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Una buena y una mala en la estrategia de reciclado de basura electrónica de Apple

La compañía anunció que estudia cómo usar sólo material reciclado a futuro para sus nuevos productos; al mismo tiempo, no permite que se reutilicen componentes viejos para arreglar equipos

Viernes 21 de abril de 2017 • 14:08
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LA NACION
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Foto: Getty Images

Apple publicó, como cada año, su Informe sobre Responsabilidad Medioambiental, en el que -como otras compañías- explica cuáles son las prácticas que ha desarrollado para reducir el impacto que sus productos (y la fabricación de los mismos) tienen en el medio ambiente , teniendo en cuenta que de la basura electrónica que genera la industria en todo el mundo, menos del 20 por ciento se recicla, según estimaciones de la Agencia de Protección Ambiental estadounidense; el resto -con sus componentes tóxicos intactos- termina como relleno de basureros.

Además de usar plantas de energía solar para que el 96 por ciento de la electricidad que consumen sus oficinas venga de energías renovables; y lograr que el 95% de los materiales usados en sus oficinas viejas se reutilice en su nuevo cuartel central; Apple se autoimpuso un objetivo de largo plazo (sin fechas, y sin tener claro cómo lo hará): tener tal control de su cadena de suministros como para lograr un "circuito cerrado" en el que use sólo materiales reciclados para sus nuevos productos. Es decir, que el aluminio de un iPhone viejo sea la materia prima de uno nuevo.

Y -más complejo todavía- dejar de apelar a las denominadas tierras raras, materiales que la industria informática viene usando hace tiempo para mejorar la tecnología disponible, como el iterbio, el lantano o el neodimio; no son materiales escasos, pero sí muy difíciles de conseguir; los yacimientos más grandes están en China, el principal minero de estos materiales, necesarios para abastecer sus factorías.

Una estrategia similar usa desde su nacimiento Fairphone, un fabricante europeo de celulares: trabaja con sus proveedores para asegurar que la materia prima con la que se producen los componentes que usan vienen de minas que no están en zonas de conflicto. En África, sobre todo, la extracción de oro, tungsteno y coltán se usa para financiar a grupos rebeldes en el Congo. Y el reciclado de componentes electrónicos es un negocio importante en sí mismo.En Santiago del Estero, dicho sea de paso, hay un yacimiento de coltán.

Pero un reporte de Motherboard dice que Apple podría comenzar modificando su práctica actual: la información legal obtenida sobre sus prácticas de reciclado indica que Apple le exige a las compañías que se encargan de recibir la basura electrónica en su nombre la destrucción total de los dispositivos. Todo debe ser pulverizado, sin importar su estado: los pedazos resultantes, del tamaño de papel picado, se separan luego según si predomina el metal, el plástico o el vidrio, y se venden al peso. Esto incluye dispositivos que la compañía recibe que no son propios (es decir, que fueron fabricados por otras compañías), como televisores, impresoras o videocaseteras. En Estados Unidos, al menos, los fabricantes deben hacerse responsables de reciclar una cierta cantidad de toneladas de basura electrónica, sin importar quién la fabricó, que depende del volumen de venta de nuevos productos (más dispositivos traen al mercado, más deben reciclar).

Apple no permite reusar componentes para arreglar equipos de la marca que estén rotos, ni reacondicionar dispositivos. Sí tiene, no obstante, un programa propio para recibir dispositivos y reacondicionarlos (Apple Renew); pero según la investigación de Motherboard la enorme mayoría del reciclado lo delega a terceros, por el volumen involucrado; es electrónica que va directo a la destrucción total.

Lo que los ambientalistas le reclaman a la compañía es que cambie esta práctica y permita la recuperación de componentes que todavía sirven, ya que esto tendría un efecto positivo inmediato al reducir la cantidad de basura generada. La mencionada Fairphone, por ejemplo, es una de las compañías que creó un teléfono en el que se pueden cambiar componentes internos para maximizar su longevidad.

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