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River confía, pese al impacto, y sólo sufre por el desgaste físico

Luego del viaje a Ecuador, deberá jugar siete partidos en tres semanas; Gallardo y Ponzio, los líderes que exhiben cómo es el camino

Martes 25 de abril de 2017
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Gallardo, en el entrenamiento en el Monumental
Gallardo, en el entrenamiento en el Monumental. Foto: Télam

Tuvieron que pasar 39 días para que River volviera a sentir un golpe. Tal vez, llegó en el momento menos indicado. Porque la tarde del domingo que comenzaba a hacerse noche ofrecía el panorama ideal para conseguir la octava victoria en fila y escalar aún más en el torneo para quedar a cuatro puntos del líder Boca. Pero el empate ante Sarmiento terminó siendo un baldazo de agua fría, especialmente porque tenía el encuentro dominado y lo pagó por la falta de eficacia: generó 25 remates, pero sólo 9 de ellos fueron hacia el arco. Y cuando apuntó bien, se encontró con el arquero Chiarini.

El golpe que le propinó el gol de Lucas Pérez Godoy, a ocho minutos del final, dejó sentido a River, que no logró levantarse (todavía). Aunque el tropiezo debe ser asimilado rápidamente: el jueves, ante Emelec en Guayaquil, el millonario tiene la posibilidad de recomponerse. De ganar, sumará nueve puntos sobre nueve posibles en el Grupo 3 y quedará a un paso de los octavos de final de la Copa Libertadores. En situaciones así, se aferra a sus líderes.

¿Cuánto lo golpeó anímicamente el último resultado?

Leonardo Ponzio sabe que nada está perdido y confía en que la respuesta del equipo llegará muy pronto, ya que el juego que mostró River lo convenció. No sólo a él: a todos. "No podemos apuntar al rendimiento del equipo porque el juego está. Hicimos un partido completo: tuvimos la tenencia de la pelota y creamos situaciones de gol. No pudimos aprovechar la posibilidad de ganar para achicar la diferencia, sabiendo que Boca había empatado. Pero hay que seguir peleando, estamos a seis puntos y a los dos nos quedan nueve partidos", asume. Al parecer, el grupo tiene en claro qué teclas tocar para reaccionar.

El peso específico de los referentes

Ponzio es el capitán y el emblema. Tal vez por eso, junto a Marcelo Gallardo, se encargó de hablar con Iván Rossi días atrás, luego de que el joven ex Banfield declarara que no veía "a Boca en la Copa Libertadores", en referencia a una frase que Leonardo Jara había dicho. Es parte de un plantel unido, que decide no entrar en polémicas y que se refugia en su intimidad. Ponzio no esquiva nunca la responsabilidad: "Hoy, si estás 1-0 en una cancha donde sos protagonista, quedás desprotegido cuando atacás, más que nada por el juego que nosotros tenemos. Por eso hay que ser más pensante en algunas ocasiones". Ponzio, Maidana y otros más hablan... y el resto escucha, sin dobles lecturas.

El papel del entrenador ante la adversidad

Gallardo está motivado y es el principal sostén de la energía constante. Nunca deja que los jugadores se relajen. "Me generaría dudas si no tuviéramos juego. Y desde lo futbolístico sigo viendo cosas positivas. Seguimos insistiendo con lo nuestro. De la misma manera, no me preocupa el cansancio. Me preocuparía si no termináramos cansados los partidos. Prefiero que sea así, a que vea jugadores que no están cansados". El DT es ídolo para los hinchas y referencia exclusiva para los jugadores. Su palabra es esencial.

El desgaste físico y los lesionados

Las próximas dos semanas serán las últimas con tranquilidad. Así, culminará un positivo abril y comenzará un duro mayo, el mes más agitado del semestre, y que posiblemente traiga consigo un fuerte desgaste físico. La sucesión de siete partidos en tres semanas comenzará el domingo 7 de mayo ante Temperley en el Monumental, y luego seguirá con Emelec, como local (el miércoles 10), Boca, en la Bombonera (el domingo 14), Melgar en Arequipa (el jueves 18), Gimnasia, en La Plata (el domingo 21), Independiente Medellín, de local (el jueves 25) -último partido de la etapa de grupos de la Libertadores- y Rosario Central, en Arroyito (el domingo 28).

Gallardo recurrirá a la rotación. Ante el xeneize se juega gran parte del campeonato en un duelo que posiblemente vuelva a tener la intensidad de los de Copa, ya que a diferencia de los tres clásicos en los torneos locales de 2016, hoy tiene tintes de duelo definitorio. Y, además, que también deberá cerrar su pase a los octavos de final en la Libertadores.

La situación del plantel es positiva. Sin lesionados de gravedad y con el próximo fin de semana disponible para descansar, Gallardo sólo se encuentra a la espera de la recuperación de Iván Alonso, quien sufrió una sobrecarga muscular y no estuvo ante Sarmiento, y con la expectativa puesta en Luciano Lollo (integró el banco de suplentes ante Sarmiento) y Marcelo Larrondo, que intensifica los trabajos pero el cuerpo técnico no quiere arriesgarlo, tras la molestia muscular que sufrió en Mendoza hace 3 semanas.

¿El público confía en el equipo?

El entusiasmo es compartido, más allá del golpe en el Monumental. Esa misma confianza que transmite el Muñeco, se replica puertas adentro del plantel y llega hasta las tribunas del Monumental. El traspié no opacó la actualidad y los hinchas despidieron al equipo con aplausos. Una muestra de apoyo en un mundo River que sabe que lo más difícil está por venir.

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