Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Trump llega a los 100 días entre pocos logros y varias promesas incumplidas

El presidente republicano alcanza la primera marca simbólica de su mandato con más fracasos que éxitos; su popularidad es la más baja para cualquier mandatario a estas alturas

Sábado 29 de abril de 2017
SEGUIR
LA NACION
0

cerrar

WASHINGTON.- Iba a dar vuelta a Washington y a Estados Unidos, pero resultó mucho más difícil de lo que pensaba. Donald Trump cierra los primeros 100 días de su presidencia sin haber podido cumplir con el plan prometido, con un gobierno incompleto, caótico al inicio y más asentado en las últimas semanas, caracterizado por los volantazos, los escándalos, las internas, las peleas con la prensa y la imprevisibilidad distintiva del propio presidente.

"Amaba mi vida anterior, tenía tantas cosas que pasaban. Esto es más trabajo que mi vida anterior", dijo Trump, casi melancólico, en una entrevista con Reuters. "Pensé que sería más fácil", admitió.

Ningún otro presidente desde la posguerra ha sido tan impopular, al inicio de su mandato, como Trump, según coinciden las encuestas. Pero mientras sus críticos anhelan un juicio político, sus seguidores aún lo respaldan con una fe de acero, casi mesiánica, una grieta que refleja la persistente polarización del país que lo ayudó a llegar a la Casa Blanca.

Por momentos, poco parece haber cambiado: Trump gobierna de la misma manera en la que hizo campaña; aún habla de la elección. De hecho celebrará, hoy, en Harrisburg, Pensilvania, uno de los pueblos del Rust Belt que le dieron la victoria, con un acto de estética calcada a la de sus días de candidato.

Trump y sus asesores intentan instalar la idea de que ningún gobierno hizo tanto en tan poco tiempo. Pero el balance de 100 días muestra pocos logros, varios fracasos y serias dificultades para hacer las promesas realidad.

Sus dos momentos estelares fueron su primer discurso ante el Congreso y su ataque con misiles Tomahawk al régimen de Bashar al-Assad en Siria.

El Rusiagate, el escándalo por la intromisión del Kremlin en la elección, lo acecha. La sospecha de que Trump unió fuerzas con Vladimir Putin para derrotar a Hillary Clinton le da vuelo al anhelo de un juicio político entre quienes nunca lo vieron como un presidente legítimo. Muchos, aún, no digieren un presidente que obtuvo tres millones de votos menos que Clinton.

Trump cierra los primeros 100 días de su presidencia sin haber podido cumplir con el plan prometido
Trump cierra los primeros 100 días de su presidencia sin haber podido cumplir con el plan prometido. Foto: AFP / Archivo

Trump abrió otro frente al acusar a Barack Obama en Twitter de "pinchar" sus teléfonos durante la campaña. Nunca brindó pruebas.

Trump es un presidente más moderado de lo previsto, que se ha alejado -un poco, pero no del todo- de la agenda nacionalista y populista de su campaña, un producto, quizá, de la puja entre el "ala globalista", liderada por su yerno, Jared Kushner, y su hija, Ivanka Trump, y el "ala populista", comandada por Steve Bannon, su estratega de campaña.

Los logros de Trump llegaron todos por decreto: firmó 29, más que sus tres antecesores, Obama, George W. Bush y Bill Clinton. Firma tras firma, Trump desmanteló gran parte del andamiaje de Obama para morigerar el calentamiento global, levantó restricciones al carbón -inútil, para los expertos- e impuso una fuerte desregulación económica que cosechó elogios de republicanos y críticas de demócratas.

El Congreso, bajo control republicano, le dio sólo una victoria, y costosa. En una de sus decisiones de mayor impacto a largo plazo, Trump colocó en la Corte Suprema de Justicia a Neil Gorsuch, un juez conservador. Pero los republicanos tuvieron que quebrar con una tradición, y confirmaron a Gorsuch con una mayoría simple en el Senado para impedir un bloqueo de los demócratas, un giro que, coinciden aquí, socavó la fortaleza institucional de Estados Unidos.

Trump había prometido 10 leyes en sus primeros 100 días, que incluían una reforma de salud para reemplazar el Obamacare, una reforma impositiva, un plan de infraestructura, una reforma política y una ley para atenazar la lucha contra el crimen, entre otras. Ninguna llegó a su escritorio. Ninguna aparece encaminada en el Congreso.

Trump sí firmó 28 leyes, una marca que la Casa Blanca incluyó entre los "logros históricos" de su joven presidencia, la mayor cantidad desde Harry Truman. Varias desarmaron regulaciones y reglas de Obama. Otras son irrelevantes. Un ejemplo: una ley agrega el Día Nacional de los Veteranos de la Guerra de Vietnam a la lista de días en los que se alienta a la gente y empresas a izar banderas estadounidenses.

Wall Street celebró al nuevo gobierno con optimismo: el índice Dow Jones trepó poco más del 14%, y superó por primera vez los 20.000 puntos, entusiasmado, en parte, con la perspectiva de un recorte de impuestos. Fue uno de los mejores desempeños de la historia con un nuevo presidente.

Las encuestas fueron menos benévolas. El 43% de los estadounidenses respalda su gestión, un poco más del piso histórico del 35% que cosechaba a fines de abril. Es un rechazó nunca visto para un presidente en la era moderna. Otra encuesta de Gallup reveló las grietas en su credibilidad: dos de cada tres norteamericanos creen que no cumple con sus promesas.

Su vínculo con los medios ha sido conflictivo, para ambos lados. Trump demostró ser un presidente obsesionado con la prensa y, sobre todo, visual: consume televisión y es común que repita en Twitter algo que vio poco antes en la pantalla de televisión.

Dos términos sintetizan esa vinculación: "noticias falsas", repetido hasta el cansancio por Trump, y "datos alternativos", el eufemismo para la mentira acuñado por una de sus asesoras, Kellyanne Conway, en un cruce que quedó para la historia con el periodista Chuck Todd, de la cadena NBC.

Su primera conferencia de prensa fue épica: llegó a decir que no era "un mal tipo", acusó a Obama de haberle dejado "un desastre" y culpó a los medios de mentir sobre su gobierno, al que describió como una "máquina bien afinada".

"Para ser honestos, heredé un desastre, ¡un desastre! Dentro y fuera del país. ¡Un desastre!", afirmó Trump en ese momento.

No salió del país. En eso se ha mantenido fiel a su mantra "Estados Unidos, primero". Obama visitó nueve países durante los primeros 100 días, incluido un viaje para ver a las tropas en Irak. George W. Bush viajó a México y Canadá. Trump sí ha viajado mucho a Mar-a-Lago: pasó 25 de sus primeros 100 días en la "Casa Blanca sureña", y en casi todos jugó al golf.

Dice que se siente adentro de un "capullo", por la protección del servicio secreto, y que extraña manejar. Al cumplir 100 días en la Casa Blanca, Trump siente nostalgia. "Extraño mi vieja vida", dijo.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas