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Rescatados en Pascuas

La experiencia de un fotógrafo a bordo de un barco de rescate de migrantes y su retrato de quienes se aferran a la vida en el mar, mientras dejan atrás su tierra natal

Inmigrantes tratan de mantenerse a flote luego de que su embarcación de goma se hundiera en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia
Inmigrantes tratan de mantenerse a flote luego de que su embarcación de goma se hundiera en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi
Martes 25 de abril de 2017 • 11:04
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Fueron tres días de sufrimiento, de muerte, y lo que es más importante, de esperanza. Esas fueron las emociones crudas que viví del Viernes Santo al Domingo de Gloria, a bordo de un barco de rescate de migrantes.

Salvamos a miles de migrantes, contamos a los fallecidos, y arropamos a los que tiritaban de frío. Todo eso en un día de trabajo para la tripulación del barco Phoenix de la Estación de Ayuda a Migrantes en Altamar (MOAS, por su sigla en inglés), una de las naves de rescate que peinan las aguas del sur del Mediterráneo para que ese mar deje de ser un cementerio.

Un inmigrante somalí lleva a su bebé de 12 días a bordo de la ONG Migrant Offshore Aid Station (MOAS) de Malta durante una operación de rescate de un barco de madera en el mediterráneo en aguas internacionales de la costa de Sabratha en Libia
Un inmigrante somalí lleva a su bebé de 12 días a bordo de la ONG Migrant Offshore Aid Station (MOAS) de Malta durante una operación de rescate de un barco de madera en el mediterráneo en aguas internacionales de la costa de Sabratha en Libia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi
Un bebe es rescatado con vida, durante una operación de rescate en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia
Un bebe es rescatado con vida, durante una operación de rescate en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi

Empecé a trabajar sobre el tema de los migrantes hace casi 19 años. En todo este tiempo, nunca viví algo ni remotamente parecido a lo que fue este fin de semana de Pascua.

Desde el Phoenix, los rescatistas usan botes inflables de casco rígido (RHIB, por su sigla en inglés) para acercarse hasta los botecitos de goma o las destartaladas barcazas de madera atestadas de migrantes, en su mayoría provenientes del África Subsahariana.

Inmigrantes a la deriva en su embarcación de goma durante una operación de rescate en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia
Inmigrantes a la deriva en su embarcación de goma durante una operación de rescate en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi
Un joven inmigrante es rescatado luego de caer al mar de su embarcación durante una operación de rescate en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia
Un joven inmigrante es rescatado luego de caer al mar de su embarcación durante una operación de rescate en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi

Uno de los episodios ocurrió el Viernes Santo, cuando un grupo de migrantes fueron provistos de chalecos salvavidas y se alinearon sobre el borde de su bote, listos para abordar uno de los RHIB. De pronto, uno de ellos se resbaló y se cayó al agua, llevándose a otros diez con él.

A través del lente de mi cámara detecté a dos personas que se ahogaban. Una de ellas extendía su mano hacia mí a unos 4 metros de distancia. Los rescatistas saltaron al agua y salvaron a ambas. Yo me colgué la cámara del cuello y ayudé a tirar de varios para subirlos a bordo.

Los inmigrantes en una embarcacion de madera, aguardan ser rescatados por el buque de la ONG Malta-based Migrant Offshore Aid Station (MOAS) en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales frente a la costa de Sabratha en Libia
Los inmigrantes en una embarcacion de madera, aguardan ser rescatados por el buque de la ONG Malta-based Migrant Offshore Aid Station (MOAS) en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales frente a la costa de Sabratha en Libia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi
Un emigrante y su hijo descansan en la nave de Malta, la ONG Migrant Offshore Aid Station (MOAS), después de ser rescatados en el centro del Mediterráneo frente a la costa libia, mientras el barco se dirige hacia Italia
Un emigrante y su hijo descansan en la nave de Malta, la ONG Migrant Offshore Aid Station (MOAS), después de ser rescatados en el centro del Mediterráneo frente a la costa libia, mientras el barco se dirige hacia Italia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi

El día siguiente fue intenso, pero de otra manera.

Cientos de personas más fueron a bordo desde los botecitos de goma que rodeaban al Phoenix. Por momentos parecían las pequeñas cuentas negras de un inmenso rosario flotante.

