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Henrique Capriles: "Le pediría al Papa un poquito más de atención a Venezuela"

El gobernador de Miranda, principal referente de la oposición, dijo que están dadas "las condiciones de una tormenta perfecta" para un cambio político; habló sobre su relación con Macri y Trump

Miércoles 26 de abril de 2017
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LA NACION
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Son la cara y el nombre que aparecen en cada marcha opositora, de esas que abundan en Venezuela por estos días. Es el discurso más esperado en esas movilizaciones y el preferido entre el electorado que quiere un cambio de gobierno en este país. Pero él, Henrique Capriles, no puede postularse a las elecciones presidenciales para 2018. La justicia, en manos chavistas, lo inhabilitó para ejercer cargos públicos por 15 años.

En un diálogo con LA NACIÓN, Capriles habló de la "desesperación" de Nicolás Maduro y le pidió "más atención" al papa Francisco.

El gobernador de Miranda y ex candidato presidencial recibió a LA NACIÓN en sus oficinas de campaña de Bello Monte, en Caracas, y consideró que "están dadas las condiciones de una tormenta perfecta para un cambio político en Venezuela". Además habló sobre su relación con los gobiernos de Mauricio Macri y Donald Trump, y advirtió: "Si la región empieza a aceptar las dictaduras del siglo XXI, habrá alguna desestabilización en la región".

-Las protestas llevan casi un mes y siguen convocando manifestantes pese a la represión. ¿Qué balance hace del llamado a la "resistencia pacífica"?

-Estamos en otra etapa de lo que son estos 18 años de la mal llamada revolución. Yo estaba en Colombia cuando sale una sentencia del Tribunal Supremo que dice: "Acá se acabó el Parlamento, el tribunal asume las competencias de la Asamblea [Nacional] y puede delegar esas competencias en Maduro". Esto es inaceptable en una democracia. Ahí hubo un punto de quiebre.

-¿Pero a la gente lo que la moviliza son temas institucionales?

-No, fue la gota que derrama el vaso. Ya llegamos a un punto en el que los venezolanos decimos no más. No vamos a aceptar más violaciones a la Constitución, nos robaron el revocatorio, las elecciones. Sumado a eso está la crisis económica. El salario de un trabajador venezolano en este momento son 10 dólares. ¿Quién puede vivir con 10 dólares? Esa es la realidad económica: la inflación más alta del mundo, la mayor escasez de alimentos y medicina del mundo, sumado a la violencia que hay en las calles, los presos políticos y mi inhabilitación, totalmente inconstitucional.

-¿Cree que el gobierno puede llamar a una Asamblea Constituyente para que no haya más elecciones?

-Es que el problema de nuestro país no es que la Constitución no permite algo, todo lo contrario. El problema es que no se cumple la Constitución. Maduro no quiere más elecciones. ¿Cómo se expresa el pueblo venezolano en democracia si no es a través del voto? La democracia no es sólo votar, pero no se puede hablar de democracia sin voto. ¿Por qué estamos en las calles? Son cuatro peticiones: elecciones libres y democráticas; canal humanitario para medicinas y alimento; respeto a la Asamblea Nacional, y liberación de los presos políticos y que cesen las inhabilitaciones. Maduro levanta el teléfono y si tiene la voluntad política, se acaban las protestas. Nosotros no vamos otra vez a la estafa del diálogo de [el ex presidente español José Luis Rodríguez] Zapatero.

-Si el diálogo no funciona, ¿cuál es la alternativa?

-Poner los puntos y firmarlos. No perder tiempo. ¿El diálogo para qué? ¿Para ganar tiempo? Los venezolanos no tienen tiempo.

-¿Mantienen negociaciones con el gobierno?

-Nada. Porque además nosotros no somos los culpables de que el diálogo no haya dado resultado. ¿Sabes el costo que pagamos nosotros, la oposición, por el fracaso del diálogo? La gente se sintió completamente defraudada y con razón.

-El Vaticano participaba de ese diálogo. ¿Mantiene la relación con la Santa Sede?

-Siempre la tendremos. ¿Qué mejor papa que el papa Francisco? ¿Qué mejor oportunidad, teniendo un papa latino, contar con el apoyo de la Iglesia? Siendo Venezuela un país donde la mayoría de los venezolanos somos católicos.

-¿Tiene contacto directo con el papa Francisco?

-No directo, sino a través del secretario de Estado, Pietro Parolin, que fue nuncio en Venezuela. Por supuesto que hay una comunicación. Si ves la posición de la iglesia venezolana, la Conferencia Episcopal ha sido muy clara en la petición.

-El Papa también se pronunció sobre Venezuela...

-Sí. Yo le pediría al Papa un poquito más de atención. Se lo pediría de corazón.

-¿Cree que si Francisco se involucra directamente puede cambiar la postura del gobierno?

-Yo sé que el mundo tiene problemas, pero me atrevo a decirte, el país con la situación más grave de la región es Venezuela. Y si Venezuela estalla, que no queremos que estalle, esto no es un problema de nuestra geografía. Es un problema que llega hasta la Argentina. Estamos cerca de que haya desplazados. ¿Cuántos venezolanos puede haber en Colombia, Perú, la Argentina? Dos millones de venezolanos que salgan y se distribuyan en América latina..., la Argentina no tiene capacidad de recibir 500.000 venezolanos, ni Colombia un millón.

-¿Cómo evalúa la presión por parte de la región?

