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Los colectivos, el brazo armado que apuntala al chavismo

El gobierno da rienda suelta a los grupos de choque en su lucha por sofocar las protestas

Domingo 23 de abril de 2017
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The Wall Street Journal Americas
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CARACAS.- Los motoqueros encapuchados avanzaron en falange con sus camperas rojas y sus pantalones negros, haciendo rugir sus motores frente un millar de manifestantes en Caracas y arrojando bombas de gases lacrimógenos para dispersar a la multitud. A continuación, según los testigos, desenfundaron sus armas y empezaron a disparar.

Cae una persona. Carlos Moreno, de 17 años, yace en el suelo sobre un charco de sangre. "Se veía salir la materia gris", dice Carlos Rojas, un líder comunitario que presenció el tiroteo la semana pasada.

Los testigos aseguran que los hombres que le dispararon a Moreno no pertenecen a las fuerzas de seguridad oficiales, sino que son miembros de bandas armadas -llamadas "colectivos"- que se convirtieron en un refuerzo crucial para los intentos del presidente Nicolás Maduro de aplastar las protestas.

Controlan vastos territorios en toda Venezuela, y en algunos casos se financian a través de la extorsión, el mercado negro de alimentos y una parte del narcomenudeo, frente a un gobierno que hace la vista gorda a cambio de lealtad.

Y ahora parecen estar cumpliendo también un rol crucial en la represión de los disidentes.

"Ésos son los verdaderos grupos paramilitares de Venezuela", dice Roberto Briceño, director del Observatorio Venezolano de Violencia.

Como el aumento de la deuda externa y el desplome de los precios del petróleo vaciaron las arcas públicas, el gobierno recurre cada vez más a los colectivos para aplicar la fuerza. Desde disputas laborales con los sindicatos hasta manifestaciones estudiantiles en las universidades: los colectivos aparecen en todo aquel lugar donde el gobierno siente que pierde el control.

Eladio Mata, delegado sindical de un hospital, dice que el año pasado recibió un disparo de un integrante de los colectivos cuando las negociaciones laborales con el Hospital de la Universidad de Caracas se estancaron.

Mata señala que cuando llegó a la puerta del hospital, vio que había miembros de los colectivos bloqueando el acceso. Según le dijeron, habían sido llamados por la dirección del hospital. Miembros del personal intentaron ayudarlo a ingresar a empujones, pero recibió un tiro en la espalda. Debió ser llevado a la rastra a un quirófano para una cirugía de emergencia.

El doctor Oscar Noya, investigador de enfermedades tropicales, dice que su laboratorio fue vandalizado al menos 30 veces por los colectivos, que destruyeron equipos y se llevaron cables eléctricos.

Noya cree que los hechos de vandalismo fueron ordenados desde arriba, porque publica información sobre epidemias infecciosas que el gobierno no revela, especialmente el avance de la malaria en el país.

Los expertos dicen que los colectivos datan de los primeros días de Hugo Chávez, quien originalmente lo concibió como organizaciones sociales para difundir su visión de una revolución socialista que transformaría las barriadas pobres de Venezuela. Muchos de esos colectivos tienen nombre, bandera y uniforme. El gobierno en algún momento los entrenó, les entregó armas y los desplegó como una milicia aparte.

A medida que los grupos extendieron su poder, empezaron a ejercer su propia influencia, independientemente del gobierno, sobre todo en el control del crimen organizado, como el tráfico de drogas en los barrios pobres de Caracas.

Actualmente, los colectivos controlan el 10% de las ciudades y pueblos de Venezuela, según Fermín Mármol, criminalista de la Universidad de Santa María. Por tratarse de grupos de izquierda radicalizada, están dispuestos a defender a Maduro a cualquier precio.

"Si mañana la revolución pierde la presidencia, los colectivos pasarán a la clandestinidad y se convertirán en guerrilla urbana", dice Mármol.

Los colectivos han sido denunciados por atacar a periodistas que investigaban sus actividades. Sin embargo, los líderes de esas bandas han negado su participación en hechos delictivos, asegurando que sólo defienden la causa de la izquierda.

A pesar de sus ataques contra los disidentes, para algunos venezolanos pobres los colectivos representan al menos una idea de orden que están dispuestos a aceptar. De todos modos, sus ataques contra los que salen a protestar han traumatizado a muchos vecinos de Caracas, como Rojas, que presenció la muerte del adolescente Carlos Moreno.

"Atacan a nuestros vecinos cuando están haciendo fila para la entrega de alimentos y los identifican como opositores, atacan a los comerciantes y los extorsionan para que les paguen, atacan las panaderías y se llevan parte de la mercadería, que después venden en el mercado negro", dice Rojas. "No son verdaderos colectivos ni fuerzas políticas: son criminales."

Traducción de Jaime Arrambide

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