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Boca, golpeado en lo anímico y sin respuestas en el juego

Los xeneizes no encuentran respuestas ante las bajas de Centurión y Gago, claves en la estructura del DT; crecen las inseguridades

Martes 25 de abril de 2017
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Guillermo Barros Schelotto
Guillermo Barros Schelotto. Foto: LA NACION / Mauro Alfieri

La realidad marca que Boca está en un mal momento. Lejos está de ser una crisis: aunque haya fantasmas en la zona de la Ribera, en el campeonato los equipos aún deben verlo en la cima y a varios puntos de diferencia, más allá de que la brecha se acortó. El plantel de los Mellizos empieza a sentir la presión de pelear el campeonato: perdió puntos tanto de local como de visitante ante rivales de considerable inferioridad (Patronato y Atlético de Rafaela) en un momento crucial: pareció estar más concentrado en los partidos duros que se le avecinan ante tres perseguidores que quieren arrebatarle la punta: Estudiantes, en La Plata, River y Newell's en la Bombonera, en ese orden. Había pensamientos aislados, pero nadie imaginaba que así de complicado se le presentarían las cosas cuando el camino al título aparentaba ser más accesible. A continuación, una radiografía de cómo quedó parado Boca tras su excursión a Rafaela.

¿Cuánto los golpearon anímicamente los últimos resultados?

Bastante. Boca está muy golpeado. Las caras, en la caminata rumbo al micro que los sacó el domingo del estadio Nuevo Monumental, lo dijeron todo. De la posibilidad que tuvo en la previa con Patronato de estirar a siete puntos su ventaja sobre el segundo pasó a terminar únicamente a tres puntos de Newell's tras haber cosechado dos igualdades consecutivas. Ni la reunión que protagonizó el plantel la semana pasada, con la idea fija de no cometer más errores, pudo levantar el ánimo. Las inseguridades ahora se presentan con más fuerza: además de volver a jugar en la Bombonera, una localía que ya predica una ansiedad que contagia, debe enfrentar a Arsenal, otro equipo que pelea el descenso pero que jugará el partido en busca de su negocio.

El peso específico de los referentes

Con la salida de Tevez a China, Guillermo Barros Schelotto se convirtió en el mayor líder del grupo. Buscó eso: sacó a Orion y Daniel Díaz a mitad de 2016, y ahora sólo queda Gago, que no tiene la misma influencia que Carlitos. Junto a él están Pablo Pérez y Santiago Vergini como los máximos exponentes del plantel, pero no parecen dar el target de los mencionados: ninguno siente la responsabilidad de ser "la" voz de mando. Se vio incluso en la crisis de la AFA: las voces que presenciaron las tantas reuniones que se produjeron antes del reinicio del campeonato, por la huelga de los futbolistas, hicieron trascender que ninguno de los tres tuvo grandes participaciones entre los referentes del fútbol argentino. La ausencia más importante es la de un crack, no la de un referente. La falta de Ricardo Centurión está ligada al bajón futbolístico. Es "el" imprescindible para Guillermo, el jugador ideal para producir una jugada que puede hacer ganar un partido. El N° 10 se lesionó un ligamento de la rodilla, que estima unas seis semanas más de recuperación.

El papel del entrenador ante la adversidad

La pérdida de puntos, el mal juego y las lesiones de futbolistas importantes nunca derivan en un plan B: el Mellizo no negocia sus conceptos de equipo. El esquema táctico preferido (4-3-3) se mantiene vivo aún cuando el juego desprende murmullos en la tribuna, se caen jugadores vitales o incluso cuando visita canchas como la de Rafaela, de pocos espacios que estimulan la dinámica de un toque y mucho combate. Ante ese contexto, el partido solicitaba la presencia de los dos centro atacantes para lidiar con los defensores y así cambiar los papeles: la dupla Benedetto-Bou deberá esperar, porque la "situación extrema" para juntarlos aún no llegó. Por el único que Guillermo cedió fue por Carlos Tevez que -por su pedido de no querer ser N° 9- cambió al dibujo 4-2-3-1.

Los lesionados y el desgaste físico

Además de la baja de Centurión, Boca sufre la ausencia de Fernando Gago, claro. Y también la de Sebastián Pérez, que se rompió los ligamentos cruzados de su rodilla izquierda (seis meses afuera). El colombiano era, desde las características, el más parecido a Gago. En ese sentido, la mala suerte, en el aspecto médico, lo acorrala a Boca, lo mantiene permanentemente en alerta. No hay otro motivo. De hecho, la preparación física de Javier Valdecantos con la utilización del GPS corporal, la hidratación personal a partir del requerimiento de cada jugador y una rutina exigente y constante, logró potenciar a un Boca que venía en baja en ese rubro. La idea vertiginosa de los Barros Schelotto lo requiere, y trajo muchos resultados: el plantel no pierde ritmo a lo largo de los 90 minutos y se brindan esfuerzos que otros equipos no alcanzan.

¿El hincha confía en el equipo?

"No pasa nada, estamos seguros de que Boca sale campeón. ¿River? No nos importa, cuando esos equipos nos igualen en puntos empezamos a hablar en serio", dicen ante las cámaras. Sin embargo, desde el pensamiento interno, las dudas están. Ya se acostumbró a que el equipo no dé garantías: va a la Bombonera tratando de predecir si verá a un Boca lúcido, con potencia, preciso y eficaz o a uno que, con suerte, genera dos oportunidades de gol y se permite seguir perdiendo puntos.

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