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Acampe en el Belgrano Day School por una disputa familiar millonaria

Desde hace cuatro días, los nietos del fundador reclaman por la herencia en el tradicional colegio; apuntan a su madrastra, que es la administradora

Sábado 22 de abril de 2017
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LA NACION
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Los familiares de Bernardo Green, ex director del colegio, en medio de la protesta
Los familiares de Bernardo Green, ex director del colegio, en medio de la protesta. Foto: Silvana Colombo

"Los herederos legítimos del colegio fuimos apartados y vivimos en la pobreza." El cartel de color naranja, originalmente escrito en inglés, forma parte de una inusual protesta en uno de los colegios más tradicionales y con una de las cuotas más caras de la ciudad. Parte de la familia Green, nietos y bisnietos del fundador del Belgrano Day School, reclaman la herencia de un patrimonio millonario y hartos de litigar desde hace más de una década, decidieron plantar bandera en la puerta del colegio, en Belgrano R, y acampar allí día y noche. Hoy, a las 14, harán un abrazo simbólico a la escuela y seguirán con la "huelga de hambre" hasta que obtengan, según afirman, "algo de todo lo que les pertenece".

La comunidad educativa está revolucionada y si bien el primer día tanto los alumnos como los padres miraban con asombro, el acampe ya lleva cuatro días, y hasta se organizaron charlas informales entre los estudiantes y los miembros de la familia Green, que están allí con la intención de que todos conozcan su historia. Ellos son los nietos de John Ernest Green, fundador del colegio, e hijos de Bernardo Green, quien, luego de la muerte de su padre, se hizo cargo de la institución, y fue su director general por más de 50 años.

La batalla por la sucesión empezó hace muchos años. Los integrantes de la familia que hoy reclaman en la puerta del colegio apuntan directamente a Matilde Villanueva, esposa de Bernardo Green en terceras nupcias y actual administradora del colegio.

"Desde que papá murió ella nos apartó de todo -cuenta a LA NACION Lucía Green, que es la más joven de los ocho hermanos (dos ya fallecieron) y vive en Londres-. Tengo fibromialgia y mi hijo es autista. La jueza María Victoria Pereira, del juzgado civil N° 39, autorizó que el Belgrano Day School pagara el costo del tratamiento médico que debo seguir y también una deuda por alimentos. Pero Matilde apeló. Estamos totalmente relegados." Fue este hecho, según coinciden los hermanos, "la gota que rebalsó el vaso".

La batalla

La muerte de Bernardo Green, en 2013, abrió interrogantes y desató la batalla por una abultada herencia. Millones de dólares están en disputa.

El Belgrano Day School tiene un conflicto jurídico de larga data, y la cuestión sucesoria está en manos del estudio Nicholson y Cano, representantes legales de Matilde Villanueva. "Todo el patrimonio de los Green está discutido en un juicio [que tramita el Juzgado Civil N° 13], y es importante aclarar que tanto los hijos de Bernardo Green como su mujer, Matilde Villanueva, aún no recibieron nada", dice Santiago Mollard, miembro del estudio Nicholson y Cano.

Según el abogado, Matilde Villanueva continúa adelante con un juicio -que ya había iniciado antes de su muerte Bernardo Green- contra el abogado Juan Miguel Richards, que había sido designado síndico del colegio por la estrecha vinculación que tenía con la familia, pero que según dejó constancia el propio Green en una carta dirigida a los padres de la comunidad educativa, en 1999, "él [por Richards] manipulando nuestra falta de conocimiento jurídico y la confianza irrestricta que le habíamos dispensado, nos fue induciendo en una serie de actos mediante los cuales, subrepticiamente, pretendió apropiarse del colegio y de nuestros bienes".

