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Una antena en Mendoza, enlace con la próxima misión a Mercurio

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LA NACION
Jueves 27 de abril de 2017
La antena de Mallargue, Mendoza, uno de los enlaces más modernos de la Agencia Espacial Europea con sus misiones espaciales
La antena de Mallargue, Mendoza, uno de los enlaces más modernos de la Agencia Espacial Europea con sus misiones espaciales. Foto: LA NACION
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MALARGÜE, Mendoza.- Mientras la sonda Cassini, de la NASA, ya casi sin combustible, acaba de comenzar su abrazo final a Saturno con un espectacular epílogo de 22 órbitas entre el planeta y sus anillos hasta su "inmolación" (se zambullirá en la atmósfera) el 15 de septiembre, una enorme antena se alza en terrenos áridos cercanos a la Cordillera. El dispositivo, ubicado aproximadamente a 40 km de esta localidad, se prepara para estar en su mejor forma antes del lanzamiento de una nave de la Agencia Espacial Europea (ESA) a Mercurio, nuestro vecino más cercano al Sol.

"En pocas semanas comenzarán a llegar los equipos para hacerle un upgrade de cuatro millones de euros que le permitirá afrontar una misión muy demandante", contó esta semana Rolf Densing, director de operaciones de la ESA, durante una visita a la estación como integrante de una delegación que incluyó a Marco Ferrazzani, director del Departamento de Asuntos Legales, y Michel Dugast, director de Operaciones de Instalaciones Terrestres.

Aquí se encontraron con autoridades provinciales para ultimar detalles pendientes para una mejor operación de la antena, la más moderna de las de la red para el espacio profundo (Estrack), que son el enlace entre los satélites y las sondas que exploran el sistema solar. Entre ellos, la finalización de una ruta que conduce hasta el predio de diez kilómetros cuadrados libre de toda interferencia electromagnética en el que funciona la estación. Los funcionarios de la ESA también esperan poder ingresar todo el equipamiento sin dilaciones aduaneras.

La antena, que registra los tenues latidos de naves que vagan a millones de kilómetros de distancia de nuestro planeta y les envía comandos, fue el primer sitio del planeta que recibió los murmullos de la sonda Rosetta y brindó apoyo diario a la cápsula Schiaparelli y las misiones Mars Express, Venus Express, Gaia, Herschel y Planck. Precisamente en momentos en que Densing y colegas recorrían la estación, recibía mensajes de la misión ExoMars.

El lanzamiento de la misión BepiColombo a Mercurio está previsto para el año próximo desde el centro de lanzamiento de Kourou, en la Guyana Francesa. En ese momento, dos sondas iniciarán un viaje de siete años hasta ese mundo ardiente. A su llegada, trazarán mapas de la superficie, estudiarán su composición interna e investigarán su magnetósfera.

"Es un desafío muy, muy exigente -explicó Dugast-. Por ejemplo, para que los paneles solares sobrevivan al calor de 350 grados o más, y para que las naves no sean capturadas por la gravedad de nuestra estrella."

Radioastronomía

Para auscultar el espacio, el imponente "animal" de 610 toneladas, 40 metros de alto, un plato parabólico de 35 metros de diámetro y entrañas mantenidas a una temperatura rigurosamente controlada, gira a una velocidad de un grado por segundo en todos los ejes. Inaugurada en 2012, gracias a un convenio de colaboración firmado entre el gobierno argentino y la ESA con la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) como unidad ejecutora, contempla un 10% del tiempo de uso libre para investigadores argentinos.

Para Marcelo Colazo, astrónomo de la Conae, es una oportunidad de esas que no se dejan pasar. "Queremos aprovechar la capacidad que nos otorga esta antena como radiotelescopio -explicó-. Junto con el Instituto Argentino de Radioastronomía y el Instituto de Detección de Astropartículas (Iteda), planificamos observaciones y estamos comenzando a desarrollar el software para que los datos recibidos puedan ser utilizados con fines científicos. Esto requiere no sólo determinar la posición, sino también conocer todo el espectro electromagnético para poder estudiar las propiedades de los objetos celestes de interés."

"Éste es un proyecto a muy largo plazo, 50 años. Iniciativas de este tipo permiten la formación de recursos humanos en estas especialidades -afirmó Félix Menicocci, secretario general de la Conae-. Pensemos en que desde los años 80, cuando se instalaron los grandes observatorios, Chile quintuplicó sus recursos humanos dedicados a estos temas."

Y más adelante agregó: "Desde su creación, la Conae se basó en la cooperación. La ESA es un socio primordial para la Argentina desde hace más de 20 años. Ya antes de que se gestara la comisión daba cursos de capacitación en el país. Gracias a eso pudimos avanzar, construir cuatro satélites científicos y participar en misiones internacionales. Hasta ahora, nos dedicamos a la observación de la Tierra y la prevención de emergencias desde el espacio, pero con la adquisición de conocimiento sobre todas estas tecnologías, el país ya está en condiciones de incursionar en la exploración del espacio profundo; por ejemplo, con un instrumento que viaje en futuras misiones. La Argentina es un país que avanza y tiene que estar a la altura de lo que demanda su sociedad".

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