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"El único extremismo válido para los creyentes es el de la caridad", dijo el Papa en Egipto

En el cierre de su arriesgado viaje al país africano, afectado por el terrorismo, llamó a los islámicos a trabajar juntos por la paz

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LA NACION
Domingo 30 de abril de 2017
Un anillo de seguridad protegió al Papa durante sus traslados
Un anillo de seguridad protegió al Papa durante sus traslados. Foto: AP / ANR NABIL
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EL CAIRO.- El Papa cerró ayer su maratón de 27 horas en Egipto, donde llamó a cristianos y musulmanes a unirse para desenmascarar a los fundamentalistas que siembran violencia en nombre de la religión, recordando que "el único extremismo que se permite a los creyentes es el de la caridad".

Francisco habló así en la única misa que celebró en la breve visita al país del Nilo, en la que alentó a la ínfima minoría católica de Egipto, el 0,31% de los 90 millones de habitantes del país, la mayoría, musulmanes.

Consciente de que se trata de una minoría maltratada, víctima de persecuciones, el Papa llamó a los 15.000 fieles presentes en la celebración a "no tener miedo de amar a todos, amigos y enemigos" y a tener "el valor de perdonar a quienes los ofenden".

En una visita intensa, marcada por el temor a atentados terroristas, la misa se realizó en un clima de guerra. En el estadio militar donde tuvo lugar, en medio de una zona desértica de las afueras de esta capital, justamente por motivos de seguridad, los controles eran máximos.

Los fieles no pudieron entrar con sus celulares y había perros, detectores de metales, drones y helicópteros revoloteando en el cielo, rollos de alambre de púa y militares de la guardia republicana armados hasta los dientes. En una jornada de sol impiadoso, decenas de scouts repartían botellitas de agua y gorras con la imagen del Papa y el logo de la visita, "Papa de paz en un Egipto de paz", indispensables para soportar la temperatura.

Cuando Francisco llegó al estadio militar -tristemente célebre porque en 2015 hubo un enfrentamiento entre hinchas y policías que dejó 25 muertos-, estalló una fiesta entre la multitud, entre la que también había coptos ortodoxos y varios líderes anglicanos y protestantes.

Una bandera argentina se destacaba en una parte de las gradas, desde donde comenzó a caer una lluvia de globos amarillos y blancos, los colores del Vaticano.

El Papa dio una vuelta en un carrito de golf, mientras un coro entonaba el festivo Aleluya.

"Para Dios, es mejor no creer que ser un falso creyente, un hipócrita", sentenció Francisco en su sermón, en el cual destacó que "a Dios sólo le agrada la fe profesada con la vida, porque el único extremismo que se permite a los creyentes es el de la caridad".

Antes de ser despedido por la tarde por el presidente Abdelfatah al- Sisi en el aeropuerto internacional de esta capital, Francisco tuvo un encuentro de oración con el clero, religiosos, monjas y seminaristas católicos coptos. También animó a todos ellos a "no tener miedo del peso de las circunstancias difíciles que deben atravesar". Anteriormente, almorzó con obispos egipcios.

En la misa de la mañana participaron varios sacerdotes argentinos del Instituto del Verbo Encarnado (IVE), congregación muy activa en 11 países de Medio Oriente. En diálogo con LA NACIÓN, trazaron un balance muy positivo de la visita del Papa. "Estamos en un punto crítico en Egipto y que el Santo Padre haya querido venir después de los atentados de Alejandría y Tanta del Domingo de Ramos pasado, ha sido un signo de confianza y apoyo a la minoría cristiana, así como al pueblo egipcio y a su gobierno", dijo el padre Gabriel Romanelli, provincial de la congregación, originario de Villa Luro, que vive en esta zona del mundo desde hace 22 años.

Junto a él estaba el padre Jorge Hernández, oriundo de San Rafael, conocido por haber sido párroco de la Franja de Gaza de 2008 a 2015 y haber sobrevivido a varias guerras. "Francisco ha dado pasos muy importantes en todos los ámbitos de esta visita a Egipto, en el diálogo interreligioso con los musulmanes y, en el plano ecuménico, con los coptos ortodoxos, que con la declaración conjunta que firmaron ayer, reconocen el bautismo católico, algo que soluciona muchos problemas porque antes si una católica se casaba con un ortodoxo se tenía que bautizar de vuelta, lo que era un escándalo, así que todo ha sido muy positivo", subrayó Hernández, que ahora vive en una misión que el IVE tiene en la ciudad de Alejandría. "Esperamos ver en breve los frutos de esta visita y que Dios lo proteja al Papa", agregó.

El sacerdote, de 41 años, contó que anteayer, por expreso pedido de su ilustre compatriota, le hizo de intérprete a Francisco en su visita al Papa copto ortodoxo Teodoro II. "Hay sacerdotes que saben español, pero el Papa pidió alguien que supiera argentino", explicó, sonriente.

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