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Mantener el pulso en la calle, el objetivo

PARA LA NACION
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Daniel Lozano
Domingo 23 de abril de 2017
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La oposición venezolana volvió a protestar ayer con la "marcha del silencio" para dejarle muy claro a Nicolás Maduro que ése es el plan: mantener el pulso en la calle porque gracias a los errores del chavismo, hay partida de nuevo.

El siguiente juego se disputa mañana, con la propuesta del "gran plantón nacional", consistente en tomar calles y avenidas de forma pacífica durante todo el día. "No nos van a detener, seguiremos en la lucha", adelantó la diputada Marialbert Barrios, una de las parlamentarias que lidera la resistencia en el oeste de Caracas, una zona popular que el gobierno quiere mantener "apagada" al precio que sea.

"Ésta será una lucha muy larga, muy desgastante y muy peligrosa", advierte Luis Vicente León, presidente de Datanálisis.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) ya tomó la decisión y ni siquiera si el chavismo convoca las demoradas elecciones regionales para fin de año cambiará de táctica: calle y más calle. Y no sólo porque esté convencida de que ya no tiene otra salida, sino también porque con la resistencia pacífica sabe que mantendrán la unión dentro de sus filas, perdida desde la fracasada mesa de diálogo.

Los dirigentes de la oposición conocen, gracias a las encuestas, que entre 7 y 8 de cada 10 venezolanos demandan cambios a corto plazo. "Necesitan fortalecer la demanda de cambio, intensificar esa aspiración y tomar iniciativas para seguir conquistando", sostiene John Magdaleno, director de la firma Polity.

"Si Nicolás Maduro mantiene el juego de no querer convocar a elecciones, quedará sometido a una dinámica en donde las movilizaciones lo presionarán de forma permanente y el mundo también", aclara Luis Salamanca, analista político y antiguo rector del Consejo Nacional Electoral.

"Lo que la oposición libra es una lucha compleja frente a un régimen autoritario, como si fuera una simultánea de ajedrez, donde un campeón se enfrenta contra varios y debe jugar bien con todos", aporta Magdaleno.

Todo eso frente a un enemigo que decidió pagar "el altísimo precio de la represión violenta masiva porque sabe que ceder le costará más caro", concluye Ángel Álvarez.

El precio que hoy el chavismo no quiere asumir, al que hace referencia este analista, son unas elecciones que conducirían a la pérdida de poder. La mayoría opositora es tan robusta que la suma de encuestas sobre la intención de voto confirma que su ventaja es de más de 30 puntos: 68% para la MUD, frente al 32% del oficialismo.

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