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En su intento por llegar al Palacio del Elíseo, Le Pen modera su discurso

La candidata del ultraderechista Frente Nacional se alía con el soberanista Nicolas Dupont-Aignan y condiciona la salida del euro si gana el ballottage el próximo domingo

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LA NACION
Domingo 30 de abril de 2017

PARÍS - Desesperada por reunir los votos que le faltan para alcanzar la victoria, la candidata presidencial de extrema derecha, Marine Le Pen, anunció ayer su intención de nombrar primer ministro al soberanista Nicolas Dupont-Aignan en caso de que obtenga la victoria en el ballottage del 7 de mayo.

"Es un día histórico", declaró Dupont-Aignan, que llegó sexto en la primera vuelta del domingo pasado con 4,70% de los votos.

Con esa alianza, Dupont-Aignan -otro firme opositor a la Unión Europea (UE) y al euro- permite por primera vez al Frente Nacional (FN) de Le Pen salir del aislamiento que hasta ahora le impidió romper ese "techo de vidrio" que le impide avanzar en elecciones nacionales.

Esa estrategia de alianzas del FN procura contrarrestar el impacto logrado por el frente republicano que se formó detrás de Emmanuel Macron para bloquear el camino de la extrema derecha al poder. En los últimos días, el candidato social-liberal del movimiento En Marcha recibió el apoyo de la mayoría de los partidos del arco democrático, incluyendo a Los Republicanos (LR) de derecha conservadora y el Partido Socialista.

La única excepción fue el líder de la extrema izquierda, Jean-Luc Mélenchon, que primero evitó pronunciarse, luego anunció que consultaría a sus militantes y finalmente dejó a sus partidarios en virtual libertad de acción.

Le Pen, la candidata del Fente Nacional
Le Pen, la candidata del Fente Nacional. Foto: LA NACION

Pero la oficializada alianza también marca un nuevo giro del líder del partido De Pie Francia, que empezó su carrera en el RPR -el ancestro de Los Republicanos (LR)-, sigue calificándose de "gaullista" y en el pasado multiplicó las críticas contra el FN.

La decisión de Dupont-Aignan provocó, en todo caso, un terremoto en el país. Y los primeros en acusarlo de traidor fueron sus antiguos correligionarios de derecha y de centro.

"Esta aventura personal y oportunista lo lleva hacia el camino más oscuro. Hoy nos muestra su verdadera cara, la de la traición", se lamentó el secretario general de LR, Bernard Acoyer.

El centrista François Bayrou, aliado de Emmanuel Macron, evocó en un tuit la "inmensa vergüenza" que le provocaba ese pacto.

El ex ministro de derecha Dominique Bussereau lo calificó de "auténtico colaborador (del nazismo)". Valérie Pécresse, presidenta del consejo regional de Ile-de-France, denunció el "honor perdido" del diputado.

La misma reacción de estupor se registró en las filas de De Pie Francia, donde gran parte de sus dirigentes anunciaron su inmediata renuncia.

"¿Cómo tiene el coraje de calificarse de gaullista? ¿Alguien imagina al general De Gaulle aliándose con la extrema derecha?", se indignó Dominique Jamet, vicepresidente del partido.

En la localidad de Yerres, al sudeste de París, donde Dupont-Aignant es alcalde, la jornada estuvo marcada por manifestaciones en su contra.

"Estoy aterrada. Pero él se acaba de suicidar", declaró una habitante.

En todo caso, la alianza permitió a Marine Le Pen superar el mayor obstáculo de esta segunda vuelta. Insinuando que fue a pedido de su nuevo aliado, la candidata eurofóbica anunció que "el abandono del euro había dejado de ser una prioridad".

"Hay muchas otras cosas más importantes para hacer cuando lleguemos al poder", declaró. "Esa transición no es una condición obligatoria a toda política económica. El calendario será adaptado a las prioridades y desafíos inmediatos que el gobierno tenga que enfrentar", agregó.

Hasta la semana pasada, Le Pen prometía convocar a un referéndum sobre ese tema y advertía que "en caso de victoria del no" dejaría el poder. El dilema que enfrentaba para conseguir votos en el ballottage era, hasta ayer, que el 75% de los franceses está en contra de la salida del euro.

Consciente de la dificultad, el FN había comenzado a preparar el terreno del cambio el día después de la primera vuelta. En una entrevista publicada ayer en el periódico Sud Ouest, Marine Le Pen estima que ese proceso podría durar hasta un año y medio.

"Habrá un largo debate. Quizá varios meses o incluso años antes de que tomemos esa decisión histórica", advirtió a su vez su sobrina, Marion Marechal Le Pen, en una reunión con la prensa.

Para el favorito de la elección presidencial, Emmanuel Macron, la alianza oficial entre Le Pen y Dupont-Aignan significa "una clarificación de la vida política francesa".

"Lo que acabamos de ver me parece un contubernio de aparato, cuya vocación es resolver los problemas de credibilidad de Madame Le Pen, que no tiene equipos suficientes, y los problemas de financiamiento de Dupont-Aignan", explicó.

La ley electoral francesa estipula que, cuando un candidato no supera el 5% de los votos, debe restituir al Estado el anticipo de los gastos de campaña. Con 4,7% de los votos y una deuda de entre 300.000 y 500.000 euros, los resultados del domingo pasado dejaron a Dupont-Aignant en una muy delicada situación financiera.

El candidato afirma, sin embargo, que los términos del acuerdo sellado con Marine Le Pen no incluyen que el FN se hará cargo de ese pasivo.

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