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El otoño, a salvo

Hoy se termina la llovizna, el viernes estará muy ventoso y el sábado algo nublado y muy fresco a la mañana

Ilustración: Costhanzo
Ilustración: Costhanzo.
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PARA LA NACION
Jueves 20 de abril de 2017 • 00:47
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A pesar de tener en el horizonte varios pasajes de inestabilidad y algunas entradas de aire frío, no se avizora en el mediano plazo lluvias fuertes ni ingresos polares. Así, el otoño cierra su primer mes sin demasiados sobresaltos en el Río de la Plata, marcando una clara diferencia con su edición del año pasado.

Jueves: de menos, a más

El día comienza nublado, con la pesada herencia de los nubarrones de ayer que todavía resisten en nuestro cielo. La mañana puede guardar lugar para las últimas lloviznas. La zona suburbana puede amanecer con algunos bancos de niebla favorecidos por la total saturación de humedad de nuestra columna atmosférica, que podría provocar desde una pequeña molestia ósea hasta la explosión de algún juanete. El día continúa mejorando y la tarde ya se exhibe más estable, con el sol compartiendo cartel con las nubes y con una temperatura vespertina agradable, 23°C según la estimación oficial. El arranque puede diferir radicalmente con la vuelta a casa, a no olvidarse el paraguas en el laburo.

Viernes: ráfagas de otoño

Mañana ni intente peinarse para salir de su casa porque se esperan rachas de viento capaces de desafiar a varios peluquines porteños. La mañana es fresca, con 13°C de salida que podrían percibirse más fríos si el chiflete impacta en vuestra humanidad mientras caminan hacia la parada del bondi. Se espera un día con nubosidad variable, mostrando más limpio el cielo hacia el final de la tarde. El viento fresco sigue soplando fuerte y recorta la máxima en 20°C.

Sábado, fresquete matinal

El fin de semana arranca con una mañana fría, se esperan 10°C para la capital, quizás dos menos para el conurbano. Altas chances de un comienzo soleado para un día que revierte el viento frío por aire más templado desde el noroeste. La tarde muestra más nubosidad y un termómetro que llegaría a los 21°C. El cierre lo trae una noche menos fresca, con 16°C y muy poco viento para aquellos que quieran salir.

Domingo: inestable a la noche

Otra vez un domingo con nubarrones, en este caso hacia el final del día. Veremos que marcan las futuras actualizaciones, pero hasta el momento las simulaciones destacan lluvia ligera en las primeras horas del lunes. La suerte dominguera estará echada a que los eventos no se adelanten. Se estima un día que irá desmejorando lentamente con el correr de las horas, con una temperatura punta superando los 23°C.

Del color del hielo

Todos estamos acostumbrados a la blanca nieve, pero en ciertas ocasiones la naturaleza se encapricha y desafía nuestro parámetro cromático del agua congelada. Veamos algunos casos curiosos.

Nieve rosa

Conocida como "Watermelon snow", no solo por su color, también tiene gusto a sandía. Asombró a los primeros colonos de América del Norte, siglos atrás, cuando encontraban a su paso nieve enrojecida. Muchos la describieron como "nieve manchada con sangre". La culpa la tiene la microalga Chlamydomonas nivalis, que puede sobrevivir a muy bajas temperaturas y aporta ese pigmento rojizo que usa para defenderse de la radiación UV. El fenómeno es cada vez más común en el Ártico y presenta un gran peligro: la nieve blanca refleja la totalidad de la radiación. Al colorearse, absorbe cerca del 13%, lo cual acelera su derretimiento. La ingesta de esta nieve es inocua.

Gentileza oceanleadership.org
Gentileza oceanleadership.org.

Helada negra

Ya el título suena amenazante y no es para menos. Mientras la blanca escarcha tiñe de blanco nuestras veredas y jardines, la helada negra casi no deja vida a su paso. Las heladas suelen constituir una capa de hielo por encima de la vegetación, que lejos de dañarla, muchas veces la protege y ayuda a conserva su temperatura interna. Así, la humedad del aire pasa a engelarse en forma de una fina capa blanca. Pero en regiones más secas, el frío no forma escarcha sino que hiela directamente la vegetación, que muere y se vuelve oscura.

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Hielo azul

Si algo puede hacer más imponente a una glaciar son los tonos azules de sus hielos. Cuando la nieve se comprime, pierde las pequeñas burbujas de aire de su interior y la convierten en un cuerpo mucho más denso. La luz que incide es absorbida parcialmente, sus fotones rojos tienen menos energía que los azules, por lo que se pierden en el camino. El hielo absorbe seis veces más las ondas rojas que las azules, la otra punta del espectro. Por eso, a medida que un haz de luz atraviesa el iceberg, va perdiendo a su paso los fotones rojos y en menor medida los que le siguen, amarillos y verdes, hasta llegar a los azules, que se conservan casi en su totalidad.

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Eso es todo, afición meteorológica. Nos vemos en el próximo reporte!

@Jopoangeli

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