Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

La corrupción desborda al PP y amenaza con una crisis de gobernabilidad a Rajoy

españa. Un caso de desvío millonario de fondos y el intento de obstruir la investigación complican la gestión del presidente

Jueves 27 de abril de 2017
Las nuevas denuncias y sentencias de corrupción contra su partido dejan a Mariano Rajoy en una situación muy comprometida para negociar acuerdos y leyes con la oposición en el Parlamento
Las nuevas denuncias y sentencias de corrupción contra su partido dejan a Mariano Rajoy en una situación muy comprometida para negociar acuerdos y leyes con la oposición en el Parlamento. Foto: AFP / Cesar Manso
0

MADRID.- El karma de la corrupción institucionalizada en el Partido Popular (PP) sacó al presidente Mariano Rajoy del espacio de confort en el que se hallaba desde que en octubre pasado renovó su mandato y amenaza con desencadenar una crisis de gobernabilidad en España.

El nuevo capítulo de desprestigio en el PP reveló una trama de coimas y desvío millonario de fondos públicos que arrojó a la cárcel al ex presidente del gobierno madrileño Ignacio González, terminó con la carrera de una dirigente histórica como Esperanza Aguirre, sacó a la luz sospechas de connivencia con los imputados por parte de actuales ministros de Rajoy y expone dudas sobre la imparcialidad de funcionarios encargados de investigar los hechos.

De gira por América latina, Rajoy intenta que el tiempo aplaque el bombardeo de noticias sobre los negocios sucios originados en el partido que él conduce desde 2003. "El que las hace las paga", dijo ayer en Montevideo. Pero sin asumir ninguna responsabilidad. Respaldó incluso a los miembros de su gobierno que quedaron salpicados en las últimas horas.

Uno de ellos es el ministro de Justicia, Rafael Catalá. Según consta en el sumario, él se cruzó un SMS a fines de 2016 con Ignacio González -que ya estaba bajo investigación- en el que le escribió: "Ojalá se cierren pronto los líos".

Ese sugestivo mensaje cobra más valor ante la polémica actuación del jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Manuel Moix, a quien funcionarios de su oficina acusaron de intentar frenar un allanamiento contra González.

De la investigación surge también que el viceministro del Interior, José Antonio Nieto, recibió el 8 de marzo pasado en su despacho al hermano de Ignacio González, Pablo. "El encuentro ha sido muy interesante. Te lo contaré, pero no por teléfono", le dijo éste al ex presidente madrileño al salir. Lo estaban grabando por orden judicial. También él está ahora preso.

La oposición denuncia un intento del gobierno para influir en una investigación en curso para proteger a un ex jerarca del partido acusado de haber desviado a cuentas propias en Suiza fondos de la empresa pública Canal de Isabel II, que presidió de 2005 a 2012, además de cobrar coimas por parte de grandes constructoras.

González fue durante años la mano derecha de Aguirre, finalmente forzada a renunciar a su cargo de concejala de Madrid por su responsabilidad política: al menos, no haber sabido controlar a su subordinado.

Ella fue una rival interna de Rajoy. Pero las ramificaciones del caso impiden al líder del PP escapar del asunto.

Los debilitados partidos de la oposición se unieron por primera vez en mucho tiempo para exigir la interpelación de los ministros sospechados en el Congreso.

El primero en asistir fue José Antonio Zoído, de Interior, jefe de Nieto. Su aparición ayer fue tremendamente desafortunada. Intentaba defender la reunión de su segundo con el hermano de González. Le dijo a un senador socialista: "¿Usted se cree que somos tan tontos? Si queremos destruir, si queremos hacer alguna de las barbaridades que usted ha afirmado, ¿lo vamos a hacer a las 9.30, con un registro en el despacho? ¿O procuraríamos en todo caso ocultarlo, como lo hacíamos antes?".

Podemos y el PSOE exigieron la renuncia de Catalá y Zoído por supuesta obstrucción de la justicia.

La caída de González pone entre rejas a un hombre que tuvo el control de una autonomía tan importante como Madrid. El caso salpica también a otras figuras emblemáticas, como el ex ministro y presidente de Valencia, Eduardo Zaplana. Pocas semanas antes el PP había tenido que entregar la cabeza del presidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez, cuando lo procesaron por otro negociado.

Y mientras tanto el partido atraviesa el juicio del caso Gürtel, la trama de corrupción más grande jamás revelada en España. Rajoy ha sido citado a declarar como testigo. Nunca antes un presidente en actividad había tenido que enfrentar un tribunal por un caso de semejante gravedad institucional.

Otra vez la losa de la corrupción deja al gobierno en una situación embarazosa. No tiene mayoría en el Parlamento y necesita acuerdos para sacar leyes. No consiguió ninguna en sus seis meses de existencia. Y ahora le espera la tortuosa negociación del presupuesto. La oposición exige medidas éticas para sentarse a hablar, mientras pende sobre todos ellos la amenaza de un fracaso que precipite un adelanto electoral.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas