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Con pasión y compromiso, Sebastián Heiland alimenta el sueño de ser campeón mundial

Hace tres años se ganó el derecho a combatir por la corona mediana del CMB, pero los dislates dirigenciales se lo impiden; anoche venció por KO a Mateo Verón, en Quilmes, y reafirmó su condición de Nº 1 del ranking

Sábado 22 de abril de 2017 • 09:25
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Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

Entre los fantasmas del pasado y las dudas del futuro, hay algo que se mantiene inalterable en el presente de Jorge Sebastián Heiland: la pasión y el compromiso. Y es eso, justamente, lo que no le hace bajar la guardia ante los inútiles argumentos que vienen postergando su oportunidad de combatir por la célebre corona mundial de peso mediano que alguna vez ostentó Carlos Monzón. A los 30 años, víctima de la desidia dirigencial y los manejos espurios, el Gauchito sabe que todavía hay una rendija suficiente como para que lo bañe la luz de la esperanza y el paso del tiempo no marchite su gran sueño.

Por lo pronto, anoche, en el Club Social y Deportivo El Porvenir de Quilmes, encaró su pelea frente al tigrense Mateo Verón con la determinación de recordarle a los directivos del Concejo Mundial de Boxeo que es retador al título mediano desde 2015 y que está en condiciones de enfrentar al kazajo Gennady Golovkin, campeón mediano. De forma contundente, resolvió el complicado pleito en el octavo capítulo al derribar al Chino Verón (21- 18- 2, 3 ko) con un impecable cruzado de izquierda que impactó en el mentón del retador, quien no pudo reincorporarse y obligó al árbitro Mario González a decretar el nocaut.

El inicio del combate fue ampliamente favorable para Verón, que con los directos de izquierda dejó en evidencias las graves falencias defensivas de Heiland, quien llegó a estar sentido en los rounds dos y tres. Carente de creatividad, el Gaucho debió apelar a su guapeza y a su potente pegada para comenzar a torcer el destino de un combate que amenazó con oscurecerle el futuro. Un voleado de izquierda en la quinta vuelta marcó el quiebre del combate, ya que física y anímicamente Verón no logró reponerse y comenzó a ser víctima de los golpes potentes de Heiland.

Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

Después de haber conquistado el cinturón internacional, el 15 de noviembre de 2014, tras vencer por nocaut técnico en el décimo round al irlandés Matthew Macklin, la carrera del boxeador rionegrino entró en un estancamiento pronunciado. Los conflictos contractuales con su viejo manejador -Osvaldo Rivero- y el ninguneo permanente del CMB, lo obligaron a deshacer ofertas jugosas para enfrentarse a boxeadores de fuste, como Miguel Cotto, Gennady Golovkin, Tureano Johnson (Bahamas) y David Lemieux (Canadá).

Sin embargo, lejos de bajonearse, el hombre de la boina sigue dejando en claro la respetuosa relación que tiene con el gimnasio y las ganas que tiene que le cumplan con ese derecho bien ganado en un ring de Dublin: el combate eliminatorio."Espero que la gente del CMB se acuerde de mí y me dé la chance antes de fin de año. No tengo edad como para seguir esperando mucho tiempo más", expresó ilusionado, apenas bajó del ring, el Gauchito, quien en 2011 se hizo conocido por cuestionar en cámara su propia victoria ante Sergio Sanders, aduciendo que el fallo había sido injusto.

Con la victoria de anoche, Sebastián Heiland estiró su récord a 29 triunfos (16 KO), cuatro derrotas y dos empate. Estos números le permiten aguardar con suma atención desde el primer lugar del ranking la chance de medirse con el ex campeón mediano junior Jermell Charlo, de 26 años y vencedor de sus 28 combates (13 KO), en los primeros días de julio. ¿Cumplirá el Concejo mundial Boxeo? Por lo pronto, el nuevo manejador del rionegrino, Sebastián Contursi, advirtió que todavía no hay ninguna pelea firmada. Sujeto a las promesas dirigenciales, el Gauchito Heiland alimenta sus ilusiones con pasión y compromiso.

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