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Un bajón impensado: en Gimnasia se abren interrogantes pensando en el futuro próximo

Las derrotas consecutivas del Lobo ante Rosario Central, en Rosario, y frente a San Lorenzo en La Plata, obligaron a un replanteo acerca de cómo lastimar a los rivales

Sábado 29 de abril de 2017 • 22:08
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En Gimnasia se abren interrogantes pensando en el futuro próximo
En Gimnasia se abren interrogantes pensando en el futuro próximo. Foto: Gustavo Garello/JamMedia

En base más a resultados que a un convencimiento a partir de un desarrollo futbolístico aceptable, el Gimnasia de Gustavo Alfaro había encendido la ilusión de sus hinchas luego de la racha de nueve partidos invicto. Pero las dos derrotas consecutivas, en cambio, dejan expuestas las faltas de variantes de un equipo esquematizado que deberá enfrentar tres partidos exigentes en una semana.

Las caras a la salida del vestuario local lo decían todo. Pocos futbolistas con ganas de hablar. Sólo el experimentado Mauricio Romero intentó brindar una explicación al momento de dudas que se generó por las derrotas con Central, en Rosario, y ante San Lorenzo (no perdía con el Ciclón en su casa desde 2009). "Nos duele porque perdemos el segundo partido seguido. Tenemos que barajar y dar de nuevo, no hay otra. Vienen ahora partidos importantes. Hay que corregir, tenemos que replantearnos cómo debemos que lastimar a los rivales", se sinceró el defensor central, que tuvo que abandonar la cancha en la segunda parte por una molestia muscular y está en duda para la seguidilla que se le avecina al Lobo.

La serie de partidos complicados en un breve lapso se inicará el próximo fin de semana cuando Gimnasia se mida ante Racing en el Cilindro de Avellaneda; continuará el martes 9 de mayo en la revancha ante Ponte Preta por la primera fase de la Copa Sudamericana (igualaron 0 a 0 en la ida en Brasil); y tendrá su punto cúlmine en el clásico ante Estudiantes como visitante.

"Quiero una prepotencia ofensiva del equipo", había arengado Gustavo Alfaro en la conferencia de prensa previa al choque con San Lorenzo. "Este es un equipo que cuando se abre muestra fragilidades, se activa la manta corta. Tenemos esas dificultades. Pusimos muchos jugadores de buen pie, pero nos cuesta colectivamente", respondió el técnico una vez consumada la derrota, ante la consulta de por qué le cuesta tanto revertir un resultado adverso.

En la previa, las estadísticas -esos números con los que se miden habitualmente los equipos- favorecía a Gimnasia: no había perdido en el Bosque en lo que iba del 2017 (la última caída había sido ante Boca, por la 9na. fecha en noviembre del año pasado) y hacía cuatro partidos que no sufría una derrota ante los azulgranas. Encima el rival llegada con mayoría de suplentes porque tenía puesta la cabeza en la Libertadores. Pero el Lobo nunca mostró ese protagonismo necesario para montarse a una victoria que lo hubiera dejado bien parado en la lucha por ingresar a las copas.

"No hicimos los méritos para ganar, no entendimos el partido que teníamos que jugar. Me voy preocupado por la respuesta colectiva primero y el rendimiento individual después, y también porque algunas cosas entendía que las habíamos solucionado", remató el entrenador. Esa misma mezcla de inquietud y malestar fue con la que se fueron los hinchas albiazules que miran de reojo a este equipo que todavía no encuentra una identidad y deberá demostrar personalidad en tres partidos que pueden determinar su futuro.

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