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Dietas détox: ¿pueden ser perjudiciales?

Eliminar toxinas o perder algunos kilos en poco tiempo son las principales causas de por qué se empiezan estas dietas, ¿qué tan malas pueden ser para el organismo?

Foto: Pixabay
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LA NACION
Miércoles 03 de mayo de 2017 • 00:47
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Las dietas détox se han puesto de moda en los últimos años. Quienes realizan estas dietas persiguen dos objetivos: perder muchos kilos en poco tiempo o "eliminar las toxinas del organismo"; sin embargo, pueden ser peligrosas y contraproducentes. El individuo puede sentir debilidad, hipoglucemia, fatiga, mareos o náuseas, calambres. Además, son dietas muy rígidas y monótonas y eliminan grupos de alimentos, siendo muy difíciles de sostener y particularmente riesgosas al ser deficitarias en nutrientes

Proponen en algunos casos, realizar ayunos por un par de días, utilizando siropes o jarabes, para reintroducir progresivamente algunos alimentos. En otros casos, la propuesta es beber solamente líquidos (jugos de frutas, tisanas, etc) o bien ingerir frutas y verduras en ensaladas o licuados durante varios días. Existen otros métodos que recomiendan realizar enemas para limpiar los residuos o toxinas del colon. Sin embargo, no se conocen estudios científicos que avalen estas dietas como mecanismo de purificación o liberación de toxinas del organismo ni que ayuden a las personas a sentirse saludables o con más energía. La idea que proponen es eliminar de manera temporaria ciertas comidas para purificar el organismo de toxinas; sin embargo, el cuerpo humano está diseñado para purificarse a sí mismo mediante la eliminación de residuos a través del hígado, riñones e intestino.

La pérdida de peso

Si bien con estas dietas extremas es posible observar una pérdida de peso corporal significativa, suele ser una situación transitoria con una re-ganancia de peso posterior al retomar al estilo alimentario previo. Además, la restricción calórica extrema resulta en un descenso de peso a expensas de una significativa pérdida de masa muscular. El principal objetivo en un plan de descenso de peso es reducir el porcentaje de grasa corporal y la mejor manera de lograr esta meta es a través de la implementación de un plan alimentario con la incorporación de hábitos que pueden sostenerse en el largo plazo. El descenso gradual, con el descenso del 1% del peso corporal por semana, facilita la pérdida de masa grasa con un menor impacto en la masa muscular. El foco debe estar puesto siempre en el tamaño de la porción y en el orden al comer. Saltear comidas es el pasaporte al descontrol. Se pierde registro de la calidad y cantidad de alimentos que se consumen luego de varias horas de ayuno.

Los "dietantes crónicos"

Quienes realizan constantemente dietas, ya sea referido por un conocido o extraídas de una revista o página web, son quienes emprenden con más frecuencia este tipo de dietas. Buscan la solución en el afuera, sin embargo, el cambio en la manera de comer y vincularse con la comida empieza en cada uno, tomando mejores decisiones las innumerables veces al día que uno se pregunta "qué puedo comer o cocinar". Las influencias del entorno familiar y laboral juegan un rol importante. El estilo alimentario se construye según un sistema de creencias y valores determinados por cada cultura y los hábitos incorporados desde pequeños. Por esta razón, la educación alimentaria desde edades tempranas permite tomar mejores decisiones.

En lugar de hacer dietas détox, que suelen ser extremas y peligrosas, la propuesta es contar con una opción más saludable: incorporar un plan alimentario con 4 comidas principales, agregar colaciones si el tiempo entre comidas se prolonga por más de 3 horas.

Es fundamental dedicar un tiempo a la planificación de las comidas semanales, cocinar en casa utilizando preferentemente productos frescos e incorporar a los más pequeños en los quehaceres de la cocina, con responsabilidad para que se conecten con la preparación de comidas saludables. Favorecer un mayor consumo de frutas y verduras (5 al día), cereales integrales, lácteos descremados, pescados (al menos dos veces por semana) cortes de carne magros, legumbres, frutos secos, semillas, aceites vegetales y limitar los alimentos procesados; acompañar siempre de una hidratación suficiente. A diferencia de las dietas que empiezan y terminan, esta manera de comer se puede mantener en el tiempo y la principal ventaja es que no existe el efecto rebote (importante aumento de peso). La creatividad en la preparación de platos y una adecuada combinación de alimentos aseguran una nutrición completa y equilibrada, sin carencias.

Finalmente, no fumar ni consumir drogas, así como evitar el consumo excesivo de alcohol es el camino para liberarse de gran cantidad de residuos que pueden resultar tóxicos para el organismo, así como ser moderados a la hora de comer

Dra. Paola Harwicz (MN 84182) Especialista en Cardiología y Nutrición con orientación en obesidad. www.nutricionenlared.com

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