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La intimidad de la despedida de Martín Lousteau en la embajada en Washington

A casi un mes de presentar su renuncia como embajador argentino en Estados Unidos, el economista se despidió durante la celebración del Día Mundial del Malbec

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LA NACION
Viernes 21 de abril de 2017 • 09:29
Martín Lousteau se despidió de la embajada en Washington
Martín Lousteau se despidió de la embajada en Washington. Foto: LA NACION / Rafael Mathus Ruiz
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WASHINGTON.- Los invitados habían comenzado a degustar los Malbec y aguardaban que salieran las empanadas de la cocina de la embajada argentina, donde se celebraba el Día Mundial del Malbec, cuando apareció, para sorpresa de varios, una figura familiar a decir adiós: Martín Lousteau.

A casi un mes de presentar su renuncia como embajador en Estados Unidos, y una semana antes de la llegada al país del presidente Mauricio Macri, Lousteau se despidió de Washington con un brindis en su último evento público en la embajada argentina.

"Muchos me han escuchado decir que la Argentina no es sólo el Malbec, y el bife, y el fútbol, y Messi, y el tango, y el Papa. Es mucho más", dijo Lousteau, al inicio de su discurso, de sólo siete minutos. Los invitados rieron.

Lousteau ensayó un breve repaso de la historia de la cepa en la Argentina, explicó cómo el Malbec estaba arraigado en la identidad del país y, por eso, dijo, se trataba de un día especial. Luego, se despidió.

"Para mí también es un día especial. Como muchos saben, hace veinte días decidí renunciar al cargo de embajador en Estados Unidos. Eso se ha vuelto efectivo este lunes", informó, un tanto nervioso. Un par de voces mostraron su desazón por la decisión: "¡Nooo!", se escuchó en la sala. Lousteau explicó luego que la embajada quedaba a cargo del encargado de Negocios, el ministro Sergio Pérez Gunella, y dijo su adiós: "Hoy también es mi despedida". Otra vez, un tibio "no" recorrió la sala.

Lousteau saludó a los periodistas que estaban en la embajada, pero no quiso hacer declaraciones. Se sacó un par de fotos, saludó a invitados, y un rato después se lo vio charlando con el ministro de Finanzas, Luis Caputo, y con Pablo Quirno, mano derecha de Caputo.

Su renuncia había causado en Washington, quizá, más sorpresa que en la Argentina. Muchos desconocían sus ambiciones políticas y preguntaban por qué se iba. Otros no salían de su asombro por el momento: la Argentina no tendrá embajador cuando Macri pise Washington, la semana próxima, para su primer encuentro cara a cara con Donald Trump en la Casa Blanca.

"Le agradezco al Presidente haberme confiado esta responsabilidad en estos tiempos especiales", apuntó Lousteau en su discurso.

"Sinceramente espero que el trabajo que todos hicimos en la embajada alcance el estándar que los argentinos esperaban de nosotros", agregó.

Lousteau recordó, justamente, que llegó a Washington apenas una semanas antes de la visita del ex presidente Barack Obama a la Argentina y que se va antes de la visita de Macri, una muestra de que ambos países están "completamente involucrados" luego del "desapego emocional y práctico" que imprimió el kirchnerismo en la relación bilateral.

Su mujer, Carla Peterson, estaba en Chicago, donde participó del Chigaco Latino Film Festival, y por eso no lo acompañó, explicó.

"Gracias a todos. Ha sido un placer conocerlos, compartir tiempo con ustedes, trabajar con ustedes, cada uno de ustedes, la gente de la embajada, gente de think tanks, la gente del Departamento de Estado, Congreso, multilaterales, compañías, la vida cultural de Washington", afirmó Lousteau. "Ha sido un verdadero privilegio conocerlos a todos", agregó.

Al final, brindó por la grandeza de los pueblos argentino y estadounidense. "¡Salud!", gritaron los invitados. Lousteau dejó el escenario y comenzó a recorrer el camino de regreso a la Argentina, donde lo aguarda una dura pelea política.

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