"Hoy, las acciones del colegio están a nombre de Richards y todas las propiedades están en disputa. Muchos de esos bienes fueron transferidos por Richards a distintas sociedades. El objetivo es dar vuelta esas transferencias para poder restituir el patrimonio -agrega el abogado Gonzalo Esses, del mismo estudio-. Además, la administración del colegio no está solamente a cargo de Matilde. Ella es administradora como partícipe de un triunvirato conformado por dos personas más, una que responde a Richards y otra designada por el juzgado". LA NACION intentó comunicarse, sin éxito, con Richards.

En cuanto a la suma que Lucía Green reclama para su tratamiento, los abogados de Villanueva respondieron: "La administración del colegio no se opuso a pagar el tratamiento, pero lo que pretendíamos era que esas 41.000 libras esterlinas fueran depositadas en la cuenta de la clínica médica responsable del tratamiento, no en la caja personal de Lucía Green". Ante la apelación de la medida, Lucía y sus hermanos insisten: "Son gastos médicos y deudas de alimentos, y la jueza resolvió que debían transferir el dinero a mi cuenta. Pero Matilde se niega. Nuestro hermano Ricardo murió en estado de indigencia, y apenas un mes antes de su muerte ella aceptó colaborar con dinero para su enfermedad, pero ya era tarde".

El abogado Lucas Hernández representa al grupo de hermanos que, desde hace más de una década, está en pie de guerra contra su madrastra. "Cuando fallece Bernardo Green, la señora Matilde Villanueva dijo ante el tribunal que ella no tenía los libros de las acciones. Más tarde fue intimada por uno de los herederos y luego los presentó. Hay muchas irregularidades en este juicio, y la última apelación de un fallo a favor de Lucía Green es inaceptable."

Deudas y desunión

Ione Green tiene 39 años y es uno de los nietos de Bernardo. "Todos tenemos deudas y como la mayoría vive fuera del país, Matilde aprovecha esa desunión para hacerse más fuerte. Cada año que intentamos recuperar algo de lo que nos pertenece no recibimos ni un solo centavo. Pero esta vez no nos vamos a ir de la puerta del colegio hasta que nos reciban y nos den una respuesta."

A su lado, Beatriz, otra de las hijas de Bernardo, que vive en los Estados Unidos, agrega: "Ni siquiera siguió la tradición familiar de sepultar a nuestro padre junto con nuestros abuelos. Ni tiempo tuve de llegar al entierro. Hasta ese punto llega la desunión que ella propicia desde que papá murió. Queremos lo que nos corresponde como herederos legítimos. Nada más".

Cruces y tensiones por la sucesión

Lucía Green

Hija de Bernardo Green

"La jueza autorizó que el Belgrano Day School pagara el costo del tratamiento médico que debo seguir. Pero se niegan"

Santiago Mollard

Abogado de Matilde Villanueva

"El patrimonio de los Green está discutido en un juicio que tramita el Juzgado Civil N° 13, y tanto los hijos de Bernardo Green como su mujer, Matilde Villanueva, aún no recibieron nada"

Lucas Hernández

Abogado de la familia Green

"Hay muchas irregularidades en este juicio, pero la última apelación de la señora Villanueva en un fallo a favor de Lucía Green es inaceptable"

La historia de una escuela con raíces inglesas

El Belgrano Day School fue fundado en 1912 por John Ernest Green, un profesor inglés que se radicó en la Argentina. Ese primer año tuvo tan sólo 12 alumnos y ofrecía una educación británica para los hijos de familias de esa nacionalidad. Con el paso de los años, el colegio se transformó en una vigorosa institución, y luego de la muerte de John Ernest Green, sus hijos, Bernardo y Hugo, se hicieron cargo de la dirección.

Bernardo fue director general de la escuela durante 55 años. Pasó toda su vida ligado a la enseñanza y fue el responsable de muchos de los cambios e innovaciones que marcaron al colegio. El Belgrano Day School fue una de las primeras escuelas que adoptaron la educación mixta e incorporó su propio plan de estudios bilingüe con varias orientaciones, una iniciativa pionera. Y fue Green, según los actuales directivos académicos del colegio, quien marcó el camino de innovación que hoy continúa, con 1200 alumnos

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