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Ella tuvo que bloquear a su jefa en las redes sociales

Lunes 01 de mayo de 2017 • 00:56
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Romina, la jefa de Gisela, como todos tiene varios problemas; pero uno en particular la hace destacarse por sobre el resto: cree que el mundo gira a su alrededor.

“Ella sube fotos de sus vacaciones para gozarme, porque yo me quedo acá trabajando”, dijo Romina. El jefe prestaba atención a medias, con sus ojos sobre la pantalla del celular y sus oídos escuchando cómo Romina culpaba a Gisela de todos sus males. El tema le parecía una pavada, pero no lo era tanto.

Romina es la coordinadora de un equipo de cinco personas, de las cuales tres ya se fueron. Después de las últimas elecciones -y como suele suceder en casi cualquier dependencia estatal- cada funcionario lleva consigo a su gente. Gisela llegó de la mano del jefe de esa oficina, y Romina fue puesta a dedo desde más arriba. Quizás en algún momento se llevaron bien, pero ya nadie lo recuerda.

Gisela todavía aguanta cosas que sus tres compañeros no pudieron. Era frecuente que Romina les diera órdenes en medio de alguna charla con algún funcionario, un poco para exhibir su autoridad (¿o autoritarismo?) y otro poco para quitarles la posibilidad de mostrar su trabajo.

Por cuestiones laborales debían compartir redes sociales, pero Gisela tuvo que bloquear a Romina en Twitter, y le denegó los permisos en Facebook para que vea su biografía. El motivo era el que escuchaba el jefe mientras miraba su celular: “Sube fotos para provocarme”.

Si bien Romina tiene fama de maltratadora con todos, con Gisela hay algo particular. El ensañamiento empezó cuando Gisela se puso de novia con un compañero del sector, el mismo que llevaba y traía a su jefa desde su casa al trabajo. Cada vez que la veía a ella con su celular, se fijaba si su novio también estaba conectado, y la culpaba de estar chateando en horario laboral.

“Ella me robó a mi amigo, mi confidente y mi coequiper”, dijo Romina ante su jefe. Él, que no es partidario de estos comentarios en la oficina y menos de otras actitudes, quiere echarla, pero con alguien puesto a dedo y en una oficina pública eso no es tan fácil.

Mientras tanto, cada día de cada semana de cada mes, lo primero que hace Gisela cuando sale del trabajo es bloquear a su jefa en el Whatsapp. En horario laboral la vuelve a habilitar.

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