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La tregua que les conviene tanto al club como al técnico y a la AFA

Generada por negociaciones que exigían reserva, la tensión se redujo ante lo que parece ya una situación consumada

Jueves 20 de abril de 2017
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Sampaoli y su acercamiento a la AFA
Sampaoli y su acercamiento a la AFA.

SEVILLA.- Hay demasiado en juego. Éxitos deportivos, prestigio popular y dinero, mucho dinero. La AFA, el Sevilla FC y Jorge Sampaoli quedaron expuestos en público por unas negociaciones que exigían, por simple sentido común, reserva y discreción.

Era inevitable la crisis desde el momento en que la dirigencia argentina anunció su voluntad de designar en la selección a un técnico con contrato vigente hasta 2018 y que está en el tramo decisivo de una Liga en la que se juega el futuro económico del club. Cómo no prever una reacción indignada en una ciudad pasional como pocas, fanática del fútbol, la única en España con un duelo de iguales entre dos cuadros, el Sevilla y el Betis.

El presidente sevillista, Pepe Castro, sabía por su amigo Daniel Angelici que Argentina iba por Sampaoli. Pero la desenfadada difusión mediática de los contactos lo descolocó ante los socios. La semana pasada frenó la reunión que Claudio Tapia quería tener con el técnico con un comunicado indignado, en el que acusó a la AFA de "faltarle el respeto" y amenazó con un juicio.

A Sampaoli le cayó como una bomba. Lo dejó notar en sus últimas conferencias de prensa, en las que negó las negociaciones que, de todos modos, salieron a la luz.

Se desató entonces una guerra relámpago. El club le echó al argentino el público en contra y hasta filtró a la prensa detalles que si fueran ciertos resultarían embarazosos, como que había exigido que le pagaran la provisión de yerba mate para él y sus colaboradores.

En las últimas horas Castro y Sampaoli acordaron una tregua. A ninguno de los dos les sirve una batalla de desgaste. Les interesa terminar la temporada en paz, completar los objetivos deportivos y arreglar después la salida, previo pago de la cláusula de rescisión.

La reciente racha de resultados negativos ensombrece el panorama. Incluso se habla de cierta tensión entre el técnico y parte del plantel. Se señala como detonante un gesto de Sampaoli en el duelo contra el Barça del 4 de abril en el Camp Nou, en días en que se lo mencionaba como candidato a suceder allí a Luis Enrique. En la última jugada del partido, con el local 3-0 arriba, Vitolo se fue expulsado por una patada descalificadora a Neymar, con quien se había cruzado insultos y empujones. La siguiente imagen que mostró la televisión, con el pitazo final, fue un abrazo de Sampaoli con el crack brasileño. Después lo elogió en la conferencia de prensa, en la que lo llamó "Ney". Hay quien vio la ruptura de un código.

En busca de distensión, el club mandó esta semana al capitán Vicente Iborra a dar la cara ante la prensa: "Si el míster se queda, bien. Si se va, son cosas que ocurren. No lo he escuchado hablar de irse".

El Sevilla vive una transición ya de por sí difícil por la salida de Ramón Rodríguez Verdejo, "Monchi", el director deportivo y mago de los fichajes que es responsable del salto del club a la vidriera europea.

Necesita asegurarse otro año en la Champions League, que le garantiza ingresos extraordinarios para sostener un presupuesto respetable. Este año fue de 129 millones de euros (el cuarto de España) y espera subirlo un 30% la temporada 17/18.

El ruido originado por los movimientos de la AFA puso en riesgo ese plan, al que le faltan seis partidos de Liga para su concreción. El Sevilla va cuarto, con un colchón de ocho puntos sobre su perseguidor, el Villarreal. Ese puesto le vale para ir a la fase previa. El tercer lugar, que clasifica directo, lo tiene a tres puntos (el Atlético).

Desde el entorno del técnico y del club se difundió en las últimas horas que todavía hay opciones de renovar el actual vínculo, como publicó ayer en su tapa el diario local Estadio Deportivo.

Es altamente improbable. El Sevilla ya busca un reemplazante. Otro argentino, Eduardo Berrizzo, pica en punta, junto con Ernesto Valverde (que termina su vínculo con el Athletic de Bilbao). Que el Barça también necesite entrenador complica todo.

La tregua les viene bien a todos. Al Sevilla, para hallar a quién encomendarle su futuro. A Sampaoli, para no dejar una imagen negativa en su paso por Europa. Y a la AFA, para acomodar su crisis al menor precio posible.

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