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Marcos Maidana: "No vuelvo al boxeo aunque me ofrezcan una superpelea"

El Chino quedó en la historia por sus dos choques con Mayweather que lo llevaron a la fama ; a los 33 años, disfruta de la libertad, tiene una promotora y se ilusiona con su hermano Fabián

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PARA LA NACION
Domingo 30 de abril de 2017
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Tuvo las mismas ilusiones de todos los que alguna vez se calzaron los guantes de boxeo con berretines de gloria. Pero se le cumplieron. Tuvo el peor de los hambres, el peor de los fríos. Pero a la hora del reparto, algo la vida le dio. Y mucho de ello se lo ganó. Su presente es una reivindicación a un pasado lleno de privaciones, sacrificios y esfuerzos, que nunca computó horas de trabajo por verle la otra cara a la vida. A los 33 años, Marcos René Maidana es un ex boxeador que disfruta de su condición de hombre libre, lejos de los rigores del gimnasio que lo transformaron en campeón mundial, pero cerca del deporte que le dio aires de celebridad. "Soy todo lo que soy gracias al boxeo, pero no extraño para nada mi profesión. Ahora estoy feliz de esta manera", admite el Chino, apenas comienza a charlar con la nacion sobre su nueva vida, ésa que arrancó el 13 de septiembre de 2014, después de haberse bajado del ring del MGM Grand de Las Vegas, tras perder por segunda vez por puntos en fallo unánime ante Floyd Mayweather.

Hoy, el Chino Maidana, el campeón de la vida y el boxeo, dejó la ropa de entrenamiento en el rincón de los recuerdos. Devenido en productor agropecuario y dueño de un complejo de canchas de fútbol 5, el buen pasar se le nota en el cuerpo. De aquellos 66 kilos que estilizaban el metro setenta de altura, de aquel fortachón de cuello sólido, pecho amplio y músculos macizos, hoy hay una figura que pesa más de 90 kilos y que no desestima ofertas de asados y salidas de caza con los amigos del pueblo, su Margarita natal, en Santa Fe. "Todas las semanas tengo reuniones o asados, trato de que cumplir con todos lo que me invitan porque no me gusta decirle que no a nadie. Después de todo, merezco disfrutar un poco, ¿no? Demasiado tiempo me privé de estos gustos", chicanea Marcos, quien parece estar gozando de un bienestar que va más allá de lo económico.

Marcos Maidana:
Marcos Maidana:. Foto: LA NACION / Rodrigo Néspolo

"La vida es una revancha hasta cierto momento, hasta que se llega., después hay que aprenderla a vivir", dijo alguna vez el gran campeón mundial Carlos Monzón. Fiel a su coterráneo y rápido de reflejos, Maidana asimiló perfectamente aquellas palabras. Rodeado de su familia y bien aconsejado por su manejador Sebastián Contursi, está aprendiendo a vivir debajo del ring. "Fue una etapa linda y dura de mi vida, pero quiero disfrutar al boxeo desde otro lugar.", declara convincente Maidana, quien en los próximos días viajará a Las Vegas para asistir a la Box Fan Expo, la cual coincidirá con la mega pelea entre Saúl "Canelo" Álvarez y Julio César Chávez jr y tendrá como semifondo la reaparición de su amigo, el chubutense Lucas Matthysse, ante Emmanuel Taylor. "No tengo dudas de que Chávez le va a ganar a Canelo. Lo veo más humilde y con hambre de gloria. Eso es fundamental para ganar los combates importantes", vaticina Maidana.

Seguramente, como ya es una costumbre, Marcos viajará a Estados Unidos acompañado de su inseparable primo Martín "Pileta" Gómez, el único que estuvo en "todas las peleas amateurs y profesionales que hice, que son más de 110". Además de ser su primo y amigo, Gómez es el encargado de toda la logística del Team Maidana, la promotora de boxeo que el Chino posee junto con Contursi. "En Las Vegas, Pileta es más famoso que yo", dice Maidana, un fiel devoto del gauchito Gil y de la Virgen de Itatí, a quienes visita todos los años en una extensa travesía en bicicleta.

Aquellos choques con Mayweather

Detrás de esta enorme alegría de hoy, de este presente de hombre joven y libre, queda toda una trayectoria gloriosa de 35 triunfos (31 por KO), tres derrotas; con tres cinturones mundiales conquistados en dos categorías diferentes (supeligero interino y regular AMB y welter AMB) y dos enfrentamientos épicos con Floyd Mayweather, el mejor libra por libra de la última década, que le aseguraron su futuro y el de su familia. En un par de años, Maidana logró casi todo: gloria deportiva, dinero, fama mundial, estatus de celebridad y un lugar en las consideraciones populares. Y lejos de ser víctima de la filosofía exitista que se devora a los que pierden, los combates con Mayweather lo elevaron aún más en el pedestal de los grandes campeones mundiales que dio la Argentina."Haber peleado dos veces en cuatro meses con el mejor boxeador de mundo me dejó vacío de expectativas deportivas. Seguir iba a ser inútil", admite.

