Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La publicidad mira sin miedo los cambios

SEGUIR
LA NACION
Domingo 23 de abril de 2017
0

Un operario trabaja en la calle un sofocante día de verano. Dos hermanos adolescentes (varón y mujer) observan la escena desde las ventanas de su casa. Ambos, atraídos por el musculoso trabajador, tienen la misma idea y corren a buscar una refrescante gaseosa para ofrecérsela y aliviarle el calor. Tropiezan por la casa y se empujan entre sí en la carrera por llegar antes. Pero al salir a la vereda descubren que su madre se les adelantó y es ella quien sugestivamente comparte ahora una Coca Cola con el codiciado adonis.

El aviso televisivo, estrenado recientemente, no pasó inadvertido para nadie y la empresa logró su objetivo: dar que hablar. Y que lo que se diga tenga que ver con que, aunque todo cambie, incluso la familia, Coca Cola siempre está ahí, provocando sonrisas en los alegres suburbios, y que para lograrlo la propia Coca Cola cambia, adaptándose a los tiempos. La misma empresa, que a lo largo del siglo XX hizo de la familia nuclear el objeto de sus avisos y endulzó cada Navidad con publicidades en las que no faltaba papá, mamá y los saludables niños disfrutando su bebida mientras Perry Como cantaba en la radio un villancico, sorprendió también a los televidentes españoles el año pasado cuando puso al aire un comercial de la agencia McCann Madrid enfocado en hogares homoparentales. Distintas familias, misma felicidad, fue el lema elegido entonces.

Pero hacer hincapié en que en el siglo XXI algunas cosas han cambiado para siempre no es propiedad de la gaseosa. Samsung acaba de estrenar un comercial de Leo Burnett Argentina, realizado bajo la dirección creativa de Matías Eusebio y Ammiel Fazzari, en el que se transmite el nuevo mensaje de la marca: Hacé lo imposible. Y para ello muestra diferentes situaciones del pasado en las que sus protagonistas, entre ellos dos chicas que caminan tomadas de la mano, se reprimían o ocultaban ante el miedo a ser descubiertas. Luego, se ven escenas del presente donde aquel miedo social es definitivamente derrotado. Y hasta Disney decidió romper los últimos tabúes al incluir en su megataquillera La bella y la bestia a un personaje gay, LeFou, que no oculta sus sentimientos por Gastón, el villano de la historia.

La publicidad, que suele ser un buen reflejo de las sociedades, está dejando atrás aquellos tiempos en que las campañas de Benetton, como la que hace unos años trucaba fotos para mostrar apasionados besos entre dirigentes mundiales antagónicos, eran consideradas transgresoras y provocativas. Hoy, más que provocar, buscan reafirmar, colocándose a la vanguardia de los cambios, que las sociedades entraron inexorablemente en otro siglo, pero los tabúes y el temor quedaron atrás.

Ya lo dijo un famoso publicista de los años 60: "La publicidad se basa en una cosa: la felicidad. ¿Saben lo que significa felicidad? Felicidad es el aroma de un auto nuevo. Es sentirse libres del miedo. Es un aviso en la carretera que, a gritos, nos asegura que lo hacemos no tiene nada de malo".

Las grandes marcas aprendieron mucho de Don Draper.

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas