundo) por 6-0, 5-7 y 6-3 en dos horas y 19 minutos, por la segunda rueda de Montecarlo, certamen en el que se consagró nueve veces. El mallorquín, número 7 del tour, se medirá hoy con el alemán Alex Zverev (20º). Si Rafa llegara a coronarse en el principado, desempatará la marca que lo iguala con Guillermo Vilas: ambos tienen 49 títulos de campeón en superficie lenta.

Amplia caída de Berlocq

Quien también avanzó a la 3ª rueda fue el primero del ranking, Andy Murray. El escocés derrotó por 7-5 y 7-5 al luxemburgués Gilles Müller y hoy se enfrentará con el español Albert Ramos, que superó a Carlos Berlocq por 6-2 y 6-2. El jugador nacido en Chascomús había superado la clasificación.

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