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Se puede eliminar la pobreza

Orlando J. Ferreres

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PARA LA NACION
Miércoles 26 de abril de 2017 • 02:16
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En el año 1820 la pobreza mundial alcanzaba a más 1000 millones de personas, casi todas de pobreza extrema, como se puede ver en el gráfico que acompañamos. Ese número, ahora, con la aplicación del sistema de producción capitalista, sólo llega a 700 millones y eso que la población mundial ha crecido enormemente. En efecto, la población mundial pasó de casi 1100 millones a los 7300 millones en estos 195 años o sea que dicha pobreza bajó de 94 % de la población mundial en la segunda década del siglo XIX, al 9,6% en la actualidad, una reducción espectacular.

No solo bajó la pobreza, sino que al mismo tiempo creció más la población y también se alargó la esperanza de vida al nacer y en diferentes etapas de la vida. Es algo que el mero registro numérico no deja ver su espectacularidad, producto de un derrame increíble de la economía sobre la población que se vio enormemente beneficiada.

En 1970, se había llegado a una población mundial de 2200 millones de personas en la pobreza más desesperada, lo que representaba el 60% de la población total. Este número de 2200 millones de pobres extremos es el más alto que se verificó en la práctica, hasta ahora.

Se siguieron aplicando las reglas de la inversión capitalista en gran escala y de esa manera se fue derramando el crecimiento económico sobre gran parte de la población. Por ejemplo, en China se llegó a destinar un 50 % de inversiones sobre el Producto, como en el año 2009/2010 lo que es un número que hoy parece inalcanzable. Sin embargo, la Argentina en la primera década de 1900 superó el 55 % del producto como inversión. Hoy parece algo inverosímil, pero las cifras chequeadas de la realidad así lo indican. Entre 1880 y 1930 la inversión bruta interna fija de la Argentina fue del 34% del PIB, en promedio.

Ahora bien: ¿dónde está nuestro problema? De una manera simplificada, lo que podemos ver es que se expropió el ahorro mediante una fuerte inflación anual o incluso una altísima hiperinflación y eso hizo que el ahorro se abandonara. El dinero se refugió fuera del país y faltó dinero para financiar las fábricas que hubieran ocupado gente aquí.

Por eso es que la Argentina llegó a tener en algunos años como los del presidente E. Duhalde un 56 % de pobreza y ahora estamos en un 32,5 % de pobreza, que es lo que el presidente Mauricio Macri quiere eliminar, quiere llevar a cero. En el gráfico se ve la pobreza extrema, que es la más importante en estas mediciones ya que hay varios criterios metodológicos para medirla. Hay que saber elegir las medidas económicas para que eso ocurra, como ser el blanqueo del ahorro expropiado, que se efectuó con gran éxito por el gobierno de Mauricio Macri. Y también el set de medidas macroeconómicas para reordenar el país.

Estamos en el buen camino, pero el populismo incrustado en nuestra población nos impide ver la realidad, y eso nos puede llevar a retrasar el camino, pero el mismo está muy claro. La Argentina no puede tener pobreza. La tenemos que eliminar como se ha hecho en gran parte del mundo.

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