-Estuve en la Argentina, estuve con [Mauricio] Macri. Hay que reconocer las cosas: hemos tenido gran receptividad por parte del gobierno argentino. No con la causa de la oposición, con la causa de los venezolanos. La respuesta de la comunidad internacional ha sido unánime, salvo con el Caribe, por el chantaje de Maduro con el petróleo.

-¿Qué espera de la región?

-Yo creo que lo ideal sería que se forme un grupo de presidentes que busque la solución a la causa venezolana. Estamos impulsándolo. Al final la apuesta de Maduro de quedarse sólo con Cuba, Bolivia, Nicaragua..., él saca muy mal su cuenta. Si ves la economía venezolana, aislarse es ponerle fin al gobierno. El monstruo, el problema más grave en Venezuela es económico-social. Si esa bomba explota, ¿qué va a pasar en Venezuela? ¿Cuál va a ser la solución? ¿Un golpe, una salida militar? No la queremos, no la estamos buscando, no la promovemos.

-¿Ve posible un golpe militar?

-En un país donde hay una fuerza armada, donde hay violaciones, donde están pasando las cosas que pasan, siempre se abre la posibilidad, que no la queremos. Por eso queremos el grupo de presidentes, para ponerle el máximo nivel [para evitar] que venga un militar a que diga: "Señores, esto se acabó".

-¿Puede haber un golpe desde dentro del chavismo?

-No lo sabemos. Dentro del chavismo, algún disidente, alguien de las FF.AA. que no conocemos.

-En la Argentina y la región hubo cambios de gobierno que llevaron a otro rumbo ideológico. ¿Eso alimentó la crisis del gobierno de Maduro?

-El problema en Venezuela no es ideológico. ¿Qué les pasó a los gobiernos de América latina que se escondían detrás de la fachada de ser socialistas y defensores de los pobres? Ahí tienes, la corrupción. Yo soy una persona que creo absolutamente que todos mis esfuerzos deben ir dirigidos a que mi país salga de la pobreza. Entonces la señora Cristina Kirchner no puede venir a decirme aquí que yo soy de derecha y ella de izquierda. En América latina la caída de estos gobiernos no es una cruzada de la derecha apoyada por el imperio. Es que en la Argentina se cansaron de la señora Kirchner, es que en Brasil el PT cae por los escándalos de corrupción. El cambio de gobierno permite que la complicidad que había se haya terminado. Debo decir que el gobierno de la Argentina dejó de ser un cómplice de la dictadura de Maduro. Porque en Venezuela hoy hay una dictadura del siglo XXI.

-¿Cómo es la relación con el gobierno de Donald Trump?

-No le hemos pedido nada distinto al gobierno de Estados Unidos de lo que le hemos pedido al argentino. Los planteamientos son iguales.

-América latina no parece una prioridad para Trump...

-Pero sí Venezuela. Yo creo que la gestión de Trump es consciente de cómo se ha ido agravando la crisis venezolana y que esto pueda provocar la desestabilización de la región. Si la región empieza a aceptar las dictaduras del siglo XXI, que han ido cayendo, habrá alguna desestabilización en la región, con las consecuencias que eso tendría para Estados Unidos.

-¿Existe la posibilidad de una intervención norteamericana?

-Tenemos que separar muy bien lo que es intervención a las sanciones del gobierno de Estados Unidos contra funcionarios. Aplaudimos que lo hagan. Una cosa son sanciones y otra es injerencia, jamás lo vamos a pedir.

-¿La oposición iría unificada a unas elecciones presidenciales?

-Si algo tenemos que agradecerle a Maduro, con sus atropellos, es que permitió tener una unidad.

-¿A qué atribuye el aumento de la represión a las protestas?

-A la desesperación del gobierno. El gobierno cree que con la represión va a apagar las protestas, pero tuvo el efecto contrario.

-¿Cuántos más días de protestas va a haber?

-Es una respuesta que no tengo. En este momento van a seguir porque los venezolanos sentimos que no podemos tolerar más abusos.

-Por la represión aparecieron fisuras en el chavismo...

-Creo que las contradicciones y rupturas internas del gobierno, si sigue la represión, van a seguir creciendo. Cada vez es más la gente hacia adentro que con todo lo que se está viendo dicen: "Yo no estoy dispuesto a hundirme con Maduro".

-Hablamos de presión internacional, presión en las calles y divisiones internas. ¿Cuál de estos factores puede lograr un cambio?

-Los tres juntos. Estando claro para el mundo que el gobierno de Maduro no dialoga, creo que están dadas las condiciones de una tormenta perfecta para un cambio político en Venezuela. Pero un cambio democrático. No lo visualizamos de otra forma.

Sube a 26 la cifra de muertos en las protestas

Las protestas contra el gobierno que se han registrado en las últimas tres semanas en la capital y otros estados del país han dejado 26 muertos y 437 lesionados, anunció ayer la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz. La fiscal indicó que en el marco de las manifestaciones fueron arrestadas 1289 personas. En este contexto, el Consejo Permanente de la OEA debatirá el miércoles si convoca a los cancilleres del continente para analizar la crisis en Venezuela. El Consejo adoptó a comienzos de mes una resolución según la cual en Venezuela se ha violado el orden constitucional. El secretario general de la OEA, el uruguayo Luis Almagro, promueve suspender a Venezuela del organismo continental a menos que el gobierno de Maduro celebre elecciones generales a la brevedad.

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