Al caer la noche, el Phoenix ya estaba al máximo de su capacidad, pero tuvimos que subir a 70 personas más de uno de los botes, que corría riesgo de irse a pique.

A esa altura la cubierta del barco era un frenesí. No era momento para fotos. Bajé mi cámara y me asignaron a la zona de rescate/puerta de abordaje.

Inmigrantes en un semi rígido de la ONG Migrant Offshore Aid Station, con sede en Malta, son ayudados a subir al barco Tuna 1, Después de que unos 20 inmigrantes en otra embarcación de goma se ahogaran en el Mediterráneo
Inmigrantes en un semi rígido de la ONG Migrant Offshore Aid Station, con sede en Malta, son ayudados a subir al barco Tuna 1, Después de que unos 20 inmigrantes en otra embarcación de goma se ahogaran en el Mediterráneo. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi
Un grupo de inmigrantes con chalecos salvavidas, listo para subir al bote de rescate, cuando de repente, uno de ellos resbaló y cayó en el mar, teniendo otras 10 con él
Un grupo de inmigrantes con chalecos salvavidas, listo para subir al bote de rescate, cuando de repente, uno de ellos resbaló y cayó en el mar, teniendo otras 10 con él. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi

Uno de los tripulantes la llamaba "la puerta a la vida". El arzobispo de Malta, Charles Scicluna, la llamó "puerta de la misericordia" cuando bendijo nuestro barco antes de zarpar.

Mi trabajo era aferrar la mano de los migrantes que estaban en los RHBI de rescate y tirar de ellos para subirlos al Phoenix. Pasé casi toda la noche vigilando a los recién llegados que habían sido ubicados en la proa, rara vez usada para alojar migrantes dado que está sumamente expuesta al viento y el agua.

Un inmigrante que fue rescatado por un buque pesquero tunecino es trasladado a un bote de la ONG Migrant Offshore Aid Station (MOAS), con sede en Malta, para ser llevado al buque de rescate holandés Sea-Eye, después de que unos 20 inmigrantes quedaran a la deriva luego de que se hundiera su embarcac
Un inmigrante que fue rescatado por un buque pesquero tunecino es trasladado a un bote de la ONG Migrant Offshore Aid Station (MOAS), con sede en Malta, para ser llevado al buque de rescate holandés Sea-Eye, después de que unos 20 inmigrantes quedaran a la deriva luego de que se hundiera su embarcac. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi
Inmigrantes luego de ser rescatados en la nave de Malta, Migrant Offshore Aid Station (MOAS), en el centro del Mediterráneo frente a la costa libia, mientras el barco se dirige hacia Italia
Inmigrantes luego de ser rescatados en la nave de Malta, Migrant Offshore Aid Station (MOAS), en el centro del Mediterráneo frente a la costa libia, mientras el barco se dirige hacia Italia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi

El Domingo de Gloria, aunque estábamos sobrecargados con 450 migrantes, nos dirigimos hacia otro operativo de rescate. Pasamos junto a numerosos chalecos salvavidas vacíos y al cadáver de un migrante boca abajo en el agua. Ya intentaríamos recuperar el cuerpo más tarde. Ahora teníamos que ocuparnos de los vivos.

El cuerpo de un joven inmigrantes sin vida, es rescatado luego de caer al mar de su embarcación de goma durante una operación de rescate en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia
El cuerpo de un joven inmigrantes sin vida, es rescatado luego de caer al mar de su embarcación de goma durante una operación de rescate en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi
Inmigrantes flotan a la deriva al hundirse de su embarcación de goma, en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia
Inmigrantes flotan a la deriva al hundirse de su embarcación de goma, en el centro del Mediterráneo en aguas internacionales a unos 15 millas náuticas frente a la costa de Zawiya en Libia. Foto: Reuters / Darrin Zammit Lupi

En la escena de rescate ayudamos a los rescatistas de una embarcación de Sea-Eye, otra ONG, a rescatar los cuerpos de un bote de goma lleno de agua. Esos migrantes habían muerto a la espera de ser rescatados. Cubrí la cara de una mujer muerta con una remera que encontré en el piso, bajé la cabeza y oré en silencio.

Textos y fotos : Darrin Zammit Lupi

Traducción: Jaime Arrambide

Edición Fotográfica: Alfredo Sánchez

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