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El escándalo en Peñarol-Palmeiras: cuáles serían las sanciones para Melo y la entidad uruguaya

Habría duras penas para el futbolista del equipo brasileño y para la entidad charrúa, que se quedaría sin actuar local un largo período en torneos internacionales

Viernes 28 de abril de 2017
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Corresponsal en Uruguay
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La agresión de Felipe Melo (Palmeiras) contra Mier, de Peñarol
La agresión de Felipe Melo (Palmeiras) contra Mier, de Peñarol. Foto: Reuters

MONTEVIDEO.- La noche más fría del año terminó siendo la más caliente. No sorprende que un partido de Copa termine a las trompadas, pero en tiempos en que los clubes tienen la presión por controlar a sus hinchadas y evitar desmanes que conlleven pérdida de puntos y suspensión del uso de su estadio, la trifulca del jueves por la noche en la cancha de Peñarol derivó en otro escándalo. Aparte del escándalo propiamente dicho en la cancha, tribuna y vestuarios, el escándalo del día después sobre la torpeza de caer una y mil veces en el mismo problema. El colmo de la batalla fue que los propios encargados de seguridad de ambos clubes terminaron cruzando golpes de puño entre ellos.

La situación podría derivar en duras sanciones: se habla extraoficialmente de 10 partidos a Felipe Melo, de Palmeiras, y un año a Peñarol sin poder jugar como local en torneos internacionales.

¿Cómo fue la historia? El conjunto uruguayo le ganaba 2 a 0 a Palmeiras al final del primer tiempo y su juego era de tanta precisión y encanto que no parecía el equipo que anda empatando con modestos clubes del fútbol local. Pero tras el intervalo, ambos cambiaron roles: Peñarol se desarmó y el visitante paulista le dio vuelta el partido, que terminó con victoria brasileña por 3 a 2. El televidente que cambió de canal cuando el juez paraguayo pitó el final se perdió tremenda gresca, que comenzó en el campo de juego, se extendió a la popular y siguió en los vestuarios, como si se tratara de una ficción. Todo ante las cámaras.

Lo que antes era orgullo, ahora es vergüenza. Lo que otrora llevaba a que los hinchas se golpearan el pecho, reivindicando el derecho a evitar un festejo del adversario que salía triunfante, se ha convertido en un lamento.

Peñarol, el primer campeón de la Libertadores, el club que inventó el torneo y bebió gloria de esa copa, pero también sufrió sanciones por desmanes, últimamente ha perdido algún que otro torneo local por quita de puntos como sanción a episodios de violencia.

Los futbolistas de Copa eran los más valientes, los más guapos, los que no arrugaban, lo que no implica que fueran jugadores de nivel y precisión. Pero pesaba la guapeza como virtud imprescindible para jugar el torneo de los campeones de cada país del continente. Las hinchadas aportaban lo suyo, con los cantos desafiantes al visitante, de advertir que "si ganan, no se van ?".

Los tiempos han cambiado y los partidos se juegan en un escenario que tiene más cámaras que el "Gran Hermano", incluso con un drone sobrevolando la cancha para registrar cada movimiento. Hasta los diálogos y murmullos se registran en las filmaciones de los partidos, lo que determina que el insulto descalificante o el agravio discriminador se verá en las pantallas de TV a las pocas horas del pitazo final. Y esa imagen o diálogo, será comidilla de millones en redes sociales que levantarán el dedo acusatorio para decir: "Discriminador". Y eso expone al que haya insultado hasta ser juzgado por delito penal.

Felipe Melo fue el centro de la discusión: "Jugué 13 años en Europa; si tengo que dar una paliza, la voy a dar, si tengo que golpear en la cara a un uruguayo, se llevará una bofetada en la cara", había dicho en enero, antes del inicio de la Copa. En la noche del jueves, al terminar el partido en el "Estadio Campeón del Siglo", los aurinegros Quintana y Nandez discutieron duramente con Melo, y a los pocos segundos comenzaron a cruzar golpes. Melo le pegó a Mier, y en la respuesta ligó el arquero de Palmeiras, Fernando Prass.

La hinchada de Palmeiras invadió la zona de pulmón entre las barras y agredió a simpatizantes de Peñarol. Empezaron a volar los tachos para basura y también tompadas y patadas. Mientras, en el campo de juego, algunos futbolistas de Peñarol se mostraban arrepentidos y decían que la tribuna había tomado su mal ejemplo. Otros jugadores se colgaban del alambrado para pedir que pararan las agresiones.

Los problemas siguieron en los vestuarios. El presidente del club local, Juan Pedro Damiani, dio su versión: "El lío fue entre Mier y Felipe Melo, ya que este último le pega un golpe de puño. Él generó toda la violencia, ahí empezó la cosa... Después los jugadores fueron a la tribuna a tratar de calmar los hinchas".

Sobre una posible sanción al club y al Estadio CDS, Damiani dijo que había dado explicaciones a autoridades de la Conmebol: "Hablé con Héctor Baldassi y el veedor, y me dijeron que el problema fue entre jugadores y no con el estadio, por lo que no creo que haya una sanción".

Peñarol, que el fin de semana anterior había desperdiciado una oportunidad para mantener chance en el campeonato Apertura local, ahora quedó con la valija hecha para despedirse de la Copa. De la misma copa que ganó cinco veces y en la que hizo pesar su guapeza, ahora humillado y expuesto a la crítica por no poder romper con la historia de los desmanes

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