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Postales distintas de un día que intentó evitar la violencia

Los manifestantes protestaron instalándose con sillas y almohadones en una autopista de Caracas

Martes 25 de abril de 2017
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LA NACION
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CARACAS (De una enviada especial).- Llevaron sillas plegables, comida, bebida, libros y hasta juegos para pasar el tiempo. También gorros, bandanas, protector solar o paraguas para enfrentar el sol que hacía sentir los casi 30 grados. Y el kit se completó con dentífrico, antiácido y otros productos para mitigar el efecto de los gases lacrimógenos.

Los manifestantes en Venezuela volvieron a salir a las calles ayer, en una nueva jornada de protestas para reclamar elecciones generales, el respeto a la Asamblea Nacional, la liberación de los presos políticos y un corredor humanitario.

Los manifestantes demostraron que, frente a la violencia, no desisten, se reinventan. Llamaron por primera vez a un "plantón" (paro) masivo en varios puntos estratégicos del país. En Caracas, fue en la autopista Francisco Fajardo, la principal conexión entre el Este y el Oeste.

Con la "resistencia pacífica" sobre su asfalto, la concurrida autopista mostró una postal distinta. En lugar de autos, se llenó de gente sentada sobre almohadones, sillas, comiendo, conversando, leyendo o jugando a juegos de mesa. Los únicos vehículos que circulaban eran carritos que ofrecían agua, cerveza, plátanos o helados chupi. En lugar de bocinas, se escucharon cánticos improvisados contra el gobierno y discursos sobre la tarima instalada en la Francisco Fajardo.

Con su hábito blanco complementado con una gorra del mismo color y con una virgen bordada, Angelis Cupu habla en la autopista con las otras religiosas con las que suele ir a las marchas. Son cinco, todas Hermanas de la Presentación, del colegio María Santísima, de Caracas.

"Queremos defender los derechos de todos los venezolanos, tenemos 18 años con un gobierno que ha borrado de nuestra historia la prosperidad, el avance. Queremos un cambio para nuestro país, que haya abastecimiento, salud, calidad de vida, que vuelvan todos los venezolanos que se han ido, que cese la represión", dice Angelis a LA NACION en la autopista.

Desde su rol en el colegio -es la madre superiora-, Angelis dice que se les hace "cuesta arriba" educar en la Venezuela de hoy. "El sistema nacional nos obliga a bajar el nivel, porque al gobierno no le interesa tener un pueblo instruido", expresa. "Es duro cuando los padres de nuestros alumnos nos dicen: «No los podemos mandar porque no tenemos comida para darles»", agrega.

Además, destaca los esfuerzos del Vaticano por mediar en el diálogo entre el oficialismo y la oposición, aunque no hayan sido fructíferos, y le manda un mensaje al Santo Padre: "Al papa Francisco solamente le damos las gracias y pedimos a él su bendición y su oración cada día por este pueblo, le decimos que nosotros sentimos su cercanía y su apoyo paternal, sabemos que contamos con él".

Mathias sonríe y deja ver una dentadura en plena renovación, típica de un niño de siete años, como él. Con su bandera doblada en la mano y de la mano de su madre, Zaida Hurtado, Mathias fue hoy a su primera marcha.

"Lo traje porque pienso que hoy puede ser más pacífico. No me da miedo", dice Zaida, y desde atrás se escucha una vocecita: "A mí sí". Mathias se quiere hacer escuchar. "Me da miedo que lancen [gases lacrimógenos] desde el helicóptero", argumenta.

Zaida cuenta que fue a las marchas de las últimas semanas, siempre acompañada por sus dos hijos mayores. Pero esta vez quiso incluir a Mathias y aprovechó que por el "plantón" no había clases para demostrarle a su hijo cómo protesta frente a la escasez y la crisis que los lleva a tener agua sólo tres veces por semana en su casa de la localidad de Baruta.

"Vamos a plantarnos, a estar aquí presentes. Llevamos aquí como dos horas y si seguimos así, hasta que la tarde caiga." José Belisario (26) y Ediler Urdaneta (33) se llevaron una carpa y la instalaron sobre el asfalto.

El joven cuenta que siempre va a las marchas y que ya hasta tiene conocidos con los que va afianzándose en cada movilización. "No hay un desgaste, hay más ánimo", dice, sobre el plan de resistencia de la oposición. Detrás de él están las bolsas con frutas y agua para pasar la tarde, mientras están sentados sobre los pañuelos que deberán usar de máscara en caso de represión.

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