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La banda punk que aman skinheads y hooligans por igual

Los ingleses se presentarán mañana, en Gier Music Club

Viernes 21 de abril de 2017
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LA NACION
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Punk chabón para almas futboleras
Punk chabón para almas futboleras.

A simple vista parece difícil encontrar algún punto de contacto entre Morrissey, ex cantante de los sensibles The Smiths, y Sergito Anticristo, el líder de Comando Suicida, el grupo skinhead más popular de la Argentina. Sin embargo, ambos comparten el fanatismo por el mismo club de fútbol, el West Ham United de Londres, pese a que ninguno de los dos nació en la capital inglesa.

Tanto para Morrissey como para Sergito, la devoción por el West Ham -un club que nunca alcanzó la popularidad ni los triunfos de sus vecinos del Arsenal, Tottenham o Chelsea- viene heredada de su fanatismo por Cockney Rejects, el grupo de oi! y street punk que, a falta de campeonatos, más hizo para sumarle hinchas -en todo el mundo- a los Hammers, y que mañana volverá a Buenos Aires con un único show en Gier Music Club.

Como ningún otro grupo, la relación entre los Rejects y el West Ham United representa la unión más fructífera y duradera entre rock y fútbol. Y sin exagerar se puede asegurar que los Cockney Rejects (el nombre del grupo podría ser traducido como "los cabezas rechazados") representan la llegada del hooliganismo al mundo del rock.

Detrás del grupo se encuentran los hermanos Geggus: Micky y Jeff (conocido como Stinky Turner), que nacieron en el East End de Londres, la zona obrera de la capital inglesa. El East End fue una de las áreas más castigadas por los bombardeos nazis y a la que más le costó recuperarse tras el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Como miles de jóvenes ingleses de la época, la puerta de entrada de los hermanos Geggus a la música llegó de la mano del punk, aunque en su caso la principal influencia no hay que buscarla tanto en los seminales Sex Pistols, sino en Sham 69, la banda liderada por Jimmy Pursey que fue la pionera en cruzar el punk rock y la pasión por el fútbol.

Con su primer disco, bautizado humildemente Greatest Hits Volume 1, en 1980 lograron su récord de ventas (más de 60.000 copias), aunque su canción más popular la iban a grabar unos pocos meses después. Su máximo hit no es una composición original, sino un cover de "I'm Forever Blowing Bubbles", un viejo tema de Broadway que data de hace cien años y que los hinchas del West Ham adoptaron como su canción de cancha hasta el punto de que se terminó convirtiendo en el himno del club.

La grabación de "I'm Forever Blowing Bubbles" por parte de los Rejects significó un verdadero antes y después para el grupo. Por un lado les dio una gran popularidad que iba a trascender las fronteras de su ciudad, y hoy en cualquier lugar donde se presente el grupo siempre es posible encontrar a alguien del público llevando la camiseta celeste y bordo de los Hammers.

Sin embargo, los que no se pusieron tan contentos con la canción fueron los hinchas de otros equipos. Desde la publicación del himno del West Ham, los recitales de Cockney Rejects se convirtieron en un verdadero campo de batalla entre punks, skinheads y hooligans del Millwall y el Chelsea (los grandes rivales de los Hammers) así como de clubes de toda Inglaterra.

La polémica que siempre envolvió a los Rejects -con acusaciones de incitar a la violencia o ser demasiado contemplativo con su público skinhead- nunca fue un obstáculo para sumar los seguidores más inesperados. En la lista de fanáticos declarados del grupo figuran referentes a los que nadie podría pensar con simpatías skinhead como Shane McGowan (el líder de los Pogues), Bobby Gillespie (Primal Scream) y hasta el ultraconcientizado Joe Strummer, de los Clash. Aunque sin duda, el dato más llamativo es la devoción por el grupo que tiene Morrissey que escribió el prólogo de la autobiografía que realizó Stinky Turner (Cockney Reject, publicada en 2005) y sentenció que "los Cockney Rejects fueron Liam y Noel antes que Liam y Noel fueran Liam y Noel". El fanatismo militante de Morrissey por el grupo también quedó claro cuando se presentó por primera vez en Buenos Aires, en 2000, y a pesar de ser hincha declarado del Manchester United no dudó en subirse al escenario del Luna Park vistiendo una camiseta del West Ham United en un claro homenaje a sus amados Rejects.

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