Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

El ataque es la fórmula de los que no se resignan a descender

Detrás de las luces de los de arriba, cuáles son y qué ofrecen los nueve equipos más comprometidos que luchan por mantenerse en Primera; datos y voces de los de abajo, donde la audacia le gana al miedo

SEGUIR
LA NACION
Sábado 29 de abril de 2017
Foto: LA NACION
0

Atlético de Rafaela es el equipo con el promedio más bajo. Si el torneo se acabara hoy, sería el primero de los cuatro equipos que deben abandonar la categoría, el primer paso para terminar con el llamativo club de los 30. Con 0,941 de promedio, Rafaela no juega con el alma por el piso, no cae de rodillas ante la lógica de la adversidad. Juega, crea, ataca. "Defendemos una idea, creemos en lo que hacemos", cuenta Juan Manuel Llop, el conductor, el mismo desde que empezó el torneo, a diferencia de casi todos sus adversarios principales, que cambiaron de entrenador en el traumático camino. Rafaela empató con Boca, el líder del torneo, el domingo pasado, aunque pudo haber ganado. Como lo hizo Temperley en el Nuevo Gasómetro. O como logró Sarmiento una impensada igualdad en el Monumental. Los peores tres equipos, más allá de matices, juegan con el corazón, atacan con su estilo. El 2 de octubre pasado, en el Bajo Flores, se dio otra muestra: Rafaela perdió por 2 a 1 con San Lorenzo, pero tuvo 55% del tiempo el balón en su poder y dispuso de 19 remates. Cuatro, apenas, fueron de su calificado adversario. "Estoy orgulloso de lo que llevamos a cabo. Se entrena todos los días con alegría, pero estamos acorralados. Necesitamos el triunfo más que ninguno otro", reconoce Llop.

Fernando Quiroz, el técnico de Sarmiento, lo tiene claro: "Nos vamos a quedar en Primera". Humberto Grondona, de Arsenal, en la antesala del choque con Boca en la Bombonera, lo suscribe: "Nos vamos a salvar del descenso". Confía, a pesar de que es, junto con Quilmes, uno de los equipos que más bajo han caído en las últimas semanas. Sabe que no es un imposible: dos semanas atrás, Patronato empató en ese escenario (1-1). De los nueve equipos más comprometidos, tal vez sea Quilmes el que menos arriesga, aunque anoche -ante Talleres- no dudó en ser protagonista. El resto, cada uno con su fórmula, a pesar de la angustia de dejar de pertenecer, va al frente. Defiende una idea y por lo general arriesga, aunque también existen los contextos, claro, situaciones puntuales de cada partido.

Olimpo y Rafaela se encontrarán mañana en Bahía Blanca, en un cruce directo, que promete varias emociones. Como ocurrió el lunes pasado, en Paraná, en el 4-3 de Olimpo contra Patronato. Se acabó el tiempo de la cautela. Rodrigo Cabalucci, mediocampista zurdo de Olimpo, lo ve así: "De los equipos que están en la zona baja, Rafaela es el que mejor juega. Será un rival duro". Mario Sciacqua, el DT bahiense, define: "Somos un equipo que no sabe estar relajado. Siempre la idea es ser intensos y dinámicos. Los pibes están creciendo porque el laburo en las inferiores fue bueno. No dudo en ponerlos", reconoce. Fuerza y juventud. Potencia y experiencia, en cambio, ofrece Temperley, con Gustavo Alvarez, un técnico de la casa.

"El técnico es muy obsesivo, se ve todos los partidos de los rivales", cuenta Cristian Chimino, un lateral que suele disfrazarse de puntero. "La idea es morir con la nuestra y, en este caso, el técnico nos inculca este estilo de juego", analiza Gastón Aguirre. Rafaela (0,941), Sarmiento (1,014), Temperley (1,044), Arsenal (1,058) y Olimpo (1,069) son los conjuntos más comprometidos. Sin embargo, hay otros actores, como Huracán, Aldosivi y Patronato que están a tiro de caerse, de involucrarse en la escena de la angustia. "Siempre sacamos cuentas: nuestro objetivo principal es salvarnos del descenso", asume Mariano González, de Huracán. Y todos, con esa premisa, no se esconden: patean para adelante. Como Darío Franco, del Tiburón, que suma cuatro derrotas seguidas y no baja la guardia; como Rubén Forestello, que hace 6 partidos que no gana en Patronato, pero no pierde la esencia.

Más allá de las formas, una muestra de sus pesares fueron los reiterados cambios de timón, acompañados por los esquivos resultados. Caso por caso, se descubre esa otra realidad, desde la Primera fecha del campeonato. Aldosivi pasó de Fernando Quiroz a Darío Franco; Arsenal tuvo a Sergio Rondina, que fue reemplazado por Lucas Bernardi, que fue sustituído por Humberto Grondona; Rafaela se mantiene en la misma línea, a pesar de seguir último en la "otra" tabla, con Llop; Huracán superó el límite de la lógica resultadista: tuvo cuatro técnicos; Eduardo Domínguez (hoy, sensación en Colón), Caruso Lombardi, Néstor Apuzzo y Juan Azconzábal; Olimpo tuvo un trinomio: Cristian Díaz, Juan Barbas y Sciacqua; Patronato, al igual que Rafaela, no cambió a su DT, sigue Forestello. Quilmes, que ayer ganó y salió de la zona de descenso (1,080), tuvo a Grelak y Cristian Díaz; Sarmiento tampoco tuvo paciencia: Gabriel Schurrer, Jorge Burruchaga y Teté Quiroz; y Temperley pasó de Carlos Mayor a Gustavo Álvarez.

La impaciencia también juega su partido. Pero más allá de las urgencias, tratan de arriesgar para conseguir los resultados que los salve de caer al vacío.

En esta nota:
Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas