Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

San Lorenzo ganó con Mercier y Romagnoli, la vieja guardia que nunca se da por vencida

Venció 1-0 a Gimnasia en La Plata y tomó envión para seguir vivo en la Copa Libertadores

SEGUIR
PARA LA NACION
Domingo 30 de abril de 2017 • 13:49
Gimnasia La Plata vs. San Lorenzo
Gimnasia La Plata vs. San Lorenzo. Foto: Gustavo Garello/JamMedia
0

LA PLATA.- Cada 90 minutos, que en esta actualidad de San Lorenzo es lo mismo que decir cada cuatro días, el debate se reabre y pega un giro inesperado. Si hace ocho días la derrota y la muy floja actuación ante Temperley parecieron darle la extremaunción a una generación de ídolos y referentes; si hace cuatro días la sangre nueva que mantuvo en pie al equipo en la Libertadores ratificó el aire renovador que incluso cantó la hinchada con el "¡Vamos los pibes!"; ayer en La Plata los adalides de la vieja guardia mostraron las cartas que, como excelentes jugadores que siempre han sido, todavía guardan en sus respectivos mazos.

Juan Ignacio Mercier no asomaba por el túnel como titular desde noviembre del año pasado (contra Independiente, en Avellaneda); Leandro Romagnoli apenas había disputado un puñado de minutos en Mendoza en todo 2017. El Pichi y el Pipi, líderes de las grandes gestas azulgranas de la década, miraban casi de reojo, a veces desde el banco de suplentes; muchas otras, desde el destierro de la platea, el deslucido andar futbolístico que el San Lorenzo de Diego Aguirre viene dibujando en las últimas semanas. El técnico uruguayo, más allá de sus buenas palabras ("Somos un grupo en el que todos estamos para sumar"), los ha postergado sin disimulo en la tabla de sus elecciones y preferencias.

Hasta que un día el frenesí del calendario obliga a rebuscar soluciones en el fondo del armario. El Ciclón tiene el miércoles en Curitiba la cita definitiva para su futuro en la Copa Libertadores, el entrenador creyó oportuno hacer que la mayoría de los titulares se queden en casa, y los veteranos olvidados y en algún punto destratados, cantaron falta envido y truco, y demostraron que no conviene enterrar sus posibilidades antes de tiempo.

"No quiero renovar por lo que soy sino ganarme un lugar", dijo el 10 después del merecidísimo 1-0 sobre Gimnasia. Romagnoli había sido una vez más suplente en una formación alternativa, un lugar cercano al desahucio para quien es máximo ídolo del club. Aguirre lo mandó a la cancha a los 63 en reemplazo de un Tino Costa que había arrancado para ser figura pero llevaba un rato largo tan diluido como el propio partido. Y el Pipi, sin hacer ninguna maravilla, activó al equipo, le dio un par de velocidades más y destrabó el choque.

Por entonces, paradito en la mitad de la cancha como único volante central del 4-1-4-1 preferido del técnico charrúa, Mercier ya pintaba para figura de la tarde. Oportuno en el corte, siempre bien ubicado en la línea de pase del conjunto rival, certero con la pelota para salir tocando desde el fondo, el calvo que -igual que Romagnoli- finaliza su contrato el 30 de junio era un obstáculo insalvable para el entusiasmo sin ideas de los locales.

El tercer mosquetero en la reivindicación de los veteranos era Fabricio Coloccini, firme en la marca, impasable en el uno contra uno, y potente para ganarle de arriba a un peso pesado como Nicolás Mazzola.

Mercier, Coloccini, la pelea constante de Mussis, algún destello de Costa, le venían dando un par de puntos de ventaja en las tarjetas a San Lorenzo ya desde la primera parte, cuando Arias le ahogó el grito a Bergessio en los primeros minutos y a un tiro libre de Tino Costa a los 43.

Entonces entró el Pipi Romagnoli, se juntó con la zurda de Botta, quien jugó sus mejores minutos desde que volvió al país, y los azulgranas pasaron a mandar. Hasta que a los 70 Mercier ganó un anticipo metido en campo rival. Buscó con un pase recto a Bergessio y se animó a ir como si fuera un pibe al que le sobran aire, fuerzas y coraje para saltarse las normas y alterar los planes. El delantero devolvió la pared de taco, y el calvo, que llevaba 896 días sin marcar un gol (el último, contra Belgrano, había sido el 15 de noviembre de 2014, en un 4-0 en el Nuevo Gasómetro) se metió por el callejón abierto en la defensa de Gimnasia para definir con la cabeza alta y la serenidad de la experiencia.

"Me encanta ganar así, es un premio para los que no tienen tantas oportunidades", afirmó Aguirre en los vestuarios. Por supuesto, esta vez no hubo referencias a renovación alguna. Y es que un rato antes el Pichi y el Pipi habían dejado el ancho de espadas y el de bastos sobre la cancha. Porque a los que juegan de verdad nada les gusta más que los desafíos.ß

El 1-0 de San Lorenzo (Mercier)

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas