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La misión de River en Ecuador: un triunfo que lo deje con un pie en los octavos de final de la Copa

De conseguir un buen resultado ante Emelec, el conjunto dirigido por Gallardo dará un gran paso hacia la clasificación y conseguirá un respiro para lo que le queda en el campeonato local

Jueves 27 de abril de 2017
Gallardo, uno de los más buscados en Guayaquil
Gallardo, uno de los más buscados en Guayaquil. Foto: @CARPoficial
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GUAYAQUIL.- El sol pega en las calles de Kennedy Norte, una de las ciudadelas del norte de Guayaquil. El lugar, repleto de edificios administrativos, hoteles y centros comerciales, muestra pocas viviendas, muchas palmeras y un tránsito intenso. Cerca de las cuatro de la tarde, la postal se alborota levemente cuando frena en el Hotel Hilton Colon un micro que venía a toda velocidad. Marcelo Gallardo es el primero en bajar y firma un par de camisetas, para darle paso luego al cuerpo técnico y al plantel. "¡Lucas!", grita una joven, escondida detrás de las cámaras de televisión. "¡Te amo!", agrega rápidamente. Y generó lo que buscaba: le sacó una sonrisa a Alario. "La gente siempre nos recibe de buena manera. Esperemos hacer un buen partido también para dedicárselo a ellos", dice el delantero, mientras se acomoda la gorra que lleva el escudo de River y su número, el 13.

Es un momento con emociones que se chocan para el equipo de Núñez. Por un lado, el presente lo invita a confiar en un sistema de juego que se consolida partido tras partido. Pero por el otro, el empate ante Sarmiento (1-1) dejó una extraña mezcla de bronca y tristeza por no aprovechar la chance de quedar a cuatro puntos del líder Boca. Con la intención de no mirar hacia atrás y enfocar la cabeza en el duelo de hoy ante Emelec, que se jugará a las 21 de la Argentina, en el Estadio George Capwell, River se aferró a sus referentes históricos y a los pilares determinantes de la actualidad. Será un juego clave: de ganar, quedará puntero con nueve puntos sobre nueve posibles y encaminará su clasificación a octavos de final.

"Sabemos de la trascendencia del partido. Ellos en su cancha se hacen fuertes, vienen primeros en su liga y necesitan ganar, así que van a salir a buscar el triunfo. Nosotros tenemos que estar preparados mental y futbolísticamente. A pesar de la bronca, ya dimos vuelta la página rápido para enfocar todo en la Copa", explica Alario, que lleva las medias de compresión subidas casi hasta la rodilla y mientras habla se acomoda el buzo que tiene atado en la cintura. Luego de pasar la noche del martes en Lima, la delegación voló ayer hacia Guayaquil a las 12.40 (14.40 hora argentina) y llegó casi tres horas después al hotel. Debido a las malas condiciones del terreno del estadio, no hicieron el reconocimiento y solo se movieron en un salón del hotel. No parece un obstáculo, ya que la idea parece bien instalada en el plantel millonario.

"Encontramos el juego que buscábamos. En algunos partidos se ha reflejado mucho, en otros no tanto. Pero no hay que salir de esa idea porque nos ha ido bien y tenemos jugadores aptos para pelear todo lo que se viene. Jugamos once, pero todos estamos a disposición del entrenador", agrega el delantero, que lleva cuatro goles en el año. "De ganar, veríamos con otros ojos el grupo y lo tomaríamos como un alivio. Una victoria nos permitiría empezar a definir la clasificación, pero no tenemos que pensar en eso".

Jóvenes y referentes

Alario, con 24 años, y Sebastián Driussi, con 21, son los jóvenes goleadores que muchas veces, con su jerarquía individual, sacan adelante partidos arduos. Pero atrás está la espalda que los sostiene. Luego del empate ante Sarmiento, los encargados de dar la cara y hablar ante la prensa fueron Gallardo, más Leonardo Ponzio y Ariel Rojas. Horas después, el martes por la mañana, previo al viaje, Jonatan Maidana y el propio Driussi -tiene seis goles en el año- se pararon frente a los micrófonos. Un fuerte reflejo de lo que representan.

"Hay que seguir con la línea que viene teniendo el equipo, más allá de un resultado. Después de un partido, si no ganás, te queda bronca. Pero cuando tenés un partido de Copa inmediato, ya pasa a un segundo plano porque se enfoca todo en eso, que es lo más importante para nosotros. Debemos mantenernos firmes y ser inteligentes", explicó Maidana.

El duelo con Emelec ofrece una nueva oportunidad para River de demostrar por qué Gallardo siente que encontró el equipo que ya sale de memoria. Aunque, quizá, sea la última vez que pueda repetirlo. ¿Por qué? Luego del viaje a Ecuador, habrá descanso por la postergación del encuentro ante Atlético Tucumán, y comenzará la última semana libre hasta el mes que viene. En tres semanas, entre el 7 de mayo y el 28, habrá siete juegos, entre ellos el superclásico frente a Boca, en la Bombonera y los tres restantes de la Libertadores, con el viaje a Arequipa para jugar ante Melgar incluido.

"Vamos a tener un desgaste normal, que el jugador está preparado para hacer. Nosotros siempre queremos estar y aportar, después el entrenador decidirá", señaló Maidana, apuntando a la posible rotación por la exigencia que demandará el calendario. Pero River no quiere mirar más allá: sabe que esta noche, con un triunfo, puede alivianar el panorama.

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