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El Papa participó en una charla TED y llamó a poner en marcha una "revolución de la ternura"

"En la Argentina se decía que el poder es como el gin tomado en ayunas: te hace girar la cabeza, te hace emborrachar", dijo

Miércoles 26 de abril de 2017 • 06:55
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LA NACION
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ROMA.- Francisco se convirtió hoy en el primer Papa que participa en una charla TED. Lo hizo a través de un videomensaje de 18 minutos que fue transmitido en un encuentro en Vancouver, Canadá, en el que llamó a los presentes a poner en marcha una "revolución de la ternura", a no encerrarse en uno mismo, sino a tener en cuenta a los otros, "que no son estadísticas o números", a través de una solidaridad concreta.

"La ternura es el camino que han recorrido los hombres y las mujeres más valientes y fuertes, no es debilidad, sino fortaleza. Es el camino de la solidaridad y de la humildad", aseguró el Papa.

En un discurso inspirador, subtitulado en más de 20 idiomas, Francisco recordó la parábola del Buen Samaritano y a la Madre Teresa de Calcuta, hoy santa.Y destacó la importancia de la humildad, especialmente en las personas poderosas. "Permítanme decirlo claramente: cuánto más poder tenés, cuánto más tus acciones tienen impacto en la gente, tanto más eres llamado a ser humilde. Porque, en caso contrario, el poder te arruina y tú arruinarás a los demás", afirmó, hablando en italiano.

"En la Argentina se decía que el poder es como el gin tomado en ayunas: te hace girar la cabeza, te hace emborrachar, te hace perder el equilibrio y te lleva a hacer daño a ti mismo y a los demás si no lo juntás a la humildad y a la ternura", agregó, añadiendo como siempre un toque personal. "Con la humildad y el amor concreto, en cambio, el poder -el más alto, el más fuerte-, se convierte en servicio y difunde el bien", aseguró.

"El futuro de la humanidad no sólo está en manos de los políticos, de los grandes líderes, de las grandes empresas. Sí, su responsabilidad es enorme. Pero el futuro está sobre todo en las manos de las personas que reconocen al otro como un «tú» y a si mismos como parte de un «nosotros». Necesitamos los unos a los otros", afirmó.

En su participación en la charla TED, algo sin precedente, el Papa volvió a manifestar su preocupación por los migrantes y los descartados. "Yo también podría haber estado entre los descartados de hoy", dijo, al recordar que él también nació en una familia de migrantes. "Mi papá, mis abuelos, como muchos otros italianos, partieron para la Argentina y han conocido la suerte de los que se quedan sin nada", evocó. E insistió en la urgencia de reconocer al otro en un mundo cada vez más indiferente a las grandes tragedias.

"Me gustaría ante todo que este encuentro nos ayudara a recordar que todos necesitamos los unos de los otros, que nadie de nosotros es una isla, un yo autónomo e independiente de los otros, que podemos construir el futuro solo juntos, sin excluir a nadie", dijo.

Reiteró, por otro lado, la urgente necesidad de justicia social en el mundo.

"¡Qué lindo sería si al crecimiento de las innovaciones científicas y tecnológicas correspondiera también una siempre mayor equidad e inclusión social!", exclamó. "¡Qué lindo sería si, mientras descubrimos nuevos planetas lejanos, redescubriéramos la necesidad del hermano y la hermana que orbitan alrededor mío!", agregó. "Sólo la educación a la hermandad, a una solidaridad concreta, puede superar la «cultura del descarte», que no tiene que ver sólo con la comida y los bienes, sino, ante todo, las personas que son marginadas por sistemas tecno-económicos donde al centro ya no está el hombre, sino los productos del hombre", dijo.

Consciente de que estaba hablando en una charla TED, el Papa destacó que para ser activos en el bien hace falta memoria, coraje y creatividad. "Me dijeron que en el TED se reúne mucha gente creativa. Sí, el amor pide una respuesta creativa , concreta, ingeniosa. No bastan los buenos propósitos y las fórmulas de rito, que sirven sólo para tranquilizar las conciencias. Juntos, ayudémonos a recordar que los otros no son estadísticas o números: el otro tienen un rostro, el «tú» es siempre un rostro concreto, un hermano a quien cuidar", pidió.

Francisco aseguró que la parábola del Buen Samaritano -que Jesús contó para hacer comprender la diferencia entre quien no se incomoda y quien se hace cargo del otro- "es la historia de la humanidad de hoy".

"En el camino de los pueblos hay heridas provocadas por el hecho de que al centro está el dinero, están las cosas, no las personas. Y está la costumbre de quien se considera «de bien», de no hacerse cargo de los demás, dejando a tantos seres humanos, pueblos enteros, atrás, en el suelo, por la calle", lamentó. "Pero también está quien da vida a un mundo nuevo, haciéndose cargo de los demás, también de su propio bolsillo", recordó, poniendo como ejemplo a la Madre Teresa de Calcuta y terminando con un llamamiento a poner en marcha una "revolución de la ternura".

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