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"No sean más papistas que el Papa", les pidió Francisco a los miembros de la Acción Católica

Al recibirlos en audiencia, Francisco los invitó a no clericalizar a los laicos y a popularizarse más

Jueves 27 de abril de 2017 • 10:05
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LA NACION
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"No sean más papistas que el Papa", le pidió Francisco a los miembros de la Acción Católica
"No sean más papistas que el Papa", le pidió Francisco a los miembros de la Acción Católica. Foto: AP

ROMA.- Al recibir hoy en audiencia a miembros de la Acción Católica de todo el mundo que participan en un congreso internacional en el Vaticano, sin pelos en la lengua, Francisco les pidió no ser "más papistas que el Papa", no "clericalizar el laicado" y "popularizar más" la institución.

"Agilicen los modos de incorporación. No sean aduana. No pueden ser más restrictivos que la misma Iglesia ni más papistas que el Papa. Abran las puertas, no tomen examen de perfección cristiana porque van a estar promoviendo un fariseísmo hipócrita. Hace falta misericordia activa", dijo el Papa en un discurso que pronunció en castellano, lleno de porteñismos, en el que pareció darle un tirón de orejas al grupo.

La Acción Católica es una institución eclesial internacional, presente en la Argentina desde 1931 por iniciativa del episcopado argentino, en respuesta a la invitación del papa Pío XI de organizar en los distintos países esa novedosa asociación.

Al principio de su discurso, en el Aula Pablo VI, Francisco agradeció a los presentes por haber asumido decididamente la exhortación apostólica Evangelii Gaudium, el documento programático de su pontificado, "como carta magna". Pero luego sacudió al público con diversas recomendaciones. "La Acción Católica no puede estar lejos del pueblo, sino que sale del pueblo y tiene que estar en medio del pueblo. Tienen que popularizar más la Acción Católica. Esto no es una cuestión de imagen sino de veracidad y de carisma. Tampoco es demagogia ni populismo, sino seguir los pasos del maestro que no le dio asco nada", recomendó el ex arzobispo de Buenos Aires.

"Una Acción Católica más popular, más encarnada, les va a traer problemas, porque van a querer formar parte de la institución personas que aparentemente no están en condiciones: familias en las que los padres no están casados por la iglesia, hombres y mujeres con un pasado o presente difícil pero que luchan, jóvenes desorientados y heridos. Es un desafío", advirtió.

Antes, recordó que la Acción Católica ha tenido tradicionalmente cuatro pilares o patas: la oración, la formación, el sacrificio y el Apostolado. "De acuerdo a cada momento de su historia se ha apoyado primero una pata y después las otras. Así, en algún momento, lo más fuerte fue la oración o la formación doctrinal. Dadas las características de este momento el apostolado tiene que ser lo distintivo y es la pata que se apoya primero", indicó.

Llamó asimismo a renovar y actualizar el compromiso de la Acción Católica para la evangelización, llegando a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, "a todas las periferias existenciales, de verdad y no como una simple formulación de principios".

"Es necesario que la Acción Católica esté presente en el mundo político, empresarial, profesional, pero no para creerse los cristianos perfectos y formados sino para servir mejor", también subrayó. "Es imprescindible que la Acción Católica esté en las cárceles, los hospitales, en la calle, las villas, las fábricas. Si no es así, va a ser una institución de exclusivos que no le dice nada a nadie, ni a la misma Iglesia", advirtió.

Luego de reclamar la agilización de los modos de incorporación, sin ser aduana y sin ser "más papistas que el Papa", el ex arzobispo de Buenos Aires llamó a brindar espacio de contención y de experiencia cristiana a aquellos que se sienten por motivos personales como "cristianos de segunda" y a prestar atención, por otro lado, a las expresiones de religiosidad popular.

Luego de señalar que el proyecto evangelizador de la Acción Católica tiene que pasar por "primerear, involucrarse, acompañar, fructificar y festejar", el Papa llamó a no "clericalizar" a los laicos. "Por favor, no clericalicen al laicado. Que la aspiración de sus miembros no sea formar parte del sanedrín de las parroquias que rodean al cura, sino la pasión por el reino".

"Muchas veces se ha dicho que la Acción Católica es el brazo largo de la jerarquía y esto, lejos de ser una prerrogativa que haga mirar al resto por encima del hombro, es una responsabilidad muy grande que implica fidelidad y coherencia a lo que la Iglesia va mostrando en cada momento de la historia sin pretender anclarse en formas pasadas como si fueran las únicas posibles", también recordó.

Finalmente, evocó a un libro de 1937 titulado La Acción Católica a luz de la teología Tomista, en el que podía leerse: "¿Acaso la Acción Católica no debe convertirse en Pasión Católica?". Francisco concluyó: "La pasión católica, la pasión de la Iglesia, es vivir la dulce y confortadora alegría de evangelizar. Esto es lo que necesitamos de la Acción Católica".

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