Como muchos de los que alcanzan la gloria deportiva, Maidana debatió su periplo en la bohemia de la pobreza. Nació y se crió en Margarita, donde aún viven sus padres, Orlando y Olga, y sus siete hermanos. Resultó la geografía acostumbrada la que fue esculpiendo al muchacho pendenciero que llegó a la gloria.

"Era tremendo para las piñas. Me arrepiento de no haber terminado el colegio por andar de vago", se lamenta. Hoy el bolsillo está más lleno para todos los que él quiere y la cabeza limpia para proyectar el futuro. Las millonarias bolsas que ganó las invirtió en terrenos, departamentos y casas. Algunas en Margarita. Otra en Calchaquí, un pueblo vecino, a 20 kilómetros, donde vive con su mujer, Mariana, y con su pequeña hija Emilia, de 3 años. Su otro hijo, Marcos Nahuel, Yoyo, de 12 años, vive con su pareja anterior, Nadia, en Santa Fe. "Le gusta mucho el fútbol a Yoyo, es fanático de Colón como yo y cuando podemos vamos a la cancha juntos", dice.

Es raro: el Chino disfruta del anonimato -aunque aprendió a soportar las reglas del negocio y de los requerimientos periodísticos que, ahora, lo molestan poco- y la austeridad. Asegura que cada tanto le gustan "las luces y el quilombo" de Buenos Aires. Pero uno o dos días, no más. "El cuerpo me pide volver rápido al campo. Me gusta mucho andar a caballo, salir a cazar perdices e ir a pescar dorados al río Paraná". También confiesa que "el único lujo que se dá es cambiar seguido los autos y camionetas"; tiene un par de cada una y disfruta manejar velozmente por los caminos de tierra en el campo.

Apacible, con una tímida sonrisa dibujada en el rostro, Maidana habla bajito, analiza, y explica la actualidad del boxeo argentino. "En la promotora tenemos muy buenos boxeadores que pronto darán que hablar: Jesús Cuellar, Brian Castaño, Nery Romero y mi hermano Fabián. Ellos tienen muchas condiciones para llegar donde llegué yo", enfatiza.

-¿Tu hermano Fabián es mejor que vos?

-Es más boxeador que yo, tiene técnica y pegada. Todavía no lo probaron a fondo, pero cuenta con muchas condiciones. Hay que ver si es guapo como yo.

Sus ojos achinados, casi ocultos por los pronunciados pómulos, son la ventana a un arcón que atesora un sinnúmero de historias fabulosas. Da gusto escucharlo recordar las cacerías de gallinas ajenas para llenar la panza, su primera entrada en un restorán de lujo, parodiar su precario inglés con el que solía pedir las cosas en Las Vegas o asumir como vicio diario la ingesta de un alfajor. "Todos los días me como un Guaymallén. Eso es lo único que mantengo de cuando boxeaba.", confiesa, entre risas, Maidana. Y se reciclan las imágenes posteriores a la primera pelea con Mayweather, cuando en plena entrevista, todavía sobre el ring, le quitó el encoltorio a un alfajor y lo comió en cámara, ante millones de televidentes.

A esta altura, el ex campeón de Margarita está rebosando en el típico disfrute de la libertad. Como un soldado que llega a la paz y deja las milicias, Marcos René Maidana, con los bolsillos llenos y el boxeador jubilado, desde hace tres años está disfrutando de vivir como un hombre joven y libre. Sin madrugones, ni salidas a correr o sesiones de gimnasio, sumado a los sacrificios de alimentación para dar el peso reglamentario. Después de todo, es el hombre que le dio trabajo al inolvidable Mayweather y que cosechó simpatías por el mundo ante la posibilidad de poner de rodillas al gran campeón; es el Chino que acabó con el invicto de Adrian Broner y el que también fue considerado el mejor deportista argentino de 2013, distinguido con el Olímpia de Oro. Transformado en un ídolo del boxeo argentino contemporáneo.

-No volvés entonces...

-Estamos a mano con el boxeo. Yo le di todo y él me lo dio todo. Ni que me ofrezcan una superpelea con Mayweather, Pacquiao o Canelo vuelvo a boxear.

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