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El golf se humaniza: limita el uso de la tecnología y confía más en el jugador

Varias denuncias de televidentes derivaron en golpes de multa para competidores y se generó una gran polémica; una nueva regla le da prioridad a la honestidad del golfista

Viernes 28 de abril de 2017
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LA NACION
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El llanto de Lexi Thompson cuando conoció la sanción durante el torneo
El llanto de Lexi Thompson cuando conoció la sanción durante el torneo.

El televidente presionó "enviar" desde su casilla de correo y al otro día Lexi Thompson se quebró en un llanto por perder un torneo del máximo circuito femenino. Se trastocaron tanto los papeles en el golf que el mail de un aficionado al LPGA Tour terminó modificando el resultado y el nombre de una campeona. Venían dándose varios casos similares, incluso en el PGA Tour. Pero ya no más: este deporte decidió limitar el uso del video a la hora de analizar posibles penalidades. Mientras que el fútbol vive encendidos debates acerca de la necesidad de aplicar la tecnología, el golf se autoimpuso no excederse en la mirada microscópica sobre la pantalla.

Frente a semejante polémica, las reglas cambiaron: la "Decisión 34-3-10" regirá inmediatamente y se encargará de regular dos tipos de situaciones relacionadas con el uso del video en acciones que generen duda. La primera es que, a partir de ahora, una infracción debe ser clara "a primera vista" para que el comité organizador de un torneo castigue al jugador con golpes de multa. ¿Quiénes cayeron como víctimas? Anna Nordqvist, por ejemplo, que en la vuelta final del US Women's Open 2016 fue penalizada por rozar la arena levemente durante su backswing mientras ejecutaba un tiro desde el búnker.

La infracción de la sueca sólo se advirtió después de que la USGA analizara la secuencia con zoom y en alta definición. El HD fue la peor sentencia para Nordqvist: recibió dos golpes de multa y perdió en un playoff ante la estadounidense Brittany Lang. Con el retoque reglamentario reciente, se hubiese salvado de la sanción.

Aquel episodio provocó un ruido molesto, con aires de injusticia deportiva, pero la USGA y la R&A se convencieron definitivamente del cambio tras lo ocurrido en el Ana Inspiration 2017 con Lexi Thompson, a quien le sumaron cuatro golpes -dos por jugar desde una posición incorrecta y dos por firmar incorrectamente su tarjeta- tras ser denunciada por un televidente por no reponer su pelota en el lugar correcto en el green del hoyo 17, en la tercera vuelta. Finalmente, a la norteamericana se le escurrió el Major en un playoff ante la surcoreana So Yeon Ryu. Lo más curioso es que la denuncia del aficionado al circuito de mujeres llegó 24 horas después del incidente. "Aquel episodio fue una pesadilla; crecí con dos hermanos mayores con los que jugamos siempre bajo las reglas del golf. Nunca tuve intención de hacer trampa", ratifica hoy Thompson.

Desde hace un par de días, la Decisión 34-3-10 también promueve que el jugador no recibirá penalidad si "hizo todo lo razonablemente esperado a la hora de realizar una estimación o una medición, aunque después se descubra -bajo la tecnología de video- que no hizo lo correcto". ¿Cuándo funciona esta regla? Al estimarse el último lugar donde la bola cruzó el margen de un hazard, al dropear la pelota o al reponer una bola luego de ser marcada, este último el caso de Lexi, en una escena que se repitió una y otra vez en cámara lenta y que a ella la sigue mortificando por haber perdido nada menos que una cita de Grand Slam.

El argentino Eduardo Botte, presidente de la comisión de reglas de la AAG y representante de la Federación Sudamericana ante el R&A, tuvo injerencia directa en la puesta en práctica de la nueva decisión. "Las limitaciones a la video-evidencia se pusieron en marcha en sintonía con la propuesta de Modernización de las Reglas para 2019, ya que se enfatiza en la visión de confiar en el jugador. El golfista juega un deporte autorregulado y en general debemos confiar en el respeto al espíritu del juego. Aunque el hecho de confiar en el jugador no le quita ninguna responsabilidad", explicó.

Botte, que arbitró el Abierto Británico en cinco oportunidades, amplió el concepto: "Es importante destacar que el standard de 'a simple vista' no significa que el jugador lo haya efectivamente visto, sino que es un criterio objetivo. Es decir: podría haber sido visto por el jugador o por cualquier otra persona que estuviese cerca".

En este nuevo rumbo, el Comité de Reglas considerará las acciones y la explicación del jugador, la información que den otros jugadores o personas y si le erró por mucho al lugar de donde jugó. Si actuó en forma razonable, aunque sea en un lugar equivocado o haya cometido infracción, no habrá penalidad. ¿Entonces se seguirá recurriendo a la evidencia televisiva? Sí, pero ello no pondrá sobre los hombros de los jugadores responsabilidades mayores a las esperadas de un ser humano en tales circunstancias. El golf continuará con la tecnología, pero no limitando su utilización en sí, sino en lo que se refiere a la aplicación o no de penalidades.

La intervención de los televidentes es muy popular en los Estados Unidos y no faltaron controversias en los últimos tiempos, más allá de lo sucedido con las chicas. Tras la advertencia de un espectador que miraba por TV el Masters 2013, Tiger Woods fue penado por dos golpes luego de dropear en un lugar incorrecto en el hoyo 15 después de caer en el agua. No fue descalificado por firmar mal la tarjeta ya que recibió la sanción a instancias de la TV. Y Dustin Johnson, Nº 1 del mundo, se vio involucrado en dos situaciones: en el PGA Championship 2010 apoyó el palo en el suelo antes de su segundo golpe en el hoyo 18, pero esa zona de topografía confusa, mezcla de arbustos y arena, estaba considerada como un búnker. Así, lo sancionaron con dos golpes y cedió el liderazgo. Y en el US Open 2016, certamen que se adjudicó, tuvo un golpe de penalidad por una leve oscilación de su pelota cuando ensayaba swings cerca de ella antes de su putt en el hoyo 5.

De alguna forma, ahora el golf se humaniza e intenta colocar todo en su justa medida, más allá de que los hombres de reglas deberán seguir trabajando duro, en un deporte con tantas variables. La integridad del jugador vuelve a sacarle ventaja a la evidencia televisiva, muchas veces más cruel de la cuenta.

La infracción en el green de Lexi Thompson (Ana Inspiration 2017)

El toque de arena de Anna Nordqvist en el búnker (US Women's Open 2016)

El mal dropeo de Tiger Woods en el hoyo 15 (Masters 2013)

La infracción de Dustin Johnson en el green (US Open 2016)

La confusión de Dustin Johnson en el búnker (PGA Championship 2010)

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