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Los precios cuidados de Maduro hacen agua en los supermercados

La inflación arrasa los salarios y crece el mercado paralelo

Lunes 24 de abril de 2017
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LA NACION
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Un empleado limpia las góndolas de un supermercado de Caracas tras un saqueo
Un empleado limpia las góndolas de un supermercado de Caracas tras un saqueo. Foto: Reuters / Carlos García Rawlins

CARACAS.- Un kilo de leche en polvo. Un kilo de carne. Una caja de arroz. Dos rollos de papel higiénico. Un paquete de fideos. Una botella de aceite. Un jabón para la ropa que oficie de jabón para la ducha.

Un venezolano que cobra salario mínimo básico, como los jubilados, puede llenar una canasta de supermercado con esos productos y dejar todo sus ingresos del mes al momento de pagarlos.

En enero pasado, Nicolás Maduro anunció un aumento del 50% del salario mínimo: pasó a ser de 40.638 bolívares. Esto serían 56 dólares, según la tasa de cambio del Sistema Marginal de Divisas -un tipo de cambio oficial para fijar el precio de la mayoría de los bienes que comercializan en el país-, unos 8,60 dólares en el mercado paralelo.

Mientras tanto, la canasta básica familiar de enero fue de 468.878 bolívares, según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), ante la falta de estadísticas oficiales desde 2014. A esa cifra no se alcanza siquiera sumando el salario mínimo integral de 148.000 bolívares (el mínimo más un ticket de alimentación para supermercados) de tres personas.

Es que el desabastecimiento se siente y el sistema de "precios regulados" fracasó. Eso pudo constatar LA NACION en una recorrida por tres supermercados de distintos puntos de Caracas y un local de Farmatodo (cadena de farmacias que además venden productos de ramos generales).

Para hacer frente a una inflación que, según el FMI, este año será de 720% y el próximo, de 2000%, el gobierno de Nicolás Maduro lanzó la ley de precios justos, que pone un techo a los precios de productos de primera necesidad. Los venezolanos que deseen comprar, por ejemplo, un kilo de azúcar a 400 bolívares, deben ir al supermercado el día asignado según el número de su cédula, hacer cola fuera del supermercado y esperar a que ese día hayan repuesto azúcar. Si no, deben esperar una semana para volver a probar suerte.

De los cuatro locales recorridos por esta cronista, en uno de ellos había azúcar. Pero costaba 4200 bolívares el paquete de 900 gramos, más de diez veces el precio "cuidado". ¿Por qué sucede esto? En los últimos meses, el gobierno comenzó a hacer la "vista gorda" y permite que los supermercados importen los productos por fuera de la tasa de cambio preferencial que ellos ofrecen para bienes "prioritarios".

El economista Asdrúbal Oliveros, director de la consultora Ecoanalitica, explica a LA NACION que hay "un acuerdo tácito" entre el gobierno y los supermercados para que los empresarios puedan comprar los productos regulados sin el subsidio oficial (es decir, a través del dólar paralelo), lo cual permite tener los productos en las góndolas, pero a precios muy superiores. "Al gobierno le conviene porque de alguna manera disfrazan la escasez."

Aun así, productos básicos de aseo, como champú, dentífrico, desodorante, jabón o papel higiénico están ausentes en las góndolas. En los cuatro sitios recorridos, sólo en uno de ellos había papel higiénico (2500 bolívares) y en la farmacia un jabón para el cuerpo (3990), mientras que otros sólo ofrecen jabón blanco. Según la lista de productos regulados, cuatro rollos de papel higiénico deberían costar 162 bolívares, y el jabón de baño, 139.

Respecto de la comida, la harina de maíz, indispensable en este país amante de las arepas, es la figurita más difícil. "Llevo dos semanas que cuando llego al supermercado el día que me corresponde, se acaba. Estamos comprando maíz en grano, lo serruchamos, lo molemos y lo usamos", dice Mireya Amaya, que llega a hacer trueque con compañeros de trabajo para conseguir los productos que necesita.

"Vamos a una paz con revolución"

Nicolás Maduro descartó ayer que Venezuela se dirija a una guerra civil. "No vamos a ir a una guerra civil, vamos a un proceso popular revolucionario, un nuevo desencadenante histórico que amerita conciencia, el despertar histórico original. O vamos a una paz con revolución o no habrá paz en Venezuela ni en América latina", advirtió en su programa Domingos con Maduro.

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