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Horror en Uruguay: un niño fue asesinado por su entrenador, al que llamaba "papá"

La policía encontró al chico abrazado a su victimario, que se suicidó; la madre de la víctima le había prohibido acercarse al menor y él se lo llevó

Lunes 24 de abril de 2017

El asesinato de un chico de 10 años conmociona a Uruguay y los ecos de esa tragedia cruzaron el Río de la Plata. Después de dos días de intensa búsqueda, Felipe Romero, de 10 años, fue encontrado en el llamado sotobosque de la Villa Serrana, en el departamento de Lavalleja. Tenía un tiro en la cabeza y estaba abrazado a Fernando Sierra, de 32, que era su entrenador de fútbol infantil y a quien el niño llamaba "papá". El hombre estaba muerto, también de un balazo.

La principal hipótesis es que Sierra se suicidó tras matar al nene. Los investigadores no tienen claro aún cuál era el verdadero vínculo que los unía, por lo que los forenses intentaban determinar si el menor había sufrido abuso sexual. Sí se sabe que, por recomendación expresa de una psicóloga que analizaba el extraño vínculo entre el entrenador y el menor, la madre de Felipe le dijo a Sierra que ya no volviera a acercársele. La respuesta del adulto fue sacar al chico del colegio, en Maldonado, y llevárselo hacia su destino fatal.

Según pudo reconstruir el diario El País, de Montevideo, el director técnico de las categorías menores del Club Defensor de Maldonado solía viajar con el niño incluso al exterior y con la autorización de sus padres, que le habían extendido un permiso legal que expiraba en junio. Se llamaban entre sí "papá" e "hijo".

Fernando Sierra y Felipe Romero
Fernando Sierra y Felipe Romero. Foto: Facebook

Su madre contó a la prensa local que Felipe extrañaba a Sierra cuando no lo veía. Incluso lloraba por él. Y los allegados al hombre relataron que el chico solía quedarse a dormir en la casa del director técnico, y que incluso pasó allí la Navidad. Contaron que el menor dejó escritas varias cartas dirigidas al homicida. En ellas había frases como "papá te quiero" o "feliz día del padre".

Días atrás, la psicóloga de Felipe había detectado algo que le llamó la atención y le recomendó a la mamá, Alexandra Pérez, que su hijo ya no se quedara a solas con el entrenador. Entonces, el miércoles pasado la mujer encaró a Sierra en el club y le dijo que debía dejar de ver al niño. La respuesta fue contundente. "Si no puedo ver más a Felipe, me mato", dijo ella que le contestó él.

Al día siguiente Felipe fue a la escuela, pero ya no volvió a su casa. Sierra lo retiró de la clase antes de que finalizara el horario, pero a nadie le extrañó, por el vínculo previo.

"Si me estás mirando, Fernando, queremos que lo traigas con nosotros. Felipe es nuestro. Si tanto lo querés, traelo y no lo lastimes. No vas a conseguir lo que estás buscando", dijo un familiar, desesperado durante la búsqueda infructuosa.

Decenas de policías rastrillaron distintos puntos del departamento de Maldonado. El padre del chico, el ex futbolista Luis Alberto "Lucho" Romero, y su ex mujer seguían de cerca los operativos. Alexandra Pérez dijo que su hijo "siempre" le había manifestado su "necesidad de un padre", ya que el suyo estaba "ausente".

La peor noticia, finalmente, llegó anteayer a la mañana, cuando la policía localizó a Felipe y a Sierra abrazados, ya sin vida. Estaban a unos 300 metros de La Olla, en Villa Serrana, el lugar en el que apareció abandonado el vehículo que el entrenador había alquilado días antes. Los primeros datos de la autopsia indicaban que el hombre le había disparado al chico con un revólver calibre 22 y que se quitó la vida con la misma arma. En la escena del crimen se hallaron restos de pastillas tranquilizantes, indicaron fuentes judiciales al diario El País.

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