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Independiente se vuelve confiable y comienza a sacar provecho en las áreas con el método Holan

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Lunes 24 de abril de 2017
Figal celebra el primer gol ante Arsenal y lo siguen Nery Domínguez y Diego Rodríguez; todo es más fácil como visitante
Figal celebra el primer gol ante Arsenal y lo siguen Nery Domínguez y Diego Rodríguez; todo es más fácil como visitante. Foto: Mauro Alfieri
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Cambia. Todo cambia muy rápido en el fútbol argentino, como si las opiniones estuvieran en una centrífuga. Hasta hace un tiempo Ariel Holan estaba visto como un científico loco por los drones que sobrevolaban las prácticas en Villa Dominico. También se le cuestionaban las decisiones por haber postergado los partidos con Talleres -los Rojos ganaron 2-0 en la fecha reprogramada- y con Defensa y Justicia. Ni que hablar de los módulos de defensa y ataque del que la mayoría entiende poco y nada. Lo cierto es que hoy Independiente es otro. Ya no le hacen goles así como así y, como contracara, cada ataque de los Rojos es una amenaza cierta.

No es que Holan haya descubierto la pólvora futbolística, de hecho tiene una materia pendiente: sentirse tranquilo en casa, en medio del vapor del Libertadores de América, como lejos de Avellaneda, donde los Rojos se elevan a la potencia más alta. La victoria ante Arsenal, en Sarandí, al borde del acceso Sudeste y con las luces de la avenida Mitre de fondo, lo hizo sentir en el barrio, pero no es lo mismo. El gran desafío estará el viernes próximo, ante Estudiantes, entre las gargantas del diablo, cuyo aliento no siempre suele ser el mejor impulso.

Independiente tendrá que ser tan paciente de local como se muestra de visitante. Sobre todo, deberá sostener la capacidad goleadora que desató con el vendaval ante Patronato: el 5-0 en Paraná le dejó en claro que puede ser un equipo efectivo en la última línea y que también puede lucirse en la ofensiva.

¿Por qué Independiente es otro cuando ataca? Porque retrocede en bloque y, sobre todo, avanza en bloque. Porque le dio confianza a Rigoni, un hombre que había perdido terreno con Milito y que ahora parece dispuesto a llevarse todo por delante, ya sea como mediocampista o como delantero. El esquema favorece al ex jugador de Belgrano: antes casi no participaba del juego y ahora si la pelota no pasa por sus pies, la jugada pierde fuerza en busca del arco. No importa que no tenga tanta ductilidad en un esquema que va y que viene. Los Rojos son directos, frontales y precisos, y eso favorece las intenciones de los más audaces. Rigoni es uno de ellos.

El equipo venía formándose y ya había dado algunas pistas de lo que podría ser. Hay que verlo desde lo alto para darse cuenta de que tiene una zona clave, la que conecta el medio campo vía Rigoni, Benítez y Barco, con el único delantero Gigliotti, que asume sin inconvenientes el trabajo sucio, que aguanta la pelota como un pivote en el básquetbol y que casi siempre la devuelve para un jugador a la carrera. Independiente es veloz por las bandas y resuelve sin complicarse; en los últimos partidos consiguió lo más complicado: precisión en velocidad. Tal vez Gigliotti tenga que definirse como el goleador que alguna vez fue. Pero mientras siga bajándoles la pelota a sus compañeros su trabajo estará a salvo bajo la lupa de Holan.

Es cierto que anoche se encontró con un rival mucho más débil y que sólo aspira la permanencia en la máxima categoría. Arsenal tiene demasiadas limitaciones y Grondona no le encuentra la vuelta a un plantel con jugadores que en otros clubes no tenían grandes oportunidades. El conjunto de Sarandí resiste hasta que recibe el primer gol. Después ya no le dan la mente ni el cuerpo como para reincorporarse. De nada le sirve acumular atacantes y mediocampistas con perfil ofensivo. Sin una línea de conducta jamás será un equipo efectivo.

Independiente se reinventó en las últimas fechas. De aquel plantel al que le costaba hacer goles se transformó en otro mucho más vertical y que aprovecha cada oportunidad. De hecho, convirtió once tantos en las últimas seis fechas y apenas le anotaron dos (1-1 con Vélez y con Atlético de Rafaela). El método Holan poco a poco entra en el paladar de una gente cuya exigencia varía según los vaivenes propios y ajenos. Cada vez está más cerca aquel deseo de la gestión Moyano: clasificarse y hacerse fuerte en algún torneo internacional. Por ahora va a un buen ritmo.

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