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Desconfiar de Messi es una herejía

Domingo 23 de abril de 2017 • 18:45
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Cuidado: Lionel Messi no es rencoroso, pero tiene la terquedad de los inconformistas. Y está obsesionado con correr los límites hasta el más allá. Siempre le dolió el destrato, pero nunca se escondió. Fue despellejado, ridiculizado y hasta humillado más de una vez en la Argentina. En cambio en Barcelona siempre lo arroparon, y él respondió hasta convertirse en leyenda. Bastó que por primera vez oliera desconfianza, que intuyera que algunos podían dudar de su gobernabilidad. para acallar cualquier revuelta con otro concierto de fábula.

Lionel Messi
Lionel Messi. Foto: AFP

¿Messi acabado? Una Champions en los últimos seis años., sembraron con suspicacia hasta desde la prensa catalana tras la eliminación con Juventus. Con ningún otro somos tan exigentes. Acá... y parece que allá también. A Messi lo medimos con otra vara y no asumimos la injusticia del acto. Él no se desenfoca y doma las sospechas. Fue al Bernabéu a jugarse una cruzada. Empató el clásico con otra de sus obras fascinantes y lo ganó con un mágico latigazo cuando Real Madrid saboreaba el título. Reabrió la Liga española, enmudeció al enemigo, paralizó al estadio y llegó a 500 festejos azulgranas para bordar con hilos dorados su tarde inolvidable. Barcelona acaba de conocer el resplandor restaurador de Messi, ese que en tantos partidos rescató a la Argentina.

Lo que no se permite Messi es descansar. Sentirse cómodo con lo que sabe y le da éxito, entonces evoluciona. Inventa, reescribe, descubre. No tanto por ambición, simplemente porque su genio no puede evitarlo. Dudar de Messi. vaya herejía. La regularidad de su excelencia lo hace un futbolista único. Nadie en la historia se ha mantenido tanto tiempo voraz, desequilibrante y poderoso. "No hay que jugar para ganar, sino para que no te olviden", sugería el volante brasileño Sócrates. Pero alguien puede con todo. La sorpresa ante lo que parece irreal es uno de los misterios del deporte. Ahí habita Messi. Y eso hace más deslumbrante su imperio.

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