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Qué desafíos enfrenta el país después del blanqueo

Domingo 23 de abril de 2017
PARA LA NACION
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-¿Sorprendió el monto que ingresó al blanqueo?

-Los US$ 116.800 millones que ingresaron al blanqueo equivalen a 21% del PBI y superan incluso todos los depósitos dentro del sistema financiero local. Ahora bien, la característica que aseguró el éxito de la medida fue que se podía "blanquear sin la necesidad de traer al país". De hecho, en abrumadora mayoría, quienes blanquearon optaron por pagar la penalidad del 10% en efectivo y dejar sus activos en el exterior, en vez de evitarla comprando títulos del Gobierno, entre otras opciones. También influyó la lucha que mantiene EE.UU. contra el terrorismo. Cada vez exige mayor información del origen de los fondos a no residentes para cortar todo posible canal de financiamiento a terroristas.

-¿Es posible que existan todavía más capitales por blanquear?

-Sin duda. La Argentina es un país que no cuida al ahorrista y por eso busca resguardo en ladrillo o en otros activos en el exterior. A modo de ejemplo, este año el Banco Central admitió que quien hubiera realizado un depósito a principios de los 80 en el sistema financiero local a la tasa de interés vigente en cada período hoy tendría menos del 1,5% de todo su capital. Peor aun: ese 1,5% tendría que haber sobrevivido la incautación de los depósitos (Bonex y "corralón"), la hiperinflación, defaults varios y la última estafa al ahorrista: el cepo. Todo esto no existe en el exterior. Estimaciones oficiales indican que en el exterior los argentinos disponen de US$ 100.000 millones adicionales por blanquear. Las estimaciones privadas como mínimo duplican ese número.

-¿Qué posibilidades hay de que el dinero retorne a la Argentina?

-Hay que revertir las condiciones que lo ahuyentaron. En resumen: la voracidad fiscal de un Estado grande y deficitario que usa al ahorro privado como última vía de financiamiento. Todas las crisis económicas desde el "rodrigazo" hasta la fecha fueron estafas que perpetró el propio Estado. El estructural déficit fiscal terminó en eventos trágicos en la Argentina para financiar compulsivamente a un Estado quebrado. Las cuentas públicas sanas anulan la posibilidad de esos eventos y el sector privado en vez de preocuparse de dónde esconder sus ahorros se preocuparía por dónde invertirlos. El actual gobierno heredó la peor sobredimensión del Estado (47% del PBI) con uno de los mayores déficits fiscales que haya dejado un gobierno (8% del PBI, Nación 6%, provincias 2%). Llevará tiempo retornar a valores que inspiren confianza.

El autor es director de Econométrica

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