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Management 2020: en el futuro del trabajo, el peón puede poner en jaque al rey

Curiosidad intelectual, inteligencia emocional y versatilidad son algunos de los atributos que deberán tener quienes quieran estar del lado de los ganadores en el mundo laboral que viene

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PARA LA NACION
Domingo 30 de abril de 2017
Silvia Tenazinha (Almundo.com), Sergio Kaufman (Accenture), José Del Rio (LA NACIÓN), Sean Summers (Mercado Libre) y Carlos Pérez (BBDO)
Silvia Tenazinha (Almundo.com), Sergio Kaufman (Accenture), José Del Rio (LA NACIÓN), Sean Summers (Mercado Libre) y Carlos Pérez (BBDO). Foto: LA NACION
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Las piezas de ajedrez avanzan sobre un tablero que pronto será sacudido. En el futuro del trabajo, el peón puede poner en jaque al rey. Curiosidad intelectual, inteligencia emocional y versatilidad son algunos de los términos que debatieron Silvia Tenazinha, country manager de Almundo.com; Sean Summers, vicepresidente de Marketplace de Mercado Libre; Sergio Kaufman, presidente de Accenture, y Carlos Pérez, presidente de BBDO. Además son, según los ejecutivos, algunas de las "armas" para defenderse de un horizonte laboral en el que todas las profesiones podrían redefinirse para adaptarse a un escenario en el que la inteligencia artificial podría convertirse en un nuevo factor de producción.

El encuentro, moderado por José Del Rio, adscripto a la Secretaría General de Redacción de LA NACIÓN, reunió a cuatro ejecutivos que analizaron qué le falta a la Argentina para estar lista para el futuro del trabajo, y qué pueden hacer las compañías y los líderes para acompañar la transformación. Todos coincidieron en una aclaración: si bien el nombre del evento fue "Ganadores y perdedores en el mundo laboral", ellos prefieren hablar de ganadores y "no tan ganadores" en un tono optimista.

¿Qué rasgos diferenciarán a unos de los otros? En primer lugar, la anticipación a lo que viene. "Si uno niega la realidad y solamente espera que las cosas sucedan, tendrá consecuencias más complicadas -comenzó Kaufman-. No existe nadie en el campo que se queje de la desaparición del arado: en 50 años no deberíamos estar lamentándonos por lo que se perdió, sino ver lo valioso de esos tiempos para ser creativos e innovadores."

En la misma línea, Pérez aclaró que un buen porvenir se relaciona básicamente con "anticiparse, desarrollar habilidades y adaptarse", y que la versatilidad será el condimento clave para evitar ser parte de los "no tan ganadores". Summers añadió la "curiosidad intelectual" que permita tener los conocimientos necesarios para estar al tanto de los cambios y la "inteligencia emocional", un terreno en el que las máquinas no pueden ganarles a los humanos.

Kaufman continuó la reflexión: "Somos ganadores todos. Los perdedores son los que ponen el esfuerzo en la resistencia y no en el aprendizaje. Cuando se abren estas oportunidades, uno tiende a ser más cuidadoso de lo que puede llegar a perder que a aprovechar las posibilidades de ganar. Eso es parte del ser humano: cuando íbamos a cazar, pensábamos más en la posibilidad de que nos atacara el león que en la oportunidad del antílope que nos podíamos llevar para comer", dijo.

Luego añadió que el miedo "condiciona" y que "hay que dejarlo", y resaltó que existe una especie de ansiedad por lo que sucederá en el futuro que crea una visión más fatalista de lo que, hasta ahora, se conoce. "Un auto que se maneja solo es inteligencia artificial, pero para que sea inteligente en serio, cuando te subas para ir al trabajo, debería en cambio llevarte a la playa si te ve muy estresado", sostuvo.

Otro ejecutivo que buscó "desdramatizar" las predicciones oscuras fue Summers. Recordó que cuando él estudió su carrera universitaria, Internet no existía, y que lo que aprendió tampoco lo preparó totalmente para los tiempos que vive hoy. "No se trata de los contenidos, sino de incentivar una forma de pensar con la que se puedan atacar muchos objetivos en la vida. Nuevamente se trata de la agilidad, de la curiosidad y de formarnos a nosotros mismos y no ser prisioneros del sistema educativo", analizó.

Kaufman lo acompañó: "Las personas que nacen hoy van a vivir 95 años, por lo que luego de recibirse, su cabeza va a funcionar unos 65 años más, y nadie va a hacer lo mismo durante todo ese tiempo. Para eso hay que enfocarse en las habilidades básicas: la empatía, el pensamiento crítico, la capacidad de interactuar y de proponer ideas nuevas".

"Hay que ocuparse y no preocuparse", lanzó Tenazinha, y continuó: "Los robots no nos van a poder reemplazar en todo y las tareas en las que no nos suplanten son las que nos hacen humanos". Señaló como fundamental el desarrollo de la inteligencia emocional y el hecho de apasionarse por lo que uno hace. "De esa manera irradiás una energía difícil de reemplazar, porque vas a ser el mejor en lo que seas", puntualizó.

Asimismo aclaró que fue esa pasión la que la llevó a su puesto de liderazgo. "No se trata de nada esotérico: es una energía distinta la que se crea si uno hace lo que ama y construye", insistió. Además de la pasión, otro intangible irreemplazable será la creatividad, según Pérez. "Forma parte de ese factor humano que será difícil que desaparezca", apuntó.

Ese "factor humano" lo llevó a reflexionar sobre un futuro en el que la tecnología avance en detrimento de sensaciones básicas, como el de "comunidad". Ante las voces que vaticinan la "muerte del broadcasting", el creativo responde que no es así, ya que todos aún necesitan un "lubricante social", como las series de televisión, que actúan como catalizadoras de las conversaciones y que llevan a "desilusiones" si los interlocutores no las comparten.

El futuro del trabajo también abre otras grandes oportunidades. Kaufman indicó que una de ellas es la industria de servicios y todas aquellas que requieran de un gran capital intelectual, porque, aclaró, es allí donde se encuentra la riqueza hoy y donde se encontrará hacia adelante. Recordó que las principales compañías del mundo son aquellas que tienen como principal activo "la mente" de las personas que trabajan allí. "Siempre habrá espacio para mucho más de lo que hacemos nosotros. Tenemos que llenar ese espacio", agregó.

Mientras tanto hay algunas actitudes que las compañías pueden abrazar para no ser víctimas del cambio. En primer lugar, discernir cuándo competir y cuándo colaborar por un objetivo en común, aportó Tenazinha. La ejecutiva añadió la "desdramatización" del error y la mentalidad de prototipo: "Nuestra organización tiene el lema «fallar rápido», porque la posibilidad de equivocarse ya no es más tabú, al contrario: significa que lo intentaste y que se puede probar de nuevo", dijo.

Summers explicó que esa mentalidad es parte de la firma donde trabaja. "El cambio es continuo y nos impacta todos los días. En nuestro caso teníamos todo optimizado para la plataforma y cuatro años atrás nos dimos cuenta de que lo mobile estaba explotando. Al principio hubo resistencia, pero inmediatamente nos movimos. Hoy, el 70% del tráfico de Mercado Libre es por esa vía", narró.

Kaufman añadió que el liderazgo está en una transición de una lógica verticalista y de órdenes por jerarquías hacia uno más horizontal y adaptado a lo que se viene: "El nuevo tiene que ver con construir juntos y con valores el futuro", dijo. En ese sentido, Pérez recordó que la empatía será importante para asegurar un buen futuro para todos. "Los robots van a avanzar sobre algunas tareas, pero la pregunta es: ¿qué hacemos como sociedad? Si los ganadores no nos ocupamos, también seremos perdedores", concluyó.

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