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Las cinco frases del escritor Etgar Keret

"El autor más popular de la juventud israelí" estuvo en la Feria del Libro

Sábado 29 de abril de 2017
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LA NACION
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Presentado por la Fundación El Libro como "el autor más popular de la juventud israelí", Etgar Keret (1967) estuvo ayer en Zona Futuro, el lugar de las nuevas tendencias situado en el Pabellón Amarillo de la Feria del Libro. Keret es autor de cinco libros de cuentos, una novela, libros de historietas y, como no puede faltar en la producción de un escritor que se precie de tal, un libro para niños. En 2004, la entonces editora de Emecé Julieta Obedman había dado a conocer, con traducción de Jorge Salvetti, El chofer que quería ser Dios, un conjunto de relatos breves con "punch". Luego de las crisis económicas, se alejaron las posibilidades de contratar los nuevos libros del autor en la Argentina. Ahora, los libros de Keret llegan a la Feria por intermedio del sello mexicano Sexto Piso. Entre ellos se destacan los cuentos de Extrañando a Kissinger, las crónicas de Los siete años de abundancia y el más nuevo, Tuberías, de 2017, otro conjunto de cuentos. El libro para niños, Romper el cerdito, fue ilustrado por David Polonsky. En México Keret tiene muchos fans: Keret en su tinta, de 2014, es una selección de relatos transpuestos al cómic por catorce ilustradores mexicanos. Otro escritor israelí, Eshkol Nevo, visitará la Feria durante mayo.

De la entrevista de Keret con Damián Vives, elegimos algunas frases destacadas del narrador (y también cineasta) israelí:

1) En mis relatos siempre hay conflictos ideológicos. Casi siempre las personas tienen una mirada definida sobre lo que son los demás, por su modo de vestir o de comportarse; en mis ficciones trato de quebrar esa ilusión

2) Luego de cinco años de matrimonio, mi mujer me reclamó porque nunca había escrito un cuento para ella. Entonces, escribí la historia de una mujer que a la medianoche se convierte en un hombre gordito. El enamorado del cuento tenía, hasta esa hora, una mujer sensual y romántica a su lado, pero después de las doce podía emborracharse con un amigo y contar chistes soeces. Cuando una relación comienza todo es ideal, pero lo que verdaderamente te afirma en el amor son esos desajustes entre la realidad y el ideal. Mi mujer, por ejemplo, es muy hermosa pero camina como una anciana. Al principio me molestaba, pero luego pensé que ya sabía cómo caminaría cuando nos hiciéramos viejos juntos

3) Los seres humanos son muy adaptables y el acostumbramiento es una suerte de condena para la humanidad. Cuando una periodista inglesa me preguntó cómo podía soportar vivir en un país en el que había tantos atentados como hay en Israel, le pregunté a ella cómo soportaba vivir en un país donde el sol sale tan pocas veces. Ella se había acostumbrado al clima inglés y yo, a las bombas

4) En Israel y en cualquier otro país el Ejército te enseña desde el comienzo dos cosas inaceptables: a matar y a morir por tu país. Empecé a escribir en el servicio militar obligatorio para recordarme quién era yo y cuáles eran mis emociones

5) El nacimiento de mi hijo me hizo notar que ya no estaría solo nunca más. Gracias a él, dejé de pensar en el presente y a preocuparme por el futuro. Luego de un episodio en un restaurante, en el que traté de mal modo a un camarero, intento no comportarme como un imbécil delante de mi hijo, en parte para que él no se convierta en un imbécil. Tener un hijo me dio una razón adicional para no ser un imbécil en la